Diciembre, 2008

Antología de la obra de Wilfredo Carrizales en Cinosargo editada por nuestra editorial

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Estrenamos nuestro primer libro digital de la colección Cinosargo.

Intromisiones, Radiogramas y Telegramas

Antología de poesía y fotografía de Wilfredo Carrizales


Leer o Descargar.



Editorial y revista Cinosargo se complace en presentar antes del cierre de este año 2008, bastante productivo y fructífero para nuestro equipo literario en materia de creación y gestión cultural, el primer libro digital de nuestra colección, esta empresa va de la mano con la pronta inaguración de nuestra oficina editorial llamada a llevar al papel el trabajo y arte desplegado por todos nuestros redactores.


Esta antología de poesía y fotografía en tal medida, es doblemente espacial, no sólo porque inaugura nuestra labor como editorial independiente si no por que Intromisiones, Radiogramas y Telegramas está integramente dedicado a la labor artística del poeta y fotógrafo Venezolano radicado en China, Wilfredo Carrizales, querido amigo y autor que desde nuestros primeros pasos en el nacimiento de este espacio dedicado a la literatura se interesó y unió con confianza al proyecto, apostando de forma fraterna y desinteresada en nuestro empuje y talento.


Agradecidos de su aprecio y sobre todo de su rico trabajo con la pluma y el lente, queremos dar inicio a esta nueva faceta de nuestro quehacer rindiéndole un afectuoso homenaje, salud y poesía.


Daniel Rojas Pachas

Director y editor de Revista Cinosargo .


Ensoñación



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Ensoñación


Ebrio – Lúgubre (((encanecido de ardor)))
Un hilo de miedo quiebra aullando el detritus de tanta curvatura
tanta calle macilenta
coloreando en bruto “extenuada” la pendiente luz

-La niebla-
(oculto-verdadero en una tarde perfumada por oasis de ruidos y sales de inocencia)

-El humo-
(ensoñación de un alto y pierna gorda llena de cicatrices como un mapa del tiempo)

Los flexibles líquidos
escurren dedos sobre el cemento herido
y aquellos pies al viento
cercenados acompañan las corneas infantiles
“la cacería de nuestros hijos devorando en los pliegues delicados
la planicie del fuego”



Autor: Daniel Rojas Pachas

Floridor Pérez y Gonzalo Millán: El mago y el adivino.

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Durante su visita en Arica a comienzos de este año, el poeta de la generación del 60 Floridor Pérez realizó una serie de interesantes actividades que tenían como finalidad celebrar el día del libro y el derecho de autor en nuestra ciudad.

Además del recital que llevo a cabo junto a los escritores de la nortina localidad tuvo un taller con los pobladores de la Adrián Barrientos, el cual consistía en orientar la escritura de los vecinos en torno a sus vidas, anécdotas y en definitiva la historia de su barrio, el origen y lo que habían atravesado durante aquellos años desde la fundación de la comunidad hasta el presente. La actividad se enmarcaba dentro del proyecto Chile mi barrio que trajo a otros artistas como Florcita Motuda que también compartió con los habitantes de este sector de Arica. Personalmente tuve la oportunidad de participar junto con Floridor y trabajar en mi calidad de profesor de lenguaje ayudando a las personas a diseñar sus historias, fue una grata experiencia sobre todo por el contacto humano que me permitió nutrirme de las vivencias interesantes de este grupo, en realidad una familia amable y cariñosa.

Pero ello no fue todo, tengo que destacar que a nivel literario, lo cual sigue vinculado a mi parte más íntima, la experiencia me dio la gran posibilidad de conocer otra faceta de dos escritores chilenos que he leído desde hace un tiempo con mucho interés. En primer lugar Floridor, que en presencia demostró ser una persona integra y de grandes sentimientos. Hombre afable, muy sencillo y directo con una poesía capaz de estremecerte por la forma en que la recita, pues en ese ejercicio demuestra lo oral de la lírica nacional y su enorme compromiso hacia la verdad que construye con cada una de sus piezas, el otro escritor, también del 60 fue el autor de Zonaglo, Gonzalo Millán fallecido el 2006, este autor cuya poesía en lo personal me deleita bastante, llegó a mi en aquella oportunidad bajo la mirada de su compañero Floridor pero no sólo por los elogiosos comentarios que el poeta de la décima región tenía hacia el más joven de su generación y desaparecido amigo. Floridor realizó como un prestidigitador un ejercicio sencillo que según me contó, se lo plantea como tarea a sus alumnos en la Universidad Adolfo Ibáñez dentro de la cátedra de Creatividad Literaria, yo atento lo tome como un juego y el también. El poeta sacó de su bolso una sencilla hoja de oficio doblada en dos, esta tenia impresa en la única cara que me reveló de antemano, un titular de la cuarta, al entregármela me advirtió que no hiciese trampa y la extendiese pues en la parte que se me ocultaba estaba la magia, por así decirlo.

