blog personal de Daniel Rojas, poesía, filosofía, pintura y literatura en general.

Digresión (narrativa)

Alfa 5




Alfa 5


Era un mocoso cuando escuche la voz por primera vez. Tendría algo así como doce años, te cuento esto, porque, mirando en retrospectiva mi experiencia y las escuetas pistas que mi guardián no escamoteo por completo, he concluido que la entrada a la adolescencia, es el punto clave en que la “mayoría”, padres, hijos, aprendices, grandes dignatarios y mano obrera, nos enteramos de nuestra responsabilidad suprema; claro tu dirás - dah!!! Obvio que es así genio, tienes un sentido magnífico para lo evidente, yo también bordeo los doce y oh coincidencia te mandan a ser mi voz… bueno si hubieses puesto suficiente atención te darías cuenta de que dije la “mayoría” y no “todos” y es así, pues tengo serias razones para creer que hay excepciones, escúchame primero, luego sacas tus conclusiones. En lo personal, Doni, el tiempo me ha hecho incapaz de confiar y suponer cosas al interior de este sistema, no hay nada al azar en él, pero todo esta envuelto de forma tan misteriosa que es una maldita ambigüedad tras otra. Por ejemplo, hay un rumor entre tantos que circulan tímidamente, secreto a voces o no, señala que existe gran parte de la población de Alfa 5, especialmente de la periferia y en condición de lumpen-proletariado, que no esta supeditada a nuestro orden moral. Así es, aunque te sorprenda, oh es terrible, ya no exageremos… de la misma manera y de forma más escandalosa, me he enterado que hay algunos, al interior de nuestra sociedad que son restringidos en la apelación. Como oyes, limitados. La causa se basa en monitoreos y estudios que son realizados por el centro logístico, ese fantasma corporativo que tanto nos intriga y que probablemente nunca sabremos si su existencia es verdad o no. Ellos recomiendan la no intervención de los guardianes en estos individuos, debido a posibles fallas en la comprensión y psiquis. En otras palabras son idiotas. ¿Qué como los saben? Ay Donald, si que eres ingenuo, si suponemos como cierta la presencia del centro logístico, no te parece que también tendremos que aceptar que no hay duda, de que ellos lo saben todo, que son como su nombre lo dice, el centro vigilante por antonomasia. El chip es lo más ilustrativo, esta en nuestro cerebro y nos permite este diálogo. De la misma manera ha permitido muchos más, millones, incluido el mío con Godart en su momento. El bendito chip esta a cargo de ellos. Al momento de nacer y sin el consentimiento o conocimiento de nuestros padres nos lo instalan y el saber en torno a esa maravilla tecnológica como todo en esta vida, nos es revelado sólo por la voz. Nada de esto hallaras en la red informativa mundial o en cable-visión… Créeme soy tu voz, tu guardia, y cómo lo sé, bueno mi voz me lo dijo y a ella la suya y así hasta el infinito… dónde empieza el asunto, imagino que en el que esta sentado al centro del centro logístico, bueno qué sé yo, sólo soy tu voz y como te dije, a mí también todo me lo han dado a conocer en una instancia dudosa y ambigua como esta…

… bueno Donald, cómo vas hasta ahora, supongo que bien, que bueno que asientas, pero vamos ánimo, no titubees, esto es sólo una parte de las cosas que debes entender y hacer primordiales, hay mucho más y lo más importante

es… te recomiendo que en este instante te concentres y pongas alerta tus sinapsis chico, porque de esto depende mucho… y es que nada, pero absolutamente nada de lo que te estoy diciendo, se lo debes revelar a alguien, a quien sea… ni a tu madre ok… y si la amas en verdad, claro que la amas…


No te lo recomiendo, porque nadie te escuchará, ni siquiera ella, nadie es tan tonto en alfa 5 como para ponerse en riesgo con las digresiones de un descabellado suicida que quiere hacer público nuestra forma de vida y organización, no somos salvajes muchacho… Así que ya estas advertido,

el único perjudicado si es que te lanzas a hacer bailar la lengua serás tú y claro yo y Godart que me cuida a mí y así en forma escalonada una serie de guardianes, pero no permitiremos que nos arruines, te estamos vigilando para eso. Claro, si estoy aquí cuidándote, que sentido tiene que te lo advierta, bueno yo prefiero confiar en la gente, comunicarme y no amenazar, eso de la coacción no es mi estilo. Es el último recurso, sin embargo, nunca se sabe como es la gente, a veces tienes que apretar un botón y producir una migraña, una diarrea, en casos extremos un desmayo, borrar algo de memoria que se yo… pero tengo confianza en ti, eres mi muchacho ahora, y obviamente no estas en la lista negra del centro, tu cabeza funciona bien por lo que veo, eres despierto hábil, he leído tu historial hasta ahora, buena salud, buenas notas… llegaremos lejos y tranquilo, ya te acostumbraras a mi, yo también pase por esto, tuve mis dudas y es normal, a todos nos pasa. Nos aterroriza que de la noche a la mañana una voz aparezca en tu mente y te empiece a decir que de ahora en adelante no estarás solo en tus decisiones pero si en el cuidado de este secreto precioso que garantiza la armonía de nuestra completa sustanciación como comunidad y estructura social… es un gran peso ¿no?

Increíble. Magníficamente espeluznante. Bienvenido a nuestra utopía Donald, llego la hora de crecer, alfa 5 es lo mejor… el anonimato y la vigilia nos ha permitido desarrollarnos como La crème de la crème de la galaxia, ¿no te parece?… ¿Qué a que me refiero con anonimato? Vaya si que eres lento, pensé que lo captarías en el acto… bueno, mira hijo, te lo voy a explicar con manzanitas. Tú para mí eres transparente, tu cabeza, tu voluntad, tus sentimientos todo eso es, como ya te habrás dado cuenta, algo

sencillo y plenamente legible, piénsalo de esta forma, eres una habitación escrutable, manipulable y organizada por mi supervisión, pero en sentido inverso, yo no soy para ti más que tu voz, algo así como tu consciencia, tu guardián, ese es el término exacto. Ahora yo te pregunto, ¿sabes algo de mí?

Algo que yo no te haya dicho intencionalmente… desde luego que no y acostúmbrate, porque no lo sabrás… yo en cambio gozaré con tu primer beso, disfrutare con la primera chica que te acuestes, con tus fantasías, claro también sufriré tus derrotas, me captas… Godart paso lo mismo conmigo y si te preguntas como se su nombre, pues no lo se… yo lo bauticé así… ahora tu puedes ponerme el nombre que quieras… pues no te diré el mío Donald Marcus Quintus Damerox… lo vez, se todo de ti, pero por el bien del sistema tu no sabrás nunca si soy tu vecino, o tu padre o un extraño en una región a miles de kilómetros de tu casa, quizá estoy en una de nuestras comunidades en el espacio o colonizando uno de nuestros satélites…

Veo que el asunto te frustra un poco… lo siento pero es así chico, yo no hice las reglas, sólo me desperté un día como tú, después de haber vivido apacible una infancia al arbitrio de mis padres y mis instintos infantiles, si la memoria no me falla, esa mañana entré a la ducha, estaba en plena pubertad, comencé a meneármela pensando en una chica del colegio, una rubia de último grado y bam… apareció esta voz y me dio una perorata aburrida… alégrate yo soy más casual que Godart, más tolerante y amistoso… pero en fin eso es harina de otro costal, la cosa es que esta voz, comenzó a dirigirme y bueno como íbamos a pasar tanto tiempo juntos, le puse Godart, he vivido con ella custodiándome el culo trece años, nada más y nada menos y sabes, las sorpresas nunca terminan, llevo un cuarto de siglo vivo y de pronto como el primer día, me entero de que la cosa no termina allí, de repente he alcanzado un nivel superior y bam ahora me toca a mi interrumpir, que estabas haciendo… ah sí cagando… bueno lo mío fue más agradable aunque igual de escatológico… ya llegara tu momento y debes acostumbrarte chico, no hay vuelta atrás…

Te guste o no, en tu familia es igual, tus padres tienen sus guardianes y esos a su vez los suyos y son de una clase distinta o quizás no, a la tuya y mía que si es, definitivamente la misma. Por algo estas a mi cargo, vas entendiendo…

Debemos comprometernos, Nada te prepara para esto, nada sabes previamente y nada puedes decir acerca de ello cuando te ocurre y aun así, todos, al mirarnos, sabemos que sabemos pero no podemos probarle al otro que sabemos.

Mi padre por ejemplo, nunca me contó y nunca me contará sobre su llamado, no puede y yo tampoco puedo compartir la magia, locura o como quieras adjetivizar el evento desde tu perspectiva. La cosa es que… recuerdo y esto es cierto… que en su intuición y sabiduría paternal, me brindo una sonrisa pícara pero ambigua, el día que fui apelado. La idea era demostrar su orgullo, así era mi viejo, chapado a la antigua, yo estaba creciendo y el quiso compartirlo, dejarme ver su aprecio, claro que sin delatarse pues eso implicaría un riesgo al propósito mismo de la armonía en que vivimos…

¿Qué que riesgo?, que bueno que lo preguntes… Mira la situación es la siguiente, esto que nos pasa, se sostiene por el bien del llamado orden social y la seguridad de la cadena vital que todos integramos. Se que esto puede sorprender a mentes inferiores e incivilizadas que han alabado el caos absoluto, el libertinaje o la simple represión, máximas tiranías aplicadas al cuerpo pero no a nosotros Donald, somos gente de Alfa 5 ok… Para nosotros, el proceso de adaptación es básico, la lógica del sistema tiene sus recursos, si por buena fe del apelado o competencia del guardián, no se impide el cuestionamiento y rebeldía ante esta preciosa forma que tenemos de estar delimitados en márgenes seguros a los cuales siempre podremos recurrir… Bueno esos márgenes se estrechan y nos estrangulan… Godart como ya te mencione, no es tan suelto y ameno como yo, él se preocupo de inmediato en poner las cartas sobre la mesa, Me dijo -Mira bastardo onanista, si no cambias esa conducta y te sacas de la cabeza el culo y tetas de esa mamona de último año de preparatoria, te van a empezar a ir mal las cosas en la vida y si te van mal las cosas más de tres veces, te degradan y eso significa que a mi también y con nosotros a una serie de tipos encima, lo cual no es bueno porque una vez que acumulas muchos puntos negros, pedazo de pervertido, pasas a una lista especial de pulverización y aquí son sutiles ok, o te da un ataque cardiaco o te pisa un tren y todos te lloran pero en el fondo y aunque no lo digan, la causa es que la cagaste más de la cuenta y el sistema te hizo un monumental game over y una vez fuera del partido, a mi me sacan y a mi guardián y al de él hasta que llegan a la cabeza de nuestra formación y a él lo bajan de clase y le dan una cadena de perdedores a ver si la salva y así de paso restituye su culo.

- eso fue mas o menos lo que me dijo y así de simple es chiquillo, no puedo decirte que lugar ocupamos en nuestra formación, porque Godart no lo sabe, quizá Godart encabeza la fila, lo dudo, nunca lo sabremos, la única forma de saberlo es que se desarme tu línea por culpa de algún palurdo y en vez de que te pulvericen como al resto solo te degraden, pero dudo que nadie en su sano juicio probaría la cuestión sólo para saber como esta rankeado, me entiendes o ¿no?

Bueno Donald, esos seria prácticamente todo lo que debo decirte, de aquí para adelante así como Godart conmigo, es mi deber encauzar tus actos en función del bien de la comunidad, nuestras existencias están enlazadas, espero que podamos llevarnos bien, en esto no hay posibilidad de cambios, estamos podridamente unidos y en esta ínter-subjetividad muda, todos damos forma a nuestro hogar. Espero que sea uno bueno…

Y recuérdalo, nada de hablar, la pena por hacerlo es la eliminación. Se que parece majadero repetirlo pero es tan serio que nunca esta de más, es parte de la burocracia… y lo acepto porque es mi culo, el de Godart y así, saca tu cuenta, esta incluida la cadena completa y que la cagues no seria una jugada maestra porque pondrías en riesgo tu propia vida, la de los de tu línea y aunque te parezcan extraños inútiles, piensa que puede estar allí tu familia, tu madre, yo que se, y es que a su vez esos extraños están vinculados por sus guardias o apelados a otras líneas y la maraña crece y se pone intrincada y sin querer puedes joderte a todo Alfa 5. No quiero asustarte pero por un simple error, la bola de nieve arrasaría, el mundo como lo conocemos y eso no es buena onda. Pasar a la historia como el que se jodio a Alfa 5, no esta bien hermano…

Y no quiero presumir pero hasta ahora he tenido un actuar modelo, no he recibido amonestaciones espero que las cosas, ya que vamos a trabajar juntos, continúen igual. No quiero que solapadamente por estupideces

me hagan sufrir un descenso dentro de mi clase y que aparezcan molestos traspiés y exceso de barreras circunstanciales a mis empresas, imagino que tu tampoco quieres eso para ti, medítalo con la almohada, continuos equívocos o faltas son causales de accidentes o muerte abrupta por causas naturales, así que pórtate bien, ten buenos pensamientos, cepíllate los dientes, saca buenas notas y resérvate las maldiciones para ti… en otras palabras se como yo, hay mucho que debes actuar… ya veremos eso… ah y otra cosa… deja de mirarle el escote a la señorita Betsy, eres demasiado evidente Donald… Ciao, Cambio y fuera…



Autor: Daniel Rojas P.

Elvira.





Elvirita y yo nos conocimos en las condiciones más divertidas, dije divertidas, quise decir sublimes. Fue durante esas reuniones para solteros en que te sientan por unos cuantos minutos frente a otro perdedor como tú. Una vez cumplido el tiempo, suena un implacable timbre. Hay que cambiarse de asiento en busca de otro, a menos que lo que tengas en frente… llene tus expectativas. Participar de algo así, no habla muy bien de nuestras capacidades para conseguir pareja. Prácticamente es un manotazo de ahogado, creo que dentro de todo, somos afortunados, le dije.

Estaba renuente y muda, algo pálida pese a lo blanco de su piel -Es que somos retraídos Elvita, puedo decirte así ¿cierto?… mira niña, esta es mi teoría. Lo mejor es compartir, desinhibirse… pronto te darás cuenta que una vez que la charla tome forma y color, descubriremos mayores semejanzas… creo que somos… temperamentos afines, siameses podría decirse… descubierto eso, no habrá barrerilla prejuiciosa o miedo hacia lo desconocido. No soy excéntrico como podrás darte cuenta. Tengo mis manías eso si, nada de cuidado. No soy un loco –Rápidamente vi en sus ojos achinados, que tras esa calma voraz, había una fiera en potencia, un espíritu libre buscando el momento ideal para desbordarse. Lo sé, yo también he esperado mucho tiempo por ello.

Exagerado en mis actos, algo infantil en la intimidad, logre sonsacarla y saber qué hacia para ganarse la vida. Tanto tiempo en el mismo trabajo y sin ascensos notables, me mostró que al igual que yo, era responsable y trabajadora aunque carente de ambición. Tales cualidades, si es que pueden llamarse así, se aplicaban de lleno a nuestras relaciones privadas. Cumplíamos los requisitos básicos. Buenos para escuchar, atentos con el otro, pendientes de las fechas importantes, así podían retratarse cerca de treinta años de fallidos intentos.

-Al final del día, somos incapaces para un romance novelesco. Es gracioso, nos hacen crecer soñando con ello, deslumbrar a otro con una pasión avasalladora. Hace tiempo que abandone esa opción. ¿Tú no? Furtivamente miraba alrededor, el rabillo de su ojo brillaba, eso empezó a exasperarme, me daba a entender que prefería estar en otro sitio… con otro quizá… no, como si eso fuera posible. -Oye preciosa estoy aquí, aún tenemos tiempo, no lo perdamos te parece. –De improviso su talante muto, comenzó a jugar a hacerse la dura. Imitas a los vegetales Elvi, le dije… había que insistir, romper el hielo… en ello reside el encanto, el desafió último. Hemos perdido las cualidades del cazador prehistórico. Es un arte que se debe recuperar. –Mira hija, nuestra escasa creatividad… esta basada según creo… en una precoz lejanía, de aquellos campos en que se libra sin tregua, el tráfico amatorio, ¿no lo sientes así? En este punto de la conversa, Elvita lucia algo comprometida, peor que al principio tal vez. Dejo todo en mis manos, técnicamente me ignoró, pero no podía irse. El tiempo aún corría a mi favor, debía cumplir las reglas, quedarse, escucharme y mantener la compostura. Parecía sin embargo incomoda, me dio pena su rostro, quería largarse, por qué tanta desesperación. Se notaba cuánto le dolía aguantar… luchaba por encima del deseo de aire, de verse fuera del trance. ¿Qué la retenía?, sería el terror a franquear las reglas quizá o por ahí, esperaba el timbre, la señal.

Entre en una disyuntiva. Debía actuar como caballero y cederle su libertad o ser el macho dominante y retenerla hasta que fuese mía. Tenia que ser justo conmigo, me importaba su comodidad pero tengo necesidades, por algo estoy aquí, jugando mi tiempo y lo mejor de mí. A lo lejos, uno de los que esta a cargo de mantener el orden y hacer sonar la campana, dejaba en suspenso su entretenida charla con una niña que no tenia mayor razón para estar aquí, era su amiga, su novia probablemente, muy linda la mocosa, buen cuerpo, rostro de niña de teleserie…

Ellos no son especimenes raros como nosotros, están adaptados, a él le pagan por dirigirnos como ganado, ella viene a hacerle compañía y de paso reírse con este show ridículo. Pero qué hago sobre analizando las cosas, Elvira esta aquí, al frente mió y se diluye y yo me pongo a cavilar, que iluso, cuánto habré perdido. Elvira se abanica con un volante, una mosca no deja de molestarme, el tipo avanza, cielos lo que temía, corre como el tiempo, mira su reloj, va a sonar la campana. Lo sabía. Tengo que arriesgarme, no he llegado hasta aquí para irme a casa solo de nuevo, no es justo, ya no habrá otra oportunidad. Llevamos más de cuatro horas en esto. Va a terminar por hoy y sólo unos cuantos, más por urgencia de sexo que por otro cosa, se han ido emparejados y sin embargo, cielos, por patético que suene, aún queda gente esperanzada. Ansiando una migaja. Por qué no podemos ponernos de acuerdo. Por qué si somos tan miserables, no podemos compartir nuestra tristeza con otro. Será que estamos negados. -Uno debe reconocerse, esto es muy patético, absurdo diría, hay que saber cuánto vale uno,

No hacerse mayores expectativas ¿no te parece?, le pregunte de la nada, no lo pensé demasiado, sólo lo dije como una prolongación de mi monologo, no imagino cómo lo habrá tomado, quizá sintió rabia, confusión, impotencia al ver que toda la noche no le han tocado más que tipos raros y aburridos, incapaces de deslumbrarla, quizá ella aun no rechaza esa opción de protagonista de Corin Tellado ¿ah que se yo? sólo soy un simple mortal en medio de esta broma.

No hubo forma de reavivar el fuego… se que hubo un fuego en todo caso.

El timbre sonó, ella estaba parándose, recogió su cartera y se largó con un escueto adiós que no pronuncio sino que sus cejas me enviaron.

Oficialmente habían acabado las rondas, un tipo muy encopetado que era algo así como el maestro de ceremonias, dio agradecimientos y despedidas, nos invito a participar de nuevo, olvide decir que hay que pagar para participar. No es gran cosa. Cuando estas solo, la plata es lo de menos.

Una vez fuera, pensé por un segundo, todos nos abalanzábamos por la estrecha salida, algunos seriamente frustrados otros indiferentes. Dejen pasar, por favor señora córrase, ey déjame salir quieres. Quizá podría alcanzar a Elvira me dije. No es que sea tan especial pero de todas con las que me tope esta noche, además de ser la última, fue la más agradable. Iba cerca de la esquina, camino a tomar el bus. Le grite, me hizo una seña de desprecio como lárgate o algo así. Al menos de esa forma lo interprete. No hice caso y le di alcance. Hay que pelear hasta el final. Una vez ante ella, le dije – Lo siento te hice perder la micro, bueno no te he detenido por eso, esto puede que no sea correcto, ya que el juego terminó, pero como ya no somos desconocidos y ambos estamos…

-detén tus caballos campeón, mira esto no es nada personal, sé lo que pretendes y… vine a esto empujada por mi hermana ok, ella compró la inscripción y sin ánimo de ofender… después de haber oído tus teorías y tus miedos, no se si eran eso pero en fin… no estoy tan desesperada hermanito…

-Así como así, tomo un taxi y se marchó, quede un rato en medio de la pista, saboreando la sensación, luego un chofer me puteo obligándome a volver a la acera y empezar el regreso a casa y bueno… hacer de tripas corazón. Siempre habrá otra oportunidad… De cualquier forma, ya empiezo a acostumbrarme al timbrecillo.


Daniel Rojas P.

Bocanada.








Respira fuerte, trata de devorar el universo de una bocanada, eso solía decir mi padre, luego se encerraba a escribir poesía o cuentos en su biblioteca.

Entonces no podíamos hacer ruido, no es que fuese a pegarnos o algo parecido, era un hombre pacífico. Respondíamos con silencio, debido a un acuerdo tácito que todos respetábamos sin cuestionar. Mamá no tenía problemas con ello, ella lo conocía muy bien, le entendía, lo amaba por eso. Mi hermana mayor tampoco parecía sufrir su encierro, lo admiraba demasiado, pasaba horas viéndolo, qué pensaría, no lo se, probablemente se veía reflejada a si misma en unos años, se profetizaba en el viejo. Hoy es una destacada escritora, heredo todo de él. Yo en cambio, me desenfocaba, me sacaba de quicio el no poder disfrutar como los otros niños, al menos eso creía yo, que todos los otros pasaban el día entero jugando o conversando con sus padres mientras que yo, solitario, abandonado por culpa de esos mugrosos libros y sus fiebres creadoras, debía apañármelas.

Ciertamente no tenia a los nueve, la imaginación suficiente para semejante carga.

Crecí ignorando todo respecto a él, distanciado, un tanto resentido y sin embargo, a donde fuera, todos decían, tu viejo es un gran hombre, un erudito. Debe ser increíble ser su hijo, jamás debes aburrirte escuchándolo. He oído que la biblioteca de tu antigua casa es magnífica, copias de obras que considerábamos perdidas, debes pasar horas revisando ese material ahora que él falleció… Es algo valioso el conocimiento, la prueba fehaciente, la labor de tu señor padre.

Yo me pavoneaba, me hacia sentir bien que hablaran así de él, era como si esas cosas las dijesen de mí, aunque en el fondo yo nunca le conociese a ciencia cierta y hasta hoy, luego de veinticinco años, no me haya atrevido por cólera, a entrar a su gran estudio, atestado de obras que no tienen ningún significado especial en mi memoria. En realidad, eso no es del todo cierto, ellos fueron la barrera entre nosotros, sus paredes, ese olor dulce del papel ajado y amarillento mezclado con tonos opacos de madera muerta, siguen siendo el muro. Aquí se forjo el destino de dos hombres, mi apatía hacia el conocimiento y el amor a las grandes empresas movidas por un carácter depredador y claro como olvidar la augusta figura pensativa, que todos elevan en su imaginario y que luego pasaría a formar parte de contratapas de muchas obras reconocidas para terminar como fotos en libros escolares y en más de alguna biblioteca o museo, junto a las de otros, que contribuyeron a dar identidad a nuestra cultura. Me sorprende como los recuerdos engañan. Mi impresión de este sitio, la biblioteca, no es la misma de antes, la creía enorme. Es grande pero no descomunal y fria como en mis pesadillas. Todo cambia y obviamente con los años los elogios no estuvieron exentos. Pasaron a ser llaves para oportunidades insuperables, aunque también una constrictiva comparación, un comentario inevitable. -Ah usted no escribe como su hermana o su padre, la oveja negra eh. Un hombre de negocios, gris hasta el alma, es broma, un gusto tenerlo aquí… ojala sea tan brillante con las cuentas como su padre lo era con la pluma.