Lee el titular agregó, lo leí en voz alta, este decía en su epígrafe: El peque creyó que era casita donde podía jugar.

Y en el titular en sí: NIÑO SE ASFIXIO EN REFRIGERADOR.

Era una noticia triste, debo confesar que me dejó un tanto afectado, sobre todo al ver la fecha, 23 de diciembre del 99, vísperas de navidad, pensar en la familia, los padres del niño, era terrible. Floridor compartía la misma sensación, y aprovechó la instancia para hablarme de la especial sensibilidad de los poetas ante todo tipo de temas pero por sobre todo destacó que esa sensibilidad muchas veces es profética, pues el poeta se conecta con el universo en otro nivel, de ahí el nombre vate, adivino, visionario. Lo escuche atento. Floridor por su parte, al ver mi interés en el tema me dijo, compruébalo entonces, extiende la hoja.

La parte oculta tenía un poema de Gonzalo Millán perteneciente a su libro Vida de 1984 el cual transcribo a continuación el poema se titula “Niño”:

Encontrarán siglos después
cuando sólo queden los envases
de una sociedad
que se consumió a sí misma,
sus restos
de pequeño faraón
dentro de un refrigerador descompuesto
enterrado
bajo unas pirámides de basura

Autor: Gonzalo Millán

El resto se explica por si mismo, una mirada de complicidad y una dedicatoria por parte de Floridor con su peculiar firma y su llamado a no olvidar el poder de la poesía.

Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado originalmente en: La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Novedades en La Santísima Trinidad de las Cuatro Esquinas


Hacia una interpretación Lihn-güística de: TV

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En esta oportunidad el poema de Lihn a intervenir se titula T.V y corresponde al libro “A partir de Manhattan”, publicado en Chile en 1979 y por tanto fuertemente influenciado por el viaje que el autor realizara un año antes a Nueva York gracias a la beca Guggenheim que se adjudicó durante el 78 y aunque posteriormente el poeta volvería a Norteamérica, este poemario en la tradición dialogante de su obra en torno al viaje, refleja con nitidez, desde el título, una serie de sentimientos e impresiones disímiles que se conjugan producto de su significativa estancia en la gran manzana: nostalgia, extrañamiento, apabullante duda, proyección ante una desconocida realidad, aislamiento ante lo moderno y soledad producto de la decepción que genera el nuevo sitio, el cual afecta al poeta hasta en sus mínimas diferencias y no menos extrañas similitudes. Esto recuerda un poco a lo vivido por Lorca a principios de siglo. La experiencia del español ante la gran ciudad se ve retratada en su maravillosa obra Poeta en Nueva York.

Al igual que el del 27, Lihn consigue que sus sensaciones, atribuibles al yo empírico se materialicen eternizándose a través del lenguaje poético lo cual crea un discurso definitivo y supremo que da origen por momentos a un hablante testimonial, luego clínico, capaz de diseccionar el mundo con sus juicios aunque sin perder aquellos rasgos míticos y elementos universales que son atribuibles a la autonomía literaria que le granjeara el apelativo de poeta Metafísico.

La mirada que Lihn da con respecto a la gran ciudad es hermosa y a la vez inquietante, calles, metro, catedrales, así como la actitud de los norteamericanos de la gran manzana, todos elementos que se presentan en este libro poniendo al desnudo el paso de los 70 a los 80, el self made man con todas sus contradicciones así como el sueño americano y sus ideales de libertad, que transita en los límites del cosmopolitismo sin fronteras y el absurdo de su implosiva violencia y represión.

Dios escupió y el hombre se hizo
El hombre eyaculó y el esqueleto cartilaginoso
de una mujer llamada Isabel Rawsthorne apareció en una
calle del Soho
charcos de carne membranosa transparentándose en lechos
clínicos.
Isabel Rawsthorne, esqueleto cartilaginoso de las calles del
Soho
Una cara como un vómito
como una plasta que el ordeñador sanguinolento de lo real
pisotea con sus patas de vaca.


Esa sensación ante el mundo es la que quizá lleva al poeta a comulgar con la sensibilidad del pintor Edward Hopper, lo cual se expresa en el poema que toma el nombre del artista.

rígidos encuentros entre maniquíes vivientes
La luz extraterrestre con que empieza un domingo
sin fin o el resplandor de unos rieles crepusculares
eso pintó: un camino sin principio ni fin
una calle de Manhattan entre este mundo y el otro.


Curiosamente Lihn demuestra aquí lo que ocurre a muchos artistas de la palabra frente a la pintura. Se explicita en un sentido Wittgensteiniano la desconfianza ante su pensamiento y lógica atravesada por el poder del lenguaje, no pasa así con el arte pictórico que en su inmensa capacidad de retratar desfigurar o transformar la realidad expresivamente y con recursos de estilo, logra una polisemia igual de incierta que la poesía – los léxicos e ideolectos se disparan ante la confrontación de un mundo sinestésico de formas imágenes y colores, metáforas del universo que sin embargo en un lienzo, se presentan con menor polución a diferencia de la prosa y lírica, que por mucho que procure subvertir el código, el virus lexical y la sintaxis no desaparecen.

Esto último vinculado a otro poema del libro “A partir de Manhattan” llamado Nunca salí del horroroso Chile (fragmento transcrito a continuación) nos permite extender la problemática del encierro que sufre el artista de la palabra.

Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me inflingió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo en ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada.


La crisis que expone ante los límites de su lengua materna, su dialecto y la forma en que esto coarta su pensamiento, nos refuerza la idea y asombro del artista literario por la figura del pintor, pues la imagen pura trasparenta y pone en perspectiva su capacidad y recurso comunicativo como poeta – esta afirmación no implica que un arte sea mejor que el otro a mi juicio o el de Lihn, pero el poeta chileno como Beckett y muchos más, sabe que su gran arma y cruz es la lengua por ello continua, continua frente y por ella como el innombrable, personaje del Irlandés y protagonista de la novela que recibe aquel título (L'Innomable) Este sufre con la palabra pues es todo lo que conoce y le permite conocer.

Lihn por su parte también sufre esa palabra, es su pasión en el sentido más extenso de lo que entendemos por pasión, ya que su educación, pensamiento y visión forjada en Chile, en el liceo, en el hogar, lo aísla; aún cuando él, como persona salga de las fronteras físicas e intelectuales del promedio nacional. El chauvinismo, las letras del himno, el discurso tallado en la memoria lo hacen un meteco o extranjero en todo sitio, foráneo siempre atado la cordillera, a su colegio, a las calles de su capital o provincia. Aquel coloquio y cabildo patrio.

Sin embargo hay que aclarar que por mucho que el libro “A partir de Manhattan” de a conocer todas estas vicisitudes, no estamos ante un amargo canto al encierro y la autoconmisceración, es sólo la voz de una mente que se reconoce con plenitud en todas sus facetas, hombre, ciudadano de un país, persona de un continente y finalmente como habitante y ser en el mundo con una visión oponible capaz de afectar al otro, esa alteridad que no está menos encerrada que uno en su sistema o lengua, en este caso el inglés de Shakespeare, Milton, Faulkner, Melville, Whitman, Thoreau o Ezra.

Por ello el poema “Nunca salí del horroroso Chile”, bien entendido, deja en claro un sentimiento de desazón generalizado y muy humano, el cual orbita en torno a un aislamiento interno pero no por ello menos ligado a la realidad material de cada nación y su forma de vida y es en esta disyuntiva, en esta delicada frontera entre las dos realidades que colisionan, intima y externa, que Lihn construye desde el yo empírico una voz poética que se universaliza; pues su mirada de Chileno afecta a la del norteamericano, a la del gringo en Manhattan; y cada uno de estos bajo su noche de cincuenta estrellas comparten con nosotros la condición común de las franjas rojiazuladas, lo cual no nos hace tan irreconciliables pese a que en nuestro caso, dormimos sólo bajo una gran estrella distante.

Considerado ello, vale la pena preguntarse. ¿Dónde empieza uno y termina el otro o dónde lo personalísimo entra a definir lo global? Ello sólo está en la visión más amplia o estrecha de cada hablante y Lihn como gran hablado nos comunica desde su chilenidad y ante