Y lo he sido, ahora me encargo de las regalías y reediciones de su trabajo,

soy dueño de una de las más grandes casas editoras y manejo la creación de

muchos que han seguido la arenga de convertirse en un pequeño Dios ante el papel. Mi hermana no es una de mis clientes por supuesto, ella me detesta, dice que soy un buitre, un mercachifle que tijereteo lo espontáneo, lo vivo. Ella le va a lo independiente. En numerosas entrevistas ha dejado ver desnuda su brutal opinión hacia basuras comerciales y consumistas como yo. -Han llenado los anaqueles de las librerías y bibliotecas con lo peor, formulas miserables, prosas en serie, explotan tesoros de la humanidad, ponen precio a lo sensible a la belleza. No nos hablamos desde hace cinco años. Enloqueció cuando compre a mi madre la casa en que crecimos para volverla un museo cuyo principal atractivo seria mostrar al mundo la biblioteca del vate, el rapsoda moderno que redefinió la modernidad desde su lógica trascendente, dejando impregnado cada muro con su sabiduría y trasgresión visionaria… soy muy bueno para vender… me he vuelto un poeta de los slogans y mi viejo no es más que una pegatina o estampado, en un gift shop al terminar el tour… no lo veo como una venganza, es más bien lo que merezco como compensación ante tantos años de silencio…


Sólo aquí hay calma, ante el bullicio y griterío, los libros se mantienen en sus posturas impasibles, el mundo afuera no ha cambiado para ellos y sin embargo su contenido cobra más fuerza, su mensaje se nutre en oposición a la barbarie de esos desgraciados. Cuelgan a las pobres gentes que reclaman su derecho a ser libres… están quemando, saqueando a las familias y entre cada zapateo

y ráfaga, sepultan una parte de todos. Cada día se llevan a más personas… El destino de esos cuerpos es un rumor oscuro, desdibujado… Ahora están aquí por esto, para echar abajo este lugar y cada hoja inocente que no se doblega.

No soportan el pasado, saben que en estas letras, en estas hermosas paredes con oídos, hay una tolerancia que sus corazones extrañan y que no se condice con el futuro que quieren modelar.

Desde un sanguinario y unilateral presente, procuran raspar lo que hemos vivido, soñado, sufrido y colocar su emblema, el palimpsesto vulgar que llaman verdad.

Suenan los vehículos, sus ruedas sobre la tierra y comienzan a retumbar esos cantos imperiales, la voz de su líder discursea en un estúpido galimatías.

Empapa las frías calles y llega por las ventanas hasta aquí. Los muros resisten su voz muerta, su mensaje de odio. Aquí estoy a salvo, pero no tardarán en derribar esas puertas y reducir cada palmo del edificio con antorchas. Yo soy parte ahora de él, de sus pasadizos y laberintos, en que tantos se perdieron para reencontrarse entre ideas originales… La madera estalla en miles de pequeños fragmentos, el cemento del umbral cae, no se dan el tiempo de considerar sutileza alguna, de discernir sobre el contenido del mundo que los devora, el tanque entra aplastando mesas y estanterías, luego gritos, maldiciones, botas y uniformes como destellos que van y vienen con grandes haces de luz en sus manos. Depositan su calor y el papel arde mudo, ahora no hay refugio para el canto y proclama del emperador, salgo de mi oficina demudado, consciente de mi suerte, decepcionado de la humanidad y los veo disfrutar la insensatez, son máquinas. Qué los llevo a esto, jamás podré descubrirlo. Respiro fuerte, trato de devorar el universo de una bocanada, abren fuego y terminan por consumir la vida. El silencio se reestablece, se marchan y detrás suyo quedan absurdos despojos.


…Mi padre escribía este tipo de cosas, sensiblerías. Probablemente validas para otros tiempos, el mundo es distinto ahora, es un lujo amargarse y buscar preguntas de esquiva resolución. Mucha gente sintió a flor de piel su mensaje, lo aman, tienen una opinión de él, una buena.. Yo nunca lo entendí, debió ser más directo.




Autor: Daniel Rojas P.


Nos-otros.




Nos-otros.

Él inicio su viaje sin mayores expectativas… era un martes, llevaba cinco minutos de retraso y tendría que olvidar el desayuno, de lo contrario habría que escuchar al jefe y su iluminante perorata sobre la productividad. Él estaba harto de ser un cagatintas, llenar esos formularios que justifican archivos que a su vez permiten circulares para notificaciones que dan parte de un incidente a prueba para la formulación de nuevos manuscritos. Él sentía tener una deuda consigo mismo, le debían sus vacaciones, podría exigirlas y darse una oportunidad. Estaba inspirado, la noche anterior en el recorrido de vuelta a casa, había terminado de leer a Hemingway. La chica del cubículo de al lado se lo recomendó, quería decirle que le había encantado, nunca había conocido una prosa tan limpia, sincera. Gracias al barbudo y su historia del viejo lobo de mar, tenía una nueva forma de ver las cosas, debía darse un espacio para abrazar la vida. Seria un buen tema para conversar. No podía sacárselo de la cabeza, ella había sido grandiosa al convencerlo de comprar el libro, ese día que estaban por el centro haciendo un trámite. Ella le agradaba. Ella le coqueteaba. Él tenía reticencias, lo habían lastimado muchas veces. Solía confundir las señales de ellas. Nunca volvería a verla de cualquier forma, todo estaba cambiando…


Bajo las escaleras del tercer piso corriendo, recordó un fragmento de una canción de los Beatles, la tarareó hasta dejar el edificio como una silueta boceteada. Al llegar al almacén de la esquina, cambio de frecuencia mental,

recordó un pasaje de la obra: El viejo peleaba con los tiburones, triste por su presa arrebatada…no pudo sustraer la nostalgia, en la parada dio vuelta y de reojo alcanzó a divisar la ventana de su cuarto. Llevaba ya dos años viviendo solo en aquel departamento. Extrañaba las tranquilas mañanas provincianas en casa de su madre, sin embargo allí no tenia futuro laboral, y qué futuro se dijo burlesco. Opto por no hundirse en cavilaciones amargas… Renegó contra su jefe, se excitó ligeramente con la imagen de ella, tembló por el trabajo atrasado, imploró por la micro y su providencial aparición desde la otra cuadra, todo en un segundo. De improviso, volvió la vista, disipó su confusión y vio dos personas a su lado. Una silueta masculina y una pequeña figura anciana. La última le sonrió, era vieja, iba al mercado de seguro. Le recordó a su casera, le gustaba su casera, era una abuela amable, atenta, hacia juego con el barrio. Era un barrio tranquilo el suyo, barato y estaba cerca de una avenida importante. Eso facilitaba la toma de locomoción. Sus compañeros le envidiaban. Ella por ejemplo, vivía quejándose, debía tomar dos autobuses y salir de casa cuando menos una hora y media antes del comienzo de la jornada. Era afortunado, aunque… algunas noches, el ruido de los vehículos, los tacos y maldiciones acompasadas por el claxon, podían llegar a ser un molesto arrullo. Por otra parte, Él no era de esos que se dejan perturbar fácilmente. Le veía al asunto su lado positivo. Como jugando, en sus oscuras vigilias producto del estrés, le fascinaba mirar al interior de las micros desde detrás de sus cortinas. Ver más allá de los rostros y preguntarse por los horarios, rutas y destinos de los desconocidos. ¿Quién será esa señora encopetada de medias de red y labios escandalosos? ¿A dónde va ese tipo de perfil renegrido y encorvada mueca? parece apurado pero estatuario al mismo tiempo, ¿por qué la luna debe ser muda testigo del furtivo manoseo de un par de universitarios? ambos de barba, amparados por la soledad de la máquina y la indiferencia comprometida del chofer y su radio. De igual forma, algo pensarían de Él, aquellos rostros que veía cuando le tocaba ser pasajero. Desde la micro divisaba en los balcones y ventanas, miradas esquivas, algunas graciosas y consideradas otras juiciosas y preocupadas, penetrantes. Entonces no podía evitar pensar desde su vertiginoso vaivén, en la ociosidad, pausa y forma de ganarse la vida de aquellos, que como Él, durante sus peores insomnios, no tenían nada mejor que hacer que vigilar y tratar de construir pasajeras historias ficticias y reconstruir las suyas, sedentarias aunque también ficticias.


Él se encontró solo de repente, la vieja y su bolsa de mercado ya se habían esfumado, el otro tipo, nunca supo como era en verdad. Sin percatarse, había perdido más de media hora. -Hoy no iré al trabajo se dijo alegremente. La calma que experimentó al proponérselo, le sorprendió. Nunca había faltado sin razón. Siempre creyó que abandonar su puesto por negligencia o desidia le acarrearía una gran culpa y dolor.


Se sintió sorprendido y liberado, lleno de deseos antes ennegrecidos. Jamás lo hubiese imaginado… Quiso continuar sintiéndose así, dar rienda suelta al yo, si fuera posible. Sentía que lo era, ansiaba desencadenar su voz, arrancar el motor y perderse como un bólido en la bruma de su interioridad dormida. –Ah es más, no volveré nunca a ese sitio horrible, estoy harto me oyen, hasta aquí aguanto… no quiero volver… -gritó y abrazó el alivio que sólo un condenado a muerte puede saborear al ser perdonado en último minuto. En todo ese tiempo, pasaron cinco micros que hacían la ruta directo a su trabajo. La primera de ellas, -debo pensarlo… pensar qué en todo caso, qué debo pensar… La segunda - Intentar justificarlo no cambia nada, de qué me sirve sopesar pros y contras, lo único que esa oficina tiene a su favor… La tercera micro -…es la sonrisa, los hermosos labios de ella, el resto son miles de incomodas formas que te hunden en llanto… he sido injusto conmigo… vaya estúpido. No tengo por que ser un mártir anónimo. Lo repensó, pues todavía quedaba una brecha de arrepentimiento, por la cual colarse de golpe en su circular agenda, postrado ante su cuadrada mesa y obtusa realidad. Cuando la micro numero cuatro se fue, confirmó su renuncia a la geometría del desamparo. –Lo siento por ella, realmente le he tomado aprecio. Pero no… no, no, no. Más bien sí… es necesario afirmar, afirmar ante el mundo que existo. Es necesario ser tajante… no mirar atrás… contar con lo poco que tengo, lo que llevo encima… dar un giro, caer estrepitoso, absurdo, insospechado, inaudito, lejos de mi mismo, de ese yo prefabricado… él no soy yo. Yo no debo ser él, nunca he querido ser así, me he obligado, malicioso, por interés, por dinero más que por comodidad o placer… pensé que lo ultimo vendría como parte de lo primero… de nada sirve negar el pasado, amparar los actos más insignificantes y diarios, como tomar locomoción y sometido, inconsciente, elegir un rumbo que se repetirá hasta el cansancio… No había marcha atrás, rechazó todo, la comodidad de la rutina, el placer junto a Ella, el dinero bien ganado pero a costa de que… pasó la quinta y ultima…Si se viera sentado en ella, desde lejos, desde su ventana, avanzando en el tráfico agazapado y con una tenue esperanza de cambio cifrada en un aumento de sueldo y años de circulares como compañía, se avergonzaría. No quería eso, quería mirarse desde otro ángulo, uno inesperado, atrevido, interesante, ojala ella le acompañara, quizá estaba siendo duro… Ella le entendería, era sensible, sensata, podrían ir juntos en una nueva carroza… Así ya no se quejaría de tener que ser esclava de dos monstruosas máquinas… No, ella estaba demasiado acostumbrada, era inteligente claro, pero hace rato que había perdido ese matiz dorado que te da el inconformismo. Temía admitirlo, pero estaba opaca, gris como el cielo, como el edificio donde trabajaban juntos… gris como el jefe y su discursillo… era hora de brillar, de entablar un diálogo real consigo mismo… por eso sin pensarlo más, sin mayores expectativas… se subió sin rumbo fijo y tiempo de llegada, a la primera micro extraña que paso. Pago se sentó y antes de desvanecerse en el movimiento relajante de un incierto porvenir, miró en señal de despedida hacia su ventana, allí estaba Él, sonriéndome, le devolví un gesto que no puedo entrar a definir… Todo estaba cambiando…



Autor: Daniel Rojas P

El sol esta por salir.






El sol esta por salir, amo estas horas imprecisas en que la naturaleza desafía al arte con su gusto por degradar tonos opacos y luminosas aberturas aéreas… cubierto por la sal y arena… algo inexplicable, indefinible que ni siquiera intento pensar, tan sólo reconocer,
destila el hondo vació del fin. Es un placer real, protegido por solidarias capas… bellos segundos para contraer los pulmones y dejarse marear por la inmensidad, la plenitud infinita… sentir que todo terminará pronto… más allá del humo y la polvareda frenética… No vale la pena recordar… ahora estoy aquí…


-Trata de respirar… así lento, no te muevas, guarda energía L, pronto llegarán los helicópteros… vamos, no intentes hablar… ¿qué? Quieres que te acerque al mar, a la orilla… vamos L, no vale la pena… sólo aguanta… estas en shock aguanta quieres… debemos esperar… aguanta L, aguanta…


-Muéranse chinos de mierda, fritos como pescado… jajajajaja… quiero aloz con mis pescado señol… jajajajaj saluden a Ho Chi Minh en el infierno


-F, qué demonios haces, apaga esa maldita cosa lunático imbecil… apágala te digo… Esto no es un juego… que no te das cuenta que debemos salir de aquí… estamos rodeados… era una emboscada hombre, una trampa… el resto esta esperándonos en la playa… En el punto de encuentro… hay que moverse…


-¿De qué hablas?


-de la playa tío, la playa… han hecho la llamada, G se llevo a los que pudo junto a L y están ahí… esperándonos… debemos darnos prisa… Vamos hombre, yo no quiero morir aquí, vámonos…


-Yo no voy…

-pero qué dices, debes estar bromeando…


-no que va, yo de aquí, no me muevo… no sin saldar cuentas con estos comemierda, no a esta altura del partido…


-Deja eso F, no te parece que ya fue suficiente… lo que hemos hecho… qué quieres ahora… quemar toda la condenada villa…


-Si es necesario… si es necesario lo haré.


-Estas demente… son civiles viejo… niños y ancianos, sólo eso, mocosos y abuelos, hay que dejarlos en paz… eran cebo nada más… lo único que querían era traernos aquí… ahora debemos irnos…


-Mira escuálido… yo no me enrole para hacer amigos y jugar al rescate del espíritu humano…


-Pero nos están masacrando allí fuera, míralo tu mismo… tenemos que reagruparnos y esperar a los helicópteros… como nos dijeron… ¿vienes o no? dime… ¿vienes o no?



-Surcando el cielo con mi amigo en brazos, aún sostengo la helada jeringa de morfina entre los dedos y a medida que el motor de esta bestia brama cortando la pálida mudez… pienso en los que quedaron atrás y nos alejamos y vuelvo a pensar en ellos y veo sus cuerpos entre un verde palúdico y mostazas corrientes… la selva arde, la villa es un cenicero y las anónimas ráfagas muerden hasta devorar la idea de esos rostros ausentes. Sus siluetas tan sólo puedo imaginarlas, corriendo de un lado a otro como insectos justicieros, saldando una afrenta que nace de una lucha mayor, estúpida pero más grande que nuestras vidas y sin saber por qué… no puedo llorar, sólo me queda la mueca de L, esa extraña postura de sus labios… quizá soñando sin respirar, con este paraíso profanado…


Autor: Daniel Rojas P.

Al C***** ALL




Tengo la garganta rasposa al borde del llanto, esa vil sensibilidad…

Mi cuerpo entero, una olla a punto de resquebrajarse y tengo la intención más bien el deseo, de sentirme solo…


¿Por qué no? Hundirme en mi propia infinitud, en esa desgracia, que años atrás, me parecía tan atractiva y excitante... pero desde que tu sonrisa apareció, allí, en mi atmósfera de mudo imbécil,


provocó la disociación,

de improviso era arena en cada paso seco


y quién sabe por qué mágico destello y extraño respiro de mi mismo…
tú le diste consistencia, otredad y sentido a mi yo, plagado de constante asfixia …


Pero ahora… y esto no significa en lo absoluto, que te ame menos

o que se me halla hecho un hábito… el verte cada mañana, hermosa como siempre…

Es sólo que necesito saber que ese muerto querido, esta acá…

Esperándome, cálido, en el nicho de mi propia miseria...


daniel

Eso.



Una bocanada, un poco de aire puedo sentir la rejilla aplastando mi rostro, momentáneamente el fresco me libera del nauseabundo hedor líquido, las ratas corren persiguiendo mi respiración… rápido vuelvo al infierno, aquí abajo están todos muertos, mis amigos, esos extraños que se unieron en el camino y eso, eso que se llevo sus cabezas, no tardará en alcanzarme. No hay salida, estamos solos. Afuera los quejidos lastimeros y las sombras torpes arrebatan entre gritos atropellados las vísceras a mujeres y tipos condenados… no hay escapatoria. Ilusos, no tienen como evitarlo, la locura esta carcomiendo mis ojos, me recreo con los últimos instantes, esa lucha inútil, enfermiza, perdida entre legiones de brazos…de una forma u otra, aunque te quites la vida, terminarás siendo uno de ellos, olfateando la sangre, en busca de un cerebro… esto no es una maldita película, aquí no hay héroes… sólo mutilados… Dios despiértame, despiértame hijo de perra… yo no merezco esto… gaz gaz gaz gaz gaz gaz. –Ya viene. Gaz gaz gaz. - Es él o lo que sea… gaz gaz gaz gaz, esta cerca, a la vuelta, no es como los demás, es veloz, fuerte, una bestia inmunda… implacable… no voy a correr, no tiene sentido intentarlo… voy a esperarlo aquí, ver sus dientes, sus garras… resignarme a ser testigo de mi propia muerte… que más da, gaz gaz gaz, todos somos parte de la misma mierda… un mundo lleno de zombies, gaz gaz gaz gaz gaz gaz. –Hola si, te estaba esperando… Un zarpaso invisible, no siento mis piernas, empiezo a perder la conciencia, el dolor, la sangre el sabor metálico comienza a recorrer mi traquea, me ahogo, mis pensamientos van y vienen… empieza a destrozar mi rostro, ya no veo, sólo puedo sentir su aliento, su respiración en mi cuello, luego la traquea, un desastre entre sus dedos… y todo acaba, con un estallido, un ligero clic apaga mis sentidos y todo se va a negro...



Autor: Daniel Rojas P

El Loco



Yo soy la Ira de Dios, el Príncipe de la Libertad

y del reino de Tierra Firme y provincias de Chile...




Hablan de mi personalidad con arrogancia. En esa lejana ínsula de señores finos y debilitados por el ocio de sus carnes, azotan mi nombre mientras engordan las caderas y arcas, a costa de nuestra cólera. Enriquecidos pese a evitar el cauce amazónico, la vertical pendiente, la abismal niebla y el reticente carácter del indio rebelde, estos salvajes no son lo que hemos querido creer, no son irracionales vástagos, abandonados en la estulticia. Sólo esperan su momento, llevan nuestras provisiones a fuerza de látigo... desde luego, han cargado en sus desnudos hombros a nuestras mujeres, a mi hija, el más preciado tesoro, sin embargo, al menor descuido flagelarán nuestros cuellos. Somos demonios en su mirar, los asesinos de su tierra, de su imperio piramidal. Mala sombra han traído a nuestros pasos los precursores, Cortés y Pizarro. Pobre cura castellano, amargamente ha bebido de la realidad. Pueden besar la cruz y arrodillarse con las manos juntas mirando al amplio azul, sin embargo odian el evangelio y nuestras palabras y aún así, yo me pregunto, reconocen ustedes príncipes, la carga que nos impone ser sus vasallos, oh caros reyes, aún al tanto de nuestros itinerarios, del oneroso tráfico de almas desde su imperio hasta esta arcadia que sólo nos embarga con promesas y emboscadas desde la lejana y exuberante selva. Por qué, con qué derecho abusan de la condescendía que albergamos hacia el brillo gastado de sus áureas imágenes, reyes de España, podrido linaje. Cómo osan describirme cual mosquito, segundón, hijodalgo sin mayor provecho que el sable… el valor dicen es una cualidad que no debe sobrestimarse, pues no hay caballero de la corona que carezca de esta. –Lope de Aguirre debes obedecer, someter tu ímpetu a la nobleza que te comanda, pues en ella reside la grandeza del reino de este mundo. Yo les insto a mirar su nobleza bajo el metal de mis pisadas, menos que barro, oh padres del cielo europeo, contemplen la gloria de mi rabia. Tengo la cabeza de su amado Ursúa en un cesto y he colocado en su lugar, regalado su precioso cetro a mi emperador al uso, Guzmán, mi títere providencial, su blasón es el cerdo y el afeminado pavo real.


Oh ingenuos monarcas de esa oscura ciudadela, el comando de este barco ya no responde a sus timbres de cera y terrenos imaginarios para la loa de sus zapatos inmundos. La prueba viva de mis designios, se ceba con nuestras últimas provisiones, el magnánimo don Fernando de Guzmán ríe ignorante como ustedes. Se retuerce en el trono que he mandado fabricar a la medida de su gigante trasero, se sienta en un poder que no es más que una frágil apariencia, yo sostengo los hilos, la verdad última, el hierro candente que esgrimen nuestras trabajadoras manos. Esta empresa es producto de la lógica de aventureros, dementes, desesperados sin nada que perder. El Dorado no es suelo para castas antiguas, el Dorado es el destino de quienes tienen el valor de tomarlo al pulso de su sangre y fuego.


Carta a Fernando II

Dios Salve al Emperador de la Nueva Hispania Don Fernando de Guzmán



Esta gran vena sobre la cual flotamos parece una cárcel para nuestros sentidos, nos arrastra, nos empuja, reconocidos como intrusos por ella, por las sombras de los caníbales sus veloces pies y sus traidoras flechas que pasan inesperadas por nuestras cabezas sumergiendo a negros y blancos en el fondo del furioso cauce. Dos palabras se repiten constantemente como una maldición en la boca de nuestros esclavos, jíbaros, marañón, jíbaros marañón, jíbaros marañón, jibañon, mararos, mabajos, mararos, mabajos miraron, mabajos no se detienen, no tienen piedad de nuestros oídos, el sonido se entrevera, se vuelve ridículo inexpugnable, un galimatías que arremete perentorio contra nuestra débil cordura y cada vez más fuerte, implacable a medida que golpetean las silabas, rápido, temeroso, destructivo, rápido, jabaros, miraron, mabajos, mararos, mabajos, la tonada sin sentido, persecutoria se suma al trino de las aves y el silbado de los vientos que azota contra las nubes de cada árbol mas gigante que el otro y no podemos cerrar los ojos sin miedo a perder la noción del tiempo, no podemos ignorar nuestro destino, sólo mirar al frente, esperando que a la vuelta de esa curva verde que parece repetirse una y otra vez como la voz cáustica de los indios, este el reino bañado en oro. Pero no tenemos esa suerte, el paisaje continua como al principio. El cura dice que Dios esta castigando mi idolatra, mi ego asesino, el haber enviado esa carta a la corona, el escupir al rey. Patrañas, hemos perdido a la mitad de la expedición y el emperador, miserable Guzmán es una bestia insaciable, devora todo, ya llegara su momento, pero esto no es más que un giro de tuerca, ahora, sólo podemos seguir… en este desierto de musgo, en este infierno palúdico… escuchando la armonía de la demencia…



…Prolongándose desde la garganta, el canto de los siervos agazapados, su trino aun resuella estremeciendo mi columna, no puedo dejar amputadas en el pasado las amargas caras de los confiados a mi brazo, ni yo mismo puedo aceptar el clímax de la empresa, la amplitud, la anchura de la noche, del descanso atento a las emboscadas y el aire libre. Son un recuerdo pesado, el río de mi frustración, la infructuosa orilla que nunca llega, el caudal infinito de muertos que mi deceso no podrá apagar, por que ahora, hombre y naturaleza somos uno… -Aguirre ha llegado tu momento, levántate. –La luz lastima mis ojos, no reconozco las miradas, pero las voces, el acento, son los guardias de mi caída anunciando la venganza real. –Apura el paso, tu público espera. –Me conducen por el laberinto de cemento, afuera una turba grita, quieren sangre, una conclusión. En la palestra, el hombre del rey se pronuncia airado, grita a viva voz, enardece a los antropófagos de seda y modales cortesanos. Me condenan. -Lope de Aguirre se le acusa del severo crimen de lesa majestad, el precio a su comportamiento, será morir descuartizado y sus restos serán esparcidos en los territorios violados por su cruel tiranía, su cabeza será entregada a los perros del rey. ¿Tiene algo que declarar? –En un último estertor, con una furia animal, antes de que el mundo se cierre, la lección final, indómita, insalvable como el río que arrastra todo sin piedad reclama al universo -Yo soy Aguirre, yo soy la Ira de Dios, el Príncipe de la Libertad y del reino de Tierra Firme y provincias de Chile...


Daniel Rojas P.

Arica 1 de Octubre del 2007

Primer Lugar del Tercer concurso de Narrativa organizado por el Departamento de Español de La Universidad de Tarapacá





turn into...




Las operadoras a cargo del número de emergencia carecían de manos y orejas para hacer frente al tsunami de repiqueteos y versiones histéricas o enardecidas del suceso. Los patrulleros, cual plaga bíblica, se desbandaban tiñendo hasta el último callejón con su monótono verdiblanco y roja sirena. No faltaban aquellos aventureros materialistas que previendo un mañana peor, se lanzaron a las calles, con piedra y palo al rescate de la propiedad ajena. Pequeños almacenes, supermercados y casas comerciales del centro eran a esas horas, bajo el reflejo de sus luminosas vitrinas, testigos omniscientes de una nueva guerra de trincheras. Algunos corazones débiles y sensibles al caos, acostumbrados por años a la tarea de entregar panfletos desechables sobre el advenimiento a fin de ganarse un lugar en el rebaño estelar, se precipitaban rosario en mano a las dantescas pero muchas veces estrechas puertas del templo, anunciando sin malignidad pero con fe expectante, la prueba ultima de la carne, el fin de todos los tiempos. Otros, unas cuadras abajo, más mundanos y estoicos, preferían continuar su sacro ritual de la confesión en la barra, afrontando con un honesto salud el Apocalipsis. Así lo definieron sutilmente los medios, en su alborotada carrera por no perder la exclusiva de alguna nueva explosión o mutilamiento pues en sectores donde aun no se cortaba la energía eléctrica, residían potenciales cifras para alimentar el raiting. En esos momentos, compartiendo con otros desde el vertiginoso bamboleo del bus, la repentina emoción de un cielo púrpura sanguinolento cayendo a pedazos producto de los truenos y el pánico que en plena avenida infundía una horda de muertos vivos desollando a desesperados que gritaban en un ultimo intento al chofer: Pare por favor… Dios pareeee!!!!!!! continué la escritura que inicie al salir de la universidad. Mi ojo y lápiz eran una cámara que en lugar de fotos capturaba palabras, algo me comandaba a no parar. Pensé en mi familia, en cómo estarían mis padres en sus trabajos… mi hermano y sobrino en casa. ¿Pensarían ellos en mi? Desde luego… ¿Pensaba yo en mi? No mucho, me preocupaba más el chofer… el tipo era un as. Había pisoteado sin titubear esos lentos cuerpos de tipos caminando con los sesos afuera o las tripas de otros en la boca, esquivaba autos volcados con chóferes ardiendo o pataleando para no ser devorados y en el intertanto con espíritu de líder, logro imponer su voz

-No se ustedes gente, pero yo no voy a parar de aquí hasta el regimiento, es el mejor refugio, allí estos malditos van a comer plomo -Da vuelta maricón… déjame en la esquina… Para que no entiendes!!! –Termina el recorrido, no pares hasta el cerro! -yo necesito ir a buscar a mi hijo al colegio señor, por favor… por favor. -Mierda el tipo era duro, un tío de lo más cabrón y cojonudo, además tenia razón, no es que yo fuese un desalmado, a mi también me importaban los míos, pero había visto suficientes películas de Romero como para saber que teníamos que buscar un fuerte con armas y provisiones. Pero la turba, cada vez más enardecida y violenta… No debieron reaccionar así, estúpidos, jodieron todo, todo. Mierdoso pensamiento de masas, temor, desesperación, darwinismo que se yo. Se volvieron bestias, tomaron el control del volante, el lucho pero al final se impusieron por número. Trate de ayudarle pero me contuvieron entre cinco… no me fue tan mal, me empujaron y me di un golpe contra un vidrio… él en cambio… Ahora es parte de las llamas y cuerpos retorciéndose que deje cuatro cuadras atrás… pero antes de volcarnos por la pelea en pos del manubrio, sufrió repetidos golpes de un poderoso extintor en la nuca… no creí que chillaría así, no lo vio venir. Creyó ser un héroe para ellos… por unos cuantos metros lo fue… ahora es un muerto más, uno de esos que llamó malditos… Malditos… Se lo que son, tienen un nombre, forman parte de una larga tradición de criaturas del terror, sin embargo me parece tan ridículo llamarlos así, tan absurdo que prefiero no gastar fuerza en ello y seguir corriendo… llegar a casa.


-Ayúdanos por favor… sácanos de aquí… -debo llegar al colegio de mi hijo…

Debo llegar… no veo nada, el fuego esta muy cerca… -Esos lamentos esos gruñidos... ahí vienen… cuidado ahgggggggg –corran ahgggg –sálvese quien pueda… -Cielos tuve suerte de no partirme en dos como el par de viejas y el tipo ese, ése que parecía contador… él fue el que me empujo… un asiento lo rebano y segundos después, la parte superior, reptando, fue en busca de tripas… ya no quiero pensar en ello… ya estoy lejos… pude reaccionar y salir de allí… debo salir de allí mentalmente… ya estoy llegando a casa…


Lentos pasos, gruñidos, avanza un cuerpo que agoniza, que sufre… gutural,

semiconsciente grita -hijooooo…. rompe el silencio del lugar, torpemente se arrastra y parece venir desde una habitación al fondo, en ella hay una ventana rota y pedazos de esta regados por el suelo ensangrentado, a pocos metros junto a una cómoda, otro cuerpo, con el cráneo destrozado reposa y revela lo que antes fue un hombre, descompuesto, tiene sangre en la boca, allí hubo una pelea… la sangre llega hasta el pasillo en un camino que se forma con el estrepitoso liquido rojo que cae del brazo del primero… ese que cada vez menos él.. Menos lucido, grita -hijoooo… perdón!!!. Arriba, un niño llora encerrado en un armario, desconsolado, hasta que finalmente se desmaya del dolor. Le faltan dedos de una mano. El cuerpo diminuto protegió hasta el final su extremidad herida, confuso, ¿Por qué le ataco su padre? Su padre no responde, ahora sólo avanza con los ojos blancos, sin vida y con un único deseo, saborear la carne de otros. Un ruido atolondrado viene de afuera, una llave pelea con el picaporte, la puerta se azota y al fin puedo entrar, detrás hay un infierno, estoy a salvo aquí ¿lo estoy?… debo encontrar a mi hermano, al pequeño… grito, no responden, quizá se marcharon, quizá están muertos, quizá eso seria lo mejor, quizá me equivoco… no, él esta muerto, viene por mi. Su silueta en el living se retuerce, avanza como entrecortada, babeando, idiota por el olor a sangre. Estúpidos, malditos, todo esta jodido… mataron al tipo del bus… Ya no puedo pensar en nadie… sólo debo sobrevivir, arrojar cosas al cuerpo de mi hermano. Olvidar que es él e implorar que el niño este a salvo. El teléfono le da directo en la frente, cae mal y se parte el cuello al chocar con una silla, sus piernas son lo último que veo. Arriba hay ruido, subo rápido, tengo esperanzas, eso es bueno ¿creo?, no… no lo es, disminuye mi adrenalina, me adormece, el niño es uno de ellos, no lo vi venir, sale de un armario y antes de que pueda mandarlo escaleras abajo me muerde la pierna… estoy jodido… mierda… todo acabo… me queda poco tiempo… corro a mi habitación guiado no se por qué… por la nostalgia quizá, veo mi librero… hay un espacio vació, ahí estaba Maupassant… empiezo a perder la conciencia… me retuerzo en el piso… todo va a terminar… mi ultimo pensamiento es para María, debí invitarla a salir… pudo resultar, quizá no… Estoy jodido mi mundo es ahora un gruñido que reclama sangre.


-María apúrate tu papá nos espera en el coche, debemos ir rápido…

-Pero que pasa mamá es tarde de que hablas y por que andas con linterna ¿se fue la luz acaso? -Algo ha pasado, no sabemos que es pero en la radio no pueden explicarlo, gente enferma, muchos heridos, recomiendan ir al regimiento o al estadio. Por favor no digas más y vamos… -De acuerdo deja vestirme… -Ven así no más… da igual… -Afuera hay ruido, sombras avanzan como legiones, al unísono un canto cierra la noche y en la mesa, junto a la cama de ella, un libro de Guy de Maupassant se titula. ¿Fue un sueño?



Autor: Daniel Rojas P.

Nuclear




Guijarros aventados al estrépito mundano, la urbe como una polvareda, panorama otrora repleto de calzados y tajante edición del movimiento, en ojos mezquinos, apesadumbrados, expectantes cautivos, agotados por el humo artificial, la niebla y grima del hacinamiento y ambulante ganarse el pan de cada día, ahora hueca borrasca sin el alma de las risas, la angustia de los desesperados el llanto de los anónimos en cada esquinoso recoveco. La mañana se muestra confusa sin su habitual rostro de ir y venir, de llegar, arrastrar, transar, abrir puertas, gritar ofertas, rechazar cuerpos intrusos, extraños pedidos de limosna más ofertas, algún descanso y nuevas compras, tramites, timbres y llamados a comer, locales bullentes, siestas y de nuevo el ritmo alocado, ahora censurado abrupto aborto por quién sabe que inexplicable misterio, no hay mentes, no hay conciencias capaces de discernir y aplacar el silencio. El fotograma urbano es el mismo gélido erial en cada calco mundial, las calles abandonadas en un éxodo impuesto y todo es de pronto, sepultante y perentorio desierto. No mas inexpugnable frontera de pasos y rumiantes coches que aplacan el urgir de los seres, animados inanimados, Inanimados como reyes de los pensamientos, en las vitrinas sin testigos, en los magníficos anaqueles sin manos, dedos ausentes antes ávidos de coger los colores, marcas, sabores y aromas para depositar el rancio papel o gastado metal, divisas del goce privado, en las bolsas insaciables de terceros. La adquisitiva conquista, truncada, aquella que separa a hombres de vagabundos, mas ya no hay presentes en torno a los cuales discernir sobre esos temas y jerarquías de valores, sólo vagos guijarros rodando a la ventura en su tirantumbeado tonterenteado torrente de tirantes torintorreantes toron toran toron toran ton ton toton ton ton de metros que se suceden en un viento que gira sin centro, sin cabellos que golpear o rumores insípidos, murmurantes pedidos, proclamas discursivas, suplicantes confesiones y voces… es la voz del ultimo principio, la ausencia de palabras, de ojos juiciosos, enjuiciantes códigos y canciones, solo queda una tonada y retina, el gran ojo rojo en el cielo que con furia mira la extinción del absurdo mono y su jungla de acero. Reposando en mares de esqueletos, océanos de cuerpos luego del gran fuego, telón de sombras en las paredes, manchas de grasa como recuerdos, tímidos amigos de la mudez, asistimos in absentia al imperio del guijarro que sigue libre en su infinito rotatorio reconstruir del tiempo. Horas sin minutos, minutos sin segundos, ejes, manecillas, mecanismos que no marcarán mas el destino, el tirantumbeado torrente torintorreante del universo.



Autor: Daniel Rojas P

convicción



Ventanas, puertas, ventanas, algunos rostros temerosos ocultan su curiosidad, amparan el morbo tras el cortinaje, en balcones, desde el primer piso, ventanas, puertas, ojos, más ventanas luego sólo colores y mis pasos son a cada segundo más pesados, exigentes, demandan demasiado, la garganta es una lija, los ojos una caldera sudorosa…

Llevo dentro un motor deshecho, agotado, los brazos ya no me responden, no quiero pensar, no quiero saber lo que me harán, oigo sus caballos al doblar la esquina…

No estan lejos, maldicen, gritan azuzan a sus bestias, blasfeman y luego una nueva arenga por el rey, muerte a los anarquistas, muerte a los traidores de la corona…

Lo se, lo puedo ver, pero intento no imaginarlo… siguen el olor a sangre, ellos también lo imaginan, quieren ver mis tripas en una fosa común, no quiero terminar como el resto de mi familia, ahora solo veo manchas, hace tres cuadras que no escucho el castañetear de sus veloces patas, la fusta molesta. Al salir de la buhardilla pude entre cada zigzagueo sentir los tiros cortando el aire… la pólvora estallando, el metal contra el cemento de cada tiro errado, la mudez del toque de queda fue arrastrada por los suelos, entre el bramido de los belfos y las botas marciales… corre niño, corre, decía el idiota del pasaje, sólo vi las siluetas degollándolo junto a su lecho en un rincón, lo mataron por irresponsable, por escandaloso, por considerar todo un juego… la caballería no esta jugando… Me dio tiempo para salir… sus gritos, su agonía, evitaron que fuese victima mientras dormía, así han caído tantos… creo haberlos perdido, ya no puedo más, ya no puedo pero debo seguir, debo seguir… eso me decía al escribir ese libelo, debes seguir, hazlo, sigue, al repartirlo en las fabricas, en las plazas sigue, debes hacerlo…Ahora debo evitar ver atrás, convertir todo en una estela, seguir, ser un mirar de reojo, una exaltación general de mis sentidos… seguir y soñar con un día más si es posible, calles, esquinas un laberinto de casas y morros de basura con dueños, son los irresponsables, los idiotas de cada barrio, hay tantos estos días, tantos hambrientos, tantos laberintos, disparos, botas, cárceles…

Más disparos, cuerpos degollados, jóvenes tirados en la oscuridad cerrada, carreras abruptas abortadas, luchas por escapar, lo intentas de corazón, deseas seguir, fosas comunes, deseas; de pronto todo termina; silencio…



Autor: Daniel Rojas P


Retazos de Memoria.




Retazos de Memoria.
x Daniel Rojas.



Ayer me encontraba frente el pc terminando de ver la película de Pancho Lombardi "La Boca del Lobo". Mientras los créditos se sucedían con una composición en quena de Bernardo Bonezzi, eterno colaborador de Almodóvar, una sensación ambigua entre nostalgia y desazón retumbaba en mi cabeza. El retrato realista de las masacres campesinas en Ayacucho por parte de la avanzada maoísta de Sendero Luminoso y la no menor crueldad de la milicia, fuerza armada a cargo de preservar el orden y erradicar al enemigo invisible de la sierra, me impacto no sólo por la capacidad fílmica del director peruano sino por el lugar que el tema terrorismo ocupa en mis recuerdos, específicamente en mis primeros años de vida. Con esto no quiero hacer una apología a mi infancia, sin embargo no puedo negar que el contexto político y social en el que nací y crecí antes de emigrar a Chile, la Lima que se configura entre los años 83 y 94, fue una época de convulsión, inestabilidad económica y violencia. Esta es la impresión que quisiera recrear, retrotraerme al punto de lograr ser ese niño nuevamente y si es posible, dar un testimonio libre de prejuicios más no de sarcasmo, de la realidad latinoamericana.



Para graficar un poco la época y dar orden a la retahíla inconexa de imágenes, hechos y personajes que fluyen en mi mente, voy a valerme de la sinestesia, tal como lo hacían los poetas simbolistas de Francia. Tres sonidos tallados profundamente en mi memoria, serán la base para estimular y lograr hacer fluir la narración. Me refiero en primer lugar a las sirenas nocturnas de la policía luego de alguna escaramuza, balacera o bombazo lejano, la tétrica música de Vangelis que aun hoy me produce escalofríos. Esta servia de opening a los boletines y edición central de 90 segundos, noticiero de canal 2, importante señal televisiva del Perú y favorita en mi hogar. Finalmente el apabullante y monótono traquetear del motor de los equipos electrógenos, grandes monstruos devoradores de gas, generosos productores de luz, indispensables debido al racionamiento nacional del suministro eléctrico. El discurso oficial señala que el origen de esta crisis estuvo en las torres eléctricas derribadas tanto por Sendero como por otras agrupaciones extremistas de izquierda (M.R.T.A). La situación concreta que se prolongo durante meses, implicaba vivir a oscuras días enteros de la semana, sometido a informes de distribución que llegaban periódicamente anunciando los cortes, por lo cual muchas familias y empresas ante la frustración y necesidad de contar con el recurso, optaban por tener equipos privados de generación eléctrica en casa o dentro del recinto laboral. Tal era el caso particular de mi familia, pese al disgusto de vecinos y uno mismo por la contaminación acústica, debimos adquirir un par de esos titanes para mantener operativa la fábrica textil que mis padres tenían en esa época.



Estos son sin duda tres puntos indispensables desde los cuales puedo reconstruir gran parte de la historia del país vecino, ocurrida como ya señale, entre los años 80 y comienzos de los 90, periodo que se extiende desde el final del gobierno del entonces reelecto Belaunde Terry (1980-1985) pasando por la frustrada primera administración de Alan García Pérez (1985- 1990) hasta la cartera Fujimoriana tras derrotar a Vargas Llosa (1991-1995).



Las sirenas policíacas el estado de guerra y el caos generalizado.


Un tour de force que revele la imagen de Lima por esos días, parte en mi mente desde un hecho tan común, como servirse el té junto a tu familia una noche cualquiera, digamos de 1988. A esta altura ya no podemos hablar del tema terrorismo como un conflicto armado entre la milicia y los revolucionarios, librándose en plena selva o sierra. Impactantes imágenes de archivo nos recordaban las matanzas ocurridas a comienzos de los ochenta en poblados rurales, sin embargo, situaciones concretas como los constantes apagones nocturnos, lo que por una parte tenia un factor positivo ya que en tales circunstancias y ante una vela o tenue luz es cuando la familia más reunida se encuentra, bromeando o departiendo libre de cualquier interrupción que puedan representar televisores o videojuegos, nos halaban bruscamente a un realista telón de fondo que distaba mucho de ser una recuadro perfecto de armonía fraternal. Las balaceras o esporádicas explosiones, llegaban como un rumor insidioso que hacia preguntar ¿qué pasa allí afuera?, ¿cuándo va a terminar esto?, ¿porqué debemos vivir así?, era claro que al día siguiente cuando el Comercio y Expreso (diarios de alta circulación nacional en ese entonces) estuviesen en la mesa o en manos de mi padre y se reestableciera la luz, podríamos enterarnos de lo ocurrido. Yo desde mi semiinconsciencia y en tontas y alucinadas charlas con mis compañeros de colegio, sumaria especulaciones fantásticas y nuevas imágenes a mi mente, los capitalinos en cambio, deberían por fin aterrizar el drama para dejar de una vez por todas de hacer la vista a un lado y señalar con su usual desparpajo criollo: Ese es problema de los serranos. Empezaban a sentir en carne propia la guerra.

Semejante sensación de inseguridad, te confinaba prácticamente al barrio. Vivíamos un toque de queda auto impuesto y no sólo por los terrucos . El caos se había generalizado. Debido a la corrupción, no podías confiar en la policía, te detenían alegando los cargos más ridículos y tan sólo para pedir una coima (soborno). A mi hermano mayor por ejemplo, cuando tenía alrededor de quince años lo detuvieron por correr, al no darse cuenta que un policía suspicaz venia gritándole alto. Tragicómicamente y por sospecha de quien sabe terrorismo o jogging le subieron a un furgón y le dieron un recorrido acido por el lado b del turismo capitalino, rodeado de fumones, monstruos de los cerros y asesinos de cambistas. No le quedo más que relajarse con el sutil sentido del humor del copiloto, que desde la cabina le daba ánimos diciendo que la parada final era el penal de Lurigancho.



Como culpar en todo caso a la ciudadanía y las fuerzas del orden, el estrés y tensión venia condimentado de una senda económica que era materia prima para los caricaturistas de los diarios y guionistas de cuanto programa de imitadores hubiese en la pantalla chica, mas al interior de los hogares al apagarse la caja tonta y silenciarse las risas comprometidas, empezaba a librarse la batalla contable. Recuerdo días en que camuflado por mis fortalezas de lego rodeada de thundercats, veía a mis padres en un sillón, discutir calculadora en mano, que era mejor hacer ante el inminente anuncio de un nuevo paquetazo (pack de leyes salvadoras del ministro de economía, tipo tablas de los diez mandamientos). Yo desde mi púber candidez me decía ¿qué diablos es eso?, sonaba aterrador, parecía que algo titánico se venia abajo, no estaba lejos de la verdad. La constante devaluación del dinero, la especulación y la escasez de víveres, impulsaba la toma de medidas drásticas y aventuradas por parte de productores y comerciantes. A veces era mejor vender todo y comprar materia prima y alimentos que se almacenarían, otras era mejor esperar y retener la mercadería, pues podías hacer el negocio a un precio fijo, bajo las reglas del crédito y luego, días mas tarde, no conseguir nada con lo obtenido. Literalmente el dinero que tenias en la mañana en la tarde no valía un céntimo. Esto empujo las transacciones a tiempos bíblicos (trueque). Hay que destacar además, entre las proezas del ejecutivo, la creación de un Frankenstein macroeconómico, el dólar MUC, tipo de cambio especial que luego serviría de fachada para millonarias estafas.

El congelamiento de las cuentas de ahorro en dólares, el impuesto a los cheques y el fallido intento de estatizar la banca, los seguros y financieras, arrastro al país a una condición pre-industrial que comenzaba a lindar con la realidad de Mad Max. El sentimiento generalizado de incertidumbre y desesperación fue matizado por las largas colas que había que hacer para comprar displays de alimentos no perecibles.


Si a esto sumamos que de acuerdo a las estadísticas, el 59% de la población total vivía en condiciones de pobreza extrema y tras la aparición del terrorismo, a la ya inmensa masa cesante o relegada de Lima se sumo el éxodo rural y cordillerano, no es difícil visualizar cuán atiborrada estaba la capital. Amplios sectores periféricos comenzaron a bullir, podías ver como los cerros de la gran ciudad comenzaban a llenarse de precarias comunidades que de sobra esta decir, carecían de recursos básicos. ¿Y cómo procesaba eso una mente de cinco o seis años?, en paseos dominicales a Cieneguilla viendo como pequeñas sombras o manchas de colores que eran autos o combis, subían una pendiente pronunciada por entre medio de apretujadas manchas de mayor tamaño que representaban no menos coloridas casas. De más esta decir que mi distancia con esa realidad, debido a mi condición social era inmensa, ¿Cómo sentir el dolor e impotencia de esa gente? La rabia y frustración de ser segregado. En ese entonces era muy pequeño para dimensionar la crisis en su magnitud, pero todo indica que el peruano promedio, tampoco podía o no quería sentir empatía. Prueba manifiesta de ello, es que el terrorismo haya tenido como principal argumento y arma, la necesidad de dar un giro a la pugna de clases por el pueblo y contra la burguesía y que no lejos de esos manifiestos bajo un discurso demagógico, candidatos con chullo, pala en mano y salsa o cumbia de escudo repartieran cual enardecido Quijote pan y leche para asegurarse votos.



Otra fuente bibliográfica era la que proveían las series de televisión que le buscaban al asunto el cariz humorístico, pícaro y pintoresco, me refiero a prodigios televisivos como los Choches, programa que puedo juzgar hoy como políticamente incorrecto en la medida que pretendía hacer caricaturesca una condición tétrica que asola a muchos niños que comercian en las calles como vendedores de golosinas, canillitas, lava autos o simplemente como pirañas (asaltantes) o pandilleros.

Mas no fue hasta que de nuevo la crisis toco las puertas del común de los peruanos, que se hizo evidente el tener que ayudar a estas personas en condiciones infrahumanas. En 1991 un brote epidémico del cólera, era evidente e inevitable consecuencia ante la falta de una decente canasta básica de alimentos y desde luego agua potable. Contribuyo a la crisis higiénica, la negligencia de autoridades sanitarias que no fiscalizaban al comercio ambulante principalmente el de alimentos, eso sin contar las constantes huelgas de los funcionarios públicos de centros asistenciales.


Una última e inevitable reflexión con respecto al rostro amargo de la capital, nace del mismo hacinamiento, sobrepoblación y falta de perspectivas laborales por la precaria educación. El comercio hormiga, abrumadora informalidad que más allá de dar un aspecto carnavalesco y medieval a las principales arterias de la capital, cimentó la desagradable costumbre de ver como habitual y corriente la suciedad de cuanto distrito fuese invadido. Tales aglomeraciones de improvisados puestos a lo largo de avenidas neurálgicas y calles se volvió por la cantidad de peatones transitando durante largas horas del día, en una invitación propicia para el crimen común. Asaltantes avezados, pirañitas en mancha y ladrones al paso pululaban completando el panorama decadente. Claro para un niño todo esto era un carrusel de luces y ruidos pues cada salida o paseo terminaba con la compra de alguna chuchería, ya que en cada cuadra había un puesto de juguetes y chizitos chipy (equivalente chicha de los chesters).



La prensa ¿sensacionalismo, manipulación o verdad?


El hacer una alusión directa al tema de Vangelis y un posible trauma personal con la famosa tonadita, lejos de ser una exageración es un reflejo de la forma en que estaban estructurados en esa época los noticieros y sus respectivos avances. Grandes y chicos estábamos inmersos en un tifón de desesperanzadora información. Era muy común estar en las tardes viendo el bloque de dibujos animados, cuando de pronto entre una serie y otra, aparece un conspicuo relator dando los principales titulares a desarrollarse en la edición central. Con una sensación similar a la de quien ve el exorcista o la profecía, presenciábamos una que otra masacre en algún pueblo joven: Un grupo de encapuchados desconocidos entraron en altas horas de la madrugada a la vivienda de n.n, dirigente sindical del distrito X, acribillándolo sin piedad y a quemarropa junto a su familia. O algún ajusticiamiento en las afueras del tribunal supremo: El auto del juez W fue baleado esta mañana desde un vehiculo en movimiento cuya placa se desconoce, la emboscada dejo como saldo al chofer K y a uno de los acompañantes del malogrado juez que se encuentra en la unidad de cuidados intensivos del hospital Z en estado de gravedad.


Podría parecer que estoy exagerando al inventar noticias de este tipo, sin embargo mi imaginación no da para tanto, la tónica de las entregas superaba por lejos la ficción y es que la televisión en su depredadora lucha por el raiting, era dadivosa procreadora de programas matutinos como contrapunto con sus ampays de la semana a los comerciantes bamba que hacían dulces con cola de carpintero y matrona cariñosa de ediciones nocturnas de fin de semana que contaban con tres horas o más de duración. Panorama o la Revista Dominical, con un desenfadado estilo, nos entregaba detalles escabrosos e investigaciones profundas que invitaban al paroxismo todo picantemente sazonado con imágenes altamente amarillistas y desde luego deporte.


Para muestra un botón, uno de los temas favoritos por esa época y que aun me genera cierta confusión, es la misteriosa y oscura personalidad de “Agustín Mantilla” ministro del interior de Alan García, mano derecha del gobernante y hombre emprendedor y proactivo que ha robado bastante cámara en su vida, claro, sin descuidar sus obligaciones, pues se tomo con celeridad y tesón la tarea de dirigir y fundar en sus ratos de ocio un grupo paramilitar o mejor dicho un escuadrón de la muerte como fue el comando Rodrigo Franco. Este debía servir como contingente antiterrorista pero termino convirtiéndose en una pesadilla similar o peor a la de Sendero. Lo cual es de un alto grado de patetismo, tomando en cuenta que se suponía estos eran los buenos de la película.



En fin, fuera de toda burla, mi intención es conectar lo primero, el tema televisión basura y escándalo con este oscuro hombre de gobierno, el Sr. Mantilla. Pues tras múltiples situaciones que podrían haber sepultado la imagen de cualquiera, asesinato, violaciones a los derechos humanos, corrupción, robo al estado, su persona ha continuado activa en altas esferas del poder ya sea como ministro, senador, amigo intimo del jefe del servicio de inteligencia e incluso de dos presidentes. Determinando claro esta desde su cúpula y con ayuda de sus amigos, el gran hermano que nace de la suma poder central / medios de comunicación, el destino político y la conciencia de la población peruana, hasta no hace mucho y ¿quién sabe desde cuando? Claro en ese tiempo que idea iba yo a tener de esto, si mi primera preocupación era no perderme un capitulo de los transformers. Eso si, yo tenía a lo sumo siete años, sin embargo, el resto de supuestamente cáusticos televidentes y devoradores de prensa, no eran más que zombies morbosos deleitándose con una programación tipo 1984 de George Orwell. La catarsis publica de una voluntad ignorante y ciega vino con el posterior destape de los videos de Montesinos, en los cuales el Jefecito del servicio de inteligencia del Perú se codeaba con medio mundo en tratos no muy sanos de intercambio de dinero e influencias. La manipulación Fujimoriana había provocado un estado de pan y circo.

Semejante bromita hizo quedar a todos los “yo mismo soy” como tarados que digerían de forma atolondrada y sin conciencia, programas sobre brujería, curaciones frotando el huevo o cuye, violadores satánicos, las predicas del hermano Pablo, escolares posesas, calatas por doquier, Yola Polastri y la avalancha de novelas venezolanas y enlatados de Televisa.



El comienzo del fin.



Lima sábado 12 de septiembre de 1992 . La captura de Abimael Guzmán alias Presidente Gonzalo en su residencia de Surquillo, fue sin duda uno de los hechos que marco al país. Para muchos el tener tras las rejas al extremista, significaba el fin del terrorismo, específicamente de Sendero Luminoso. La desmantelación de su cúpula superior indicaba un gran avance en las medidas que la DINCOTE (dirección nacional contra el terrorismo) y el servicio de inteligencia peruano habían iniciado siguiendo las directrices del Ejecutivo. Y es que la personalidad de este ex profesor de filosofía que dio origen al partido revolucionario de corte marxista-leninista y maoísta que toma su nombre de los escritos de Mariategui, había alcanzado a tales alturas un carácter mesiánico y trascendental.


Los peruanos por su parte habían ingerido grandes cuotas de desolación en la lucha contra el terrorismo debido a la forma precipitada en que durante los últimos años, esta había recrudecido. Fácilmente podías estar en un supermercado Todos o Monterrey o en el centro de Lima y terminar convertido en una victima anónima.Sólo meses antes de la captura habíamos sido testigos atónitos de la explosión de 500 kilos de dinamita en Tarata, Miraflores, conocida zona residencial y comercial. El ataque dejo un saldo de 25 muertos, 200 heridos y cuantiosos daños psicológicos y materiales. Recuerdo haber visto eso por televisión, impactantes imágenes de hombres y mujeres buscando a sus familiares entre los escombros, algo similar ocurrió una noche cuando un coche bomba ataco la libertad de expresión, volando el recinto ocupado por canal 2, se sucedían además ataques a blancos dirigidos, personalidades que abogaban por la paz, como el sonado caso de María Elena Moyano. La muerte de la dirigente dejo un dolor profundo en la población. No cuesta entender entonces el júbilo que se sintió al recibir la noticia de la captura. Muchos pueden preguntarse hoy día en forma anecdótica, ¿ey dónde estabas cuando dieron a conocer la noticia?, en el baño, caminando por el barrio, durmiendo. Yo Tenia en ese entonces nueve inviernos y como muchos fines de semana me encontraba en la habitación de mis padres frente a la televisión. Seria algo así como las nueve de la noche, estaba viendo una vieja y repetida hasta la saciedad, película de Tarzán en blanco y negro, cuando de pronto la transmisión se interrumpe con un extra noticioso, si de 90 segundos y su música infausta, sin embargo la tonada tenia esta vez otra sensación. El golpe dado al terrorismo esa noche marcaba el comienzo del fin. Para el Perú comenzaba un largo pero prometedor camino hacia la reconciliación, para mi familia fue distinto, ese seria nuestro último año en el país.



Y es que si bien, la caída del cabecilla marco un hito en la guerra civil, también propicio la ruptura de nuestra calma vecinal, nada anticipaba que frente a nuestras propias narices, en la anodina casa roja de dos pisos que tuvimos por años, como vista directa al salir a la calle, habitaba Ketín Vidal, comandante en jefe y principal artífice del plan que apreso a Guzmán. El antiguo y calmo sector residencial de Cipriano Gutiérrez en el distrito de Pueblo Libre, se lleno de guardias armados y de un par de jeeps con ametralladoras en ambos extremos de la calle. El contingente militar rotaba y mantenía un ojo cáustico ante cualquier movimiento sospechoso que implicara alguna vendetta o represalia. Podía parecer emocionante, los primeros días fue como ver hecho realidad un episodio de Gi.Joe o alguna mala película de Stallone pero era más que eso, saturados por el clima de inestabilidad y tras largos años de apostar por una mejora global del país, mi padre, de nacionalidad chilena, tomo la tajante decisión de jugar sus cartas a la tierra que lo vio nacer y crecer. Chile en los noventa estaba entrando a una esperanzada democracia tras un golpe de estado, gobierno popular y cruenta dictadura militar. Y si bien hasta hoy mantenemos contacto con Perú por la familia de mi Madre y eventualmente por mi Padre, que regreso a vivir tiempo después a la capital, el tiempo, la distancia y la necesidad de empezar de nuevo, marco mi perspectiva hacia los hechos de aquellos años.


Hoy no veo con rabia ni autocompadecimiento mi infancia, creo que a la larga me dio una lectura general no sólo de la condición de nuestro continente sino también de la humanidad, pues aunque suene exagerado, años más tarde al leer a los grandes narradores americanos de nuestro tiempo, Llosa, Carpentier, Asturias, Donoso, Marques, Mallea, Fuentes, Arenas y muchos más, puedo tanto desde mi experiencia vital como actor y lector, entender en su justa medida y con risa, las famosas revoluciones con sabor a chicha y empanada, el marxismo como panfleto de escolares, la derecha como promesa incumplida y logia de dandys, la democracia como tapadera de abusos y las cruzadas de Guerrillas por los andes, la intervención de la mano negra de la irónicamente llamada Casa blanca y desde luego el surgimiento providencial y epifánico para su posterior caída estrepitosa y humillante de caudillos, demagogos, dictadores e iconos de poleras con boina y frases sobre la primavera a punta de fusil.


Como reflexión final a falta de moraleja recuerdo un verso de Cesar Vallejo al encender la televisión y luego de 15 años, ver tras un sucinto zaping que se resume en el único canal que nos llega del Perú (TNP), al actual presidente Alan García Pérez “si el único e inigualable” prometiendo mejoras económicas y el termino del tren eléctrico, para luego ceder palco al candidateable del 2011 Alberto Fujimori dando desde algún bunker, un rimbombante discurso sobre el futuro del Perú, amparado bajo la ética de los samuráis.


Quizá soy yo, quizá la gente tiene mala memoria o quizá como dijo el poeta, y esta noche sorda, obscura, ya no podrás jugar, porque la Tierra es un dado roído y ya redondo a fuerza de rodar a la aventura...


Daniel Rojas Pachas.


Empatía



Las miradas cruzaban todos los espacios de la habitación, la atmósfera era en esos precarios instantes una densa masa de respiraciones agolpándose, chocando, compitiendo por un segundo extra de oxígeno, cada rostro era un océano al menos eso podía pensar quien ligeramente viese de reojo al vecino, la tenue luz de la recámara aumentaba la confusión, la difícil tarea de sentir empatía por ese, que sin querer, trata de ganar un sitio, acomodarse sin miramientos para sobrellevar de mejor manera la situación, el abatimiento. Algunos desfallecieron desde el comienzo, era evidente que sería demasiado, sobre todo para los más viejos, ellos saben lo que nos espera, no tienen la alegría del que ignora como los pequeños, de cualquier forma, es sorprendente la fuerza de su espíritu más allá de toda falta de conocimiento. Pese a lo arbitrario del destino y lo extraño del ritual, parecían haberse adaptado a ello, como si fuese un sencillo juego, poco se podía decir también de la embarazada, había tenido la tenacidad suficiente para soportar el encierro y sobrellevar la carga de un no nato sin opciones, yo en cambio, por momentos creí sucumbir, no voy a negarlo, a esta altura habrían pasado ya casi siete horas, el estomago comenzaba a reclamar alimento, pero no era el único, muchos otros compartían la sensación, el silencio contribuyó a crear un coro de tripas retorciéndose, da igual, yo no importo mucho, de hecho nadie importa ya, yo no soy yo, ellos no son ellos, sólo anónimos cuerpos, conciencias mudas esperando el fatal desenlace, que la puerta se abra y todo termine en las fauces del gigante.


Autor: Daniel Rojas P

El sofá de terciopelo.


No me brinda seguridad alguna el estar recostada aquí. Frágil, sutilmente ansiosa y mirando al techo. Las grietas, minúsculas pero evidentes, su desnivel deforme, oculto. Todo apacible e intencionalmente ideado con rústicas tonalidades café, como si ello brindara el telón propicio, al monótono ritual del psicoanálisis.

Disección de patologías y traumas acompañado por la anestésica voz de un altivo y pomposo cirujano mental: Doc que asiente y dice -Uhm, interesante!!!- Frente a cada palabra que mi boca deja escapar. ¡No querida; la seguridad es un mecanismo obsoleto, obsoleto!!!. Detesto el lugar, me da escalofríos, pese a ser una oficina, despacho, consultorio o como se le quiera llamar. Luce igual a la cabaña en que solía pasar los veranos junto a mi familia. ¡Siempre odie esas vacaciones!!!. Aun las odio, pero no tanto como los días de clase. Y que se supone que debo pensar de esa repisa llena de libros… sorprenderme extasiada con los títulos impronunciables en Alemán. Apenas si se sostienen.

Juraría que las enciclopedias solo han sido visitadas por las polillas y esos galardones, es más que seguro que este idiota los compro en un remate de saldos; y para que hablar del olor a lavanda y aerosol de limón… si se trata de una regresión, lo único que ha conseguido colocar en mi cerebro, son miles de imágenes de incómodos momentos de la adolescencia: La biblioteca del colegio, la oficina del director, las visitas a la orientadora y tantos días que pase ahí, castigada por llegar tarde o simplemente fugarme. Las escapadas al baño para hacer humo lo que tuviésemos a mano y nuestras carcajadas... ...los insultos y maldiciones al par de imbéciles, Lagos y Carrasco… Solo dije lo que sentí cierto!!!. Mierda, que hago aquí entonces!!! Estoy la mar de bien, claro, si exceptuamos este sofá y el hecho de que este obligada a asistir a terapia.

Es una real estupidez!!! Es cuestión de mirarnos. Ambos confiados y serenos; tu más que yo. Aburridos pero sin decírnoslo a la cara para no ofendernos; yo mas que tú. Miento; tú lo disfrutas y yo; yo me quiero largar. No por que te deteste, poco me importas en realidad. Lo que no soporto es esta burda interacción en este. .. consultorio.

Tests que parecen juegos para niños retrasados: Hacer unos dibujos ridículos, memorizar tarjetas de colores y decir lo primero que se me viene a la mente mientras lleno formularios igual a los de la p.a. Todo para alargar la sesión y así puedas cobrar más!!! Meterte al bolsillo un jugoso cheque que costee tus inmundas y secretas necesidades de hombre ejemplar!!! Mamá paga; así que, de igual. Si de mí depende; estaremos aquí todo el día y así podrás completar tu colección de videos "Chicas con pene". Felicidades por ti cabrón. La muy perra se lo merece en todo caso.

¡Cinthya es quien quiere seguridad!. ¡Cinthya es quien quiere una hija que pueda presentar a sus amigas sin avergonzarse! Entonces que pague por ello como lo hizo con sus nuevas tetas.

-Marylin, no has dicho nada en los últimos diez minutos. ¿Qué ocurre, estas incomoda?.

-No para nada!!!

-Vamos. No debes encerrarte, sabes cuales son las reglas. Yo se que algo pasa por tu cabeza.

-Lo sabes realmente, como es posible, ni yo misma puedo descifrarlo. -Pienso al mirar de reojo y darme cuenta que tienes una gran capacidad para entender lo obvio y aun axial, no un simple sarcasmo Pobre imbecil!!!

Estas petrificado en medio de un callejón sin salida, inmóvil como un ciervo a punto de ser despedazado, la luz esta directo en tu cara hijo… puedo oler tu nerviosismo, te sobas los dedos, ese tick estupido en tu labio y luego de un rato, casi como cronometrado, cambias de posición cruzando la pierna que estaba debajo de la otra. Es automático e involuntario, me encanta llevarte ahí, desorientar tu mirada y reír entre dientes por ese prefabricado look de Sigmund Freíd. Que ridículo y se supone que yo soy la que tiene problemas de autoestima. -Nuevamente estas bloqueando la comunicación Marylin. Esa no es la idea tras estas sesiones. Debemos interactuar y así poder afrontar tu disfuncionalidad. La confianza es básica, dime sin vacilar lo que estas pensando. -¿Creí que lo sabias?. -Ríes con una mueca tonta y buscas excusarte. -Tengo ya esbozos del conflicto a erradicar; pero necesito confirmar mi análisis. Así que por favor... -¿Que quieres que te diga?. -tu inquisitoria insistencia comienza a elevar mi tono, me muevo desde la completa y hermética mudez hasta el chillido desgarrador. De pronto me hallo entre la ironía y el desgano. Sin embargo como buen profesional, no te rindes, opones fundamentos y revoloteando en alto tu estúpida tablilla y papeles, balbuceas razones inconexas, lecciones de una moral y protocolo que no caben en mi cabeza y al final, me veo obligada a responder. De lo contrario intentaras sacarme con ganzúa ese atochamiento de frases que preferiría tragar por que no tienen mayor importancia. -Marylin por ultima vez; dime que has estado pensando durante estos últimos minutos. Así no podemos avanzar. Se que algo te inquieta, se que quieres compartirlo, por mucho que te muestres esquiva mirando el techo o por la ventana hacia el edificio del frente. ¡No te cierres querida!.

-Querida, que diablos significa eso!!!- Es lo único que puedo pensar, claro, eso y otras miles de incomodas ideas que nacen desde tu diminuto cerebro para circular hacia tu no menos diminuto miembro. Tu forma de observar incomodaría a cualquiera Doc, pero a mi no, no tengo pudor al respecto -¡De acuerdo Doc!. -Perfecto, puedes empezar cuando gustes. -El goce que te produce es una invitación y el que ingenuo te adelantes abandonando la comodidad del acolchonado respaldar de tu silla, a fin de hacer mas intima la confesión, me fuerza con ferocidad, directo al charco de mierda al que quiero lanzar a todos y a ti en especial. -¡Me reía de tu estúpida apariencia!. -¿Perdón?. -Me reía de tu falsa chaqueta importada, lo vulgar que es, al igual que ese pantalón mal zurcido y que apenas cubre esas piernas peludas y asquerosamente bronceadas que tienes. Tus afeminados zapatos italianos son horribles y esa barba retorcida y neuróticamente emparejada, vaya, pero no olvidemos tus lentes. Dios santo, hacen de tus ojos dos puntos negros sin sentido y esas patillas, que nadie te ha dicho que el rey murió hace cincuenta años. Eres patético!!!, pareces un retentivo anal del siglo dieciocho. Te preocupas mucho de como lucir y buscas así... -¡Basta! Ya entendí. -Más que el grito ahogado e impotente al que estoy acostumbrada, me sorprende la forma en que tu moderado y snob animo se derrumba, te revela como el tipejo que en verdad eres. Joder, pensaba que todos los estirados de tu oficio, debían tener más correa! Si tuve algún gramo de respeto hacia tu personita, se acaba de desvanecer amigo. -Disculpe no quise incomodarle era solo una broma Doc. Claro, con serios matices de realidad desde luego.

-¡Marylin, Marylin, Marylin!.

-Que ocurre, ya le dije que no fue con el afán de herir sus sentimientos.

-Lo que ocurre querida... ummmm, no mejor prosigue, yo entiendo... -Odio tus anotaciones, el como mueves la cabeza a la par que el lápiz avanza probablemente sin nada coherente que redactar, tu pantomima me inquieta y la curiosidad fluye... -Continuare evaluándote si no te importa, ah y por cierto no te tomes la molestia de tratarme de ud Marylin...

-Y tu no pongas esa cara de pelotudo y muevas la cabeza como si te hubiese decepcionado.

-¿Perdón?.

-Perdón!!!, Perdón!!! Acabas de decirme que puedo tutearte y que la confianza es primordial...

-Ah ya veo donde nace tu forma de reaccionar. Te incomoda la superioridad ¿No es cierto?

-No; pero a ti si y de hecho no te sienta en lo absoluto. ¡Sin ofender!!!.

-No lo has hecho linda… tu actitud es sumamente interesante y reveladora, ya comienzo a tener una idea de que clase de chica eres.

-En serio, podrías decírmelo. ¡Por favor me encantaría saberlo!!!. Tengo años tratando de encontrarme Doc. Ilumíname!!!

-La ironía es un buen escudo. Destruir algo que ni siquiera te pretende atacar, pero sientes amenazador. Oh si, ese un medio defensivo idóneo y bastante cómodo.

-Me has leído al revés y al derecho Doc!!!.
-Ahí lo tienes, no puedes evitarlo. Temes la confrontación.

-Claro que no, solo me estoy divirtiendo un poco. ¿Que hay de malo en ello?. Nunca trato así a quien no se lo merezca, por entrometido o palurdo que pueda ser.

-Y yo soy todo eso y me lo merezco ¿verdad?. -Al fin descubrió algo Doc, ya ve, no fueron quince años en la universidad por nada. Puede sentirse realizado. Repetir todos los cursos tres veces, al fin esta dando frutos.

-Ummm, interesante estrategia la tuya, pero siento decepcionarte, como medico, tengo el entrenamiento para soportar tu forma de ver las cosas.

-Realmente puedes Doc...

-Ya te dije Marylin que si, sin embargo ummmm, eso no implica que tu comportamiento y actitud lastima a los demás.

-Cual actitud no seas tarado!!!
-Esa actitud de mierda que tienes niña!!!.
-¿Mierda?. Vaya Doc, dejamos los formalismos a un lado tan pronto.

-Perdón no debí exaltarme. Lo lamento y bueno... ummmm, el hecho es que tu sabes a lo que me refiero. Con esa acidez y esas constantes criticas a todo lo que esta en tu entorno, no solo te dañas aislándote sino que perjudicas a tus seres queridos.

-¿Seres queridos? Por favor, ellos están acostumbrados y el que no me quiera escuchar, se puede ir al infierno a tomar Coca cola. ¡Nunca les he puesto una pistola en la cabeza, para que estén conmigo!. Es más, me harían un gran favor al largarse.

-¡Que terrible forma de enfrentar la vida!.

-uy ya saco conclusiones, Veo que le molesto el que atacara su guardarropa.

-de que hablas
-de quien te viste Edipo. Tu madre
-¡niña cielos!. No ves que estoy tratando de ayudar.

-Bueno para eso te pagan ¿o no? pequeño albert. Hay que descifrar quien soy y seré...

-Eres inteligente Marylin, no tienes que usar una mascara, he visto tus notas y analizado tu desempeño académico. El que por cierto; seria impecable de no tener una conducta tan agreste y autodestructiva.

-Si es cierto, soy un caso perdido.
-Debemos trabajar con premura. Tienes demasiada ira acumulada.
-Doc, deja de hablar como si tuvieses atravesado un ají en el culo...
-Santo cielo muchacha contrólate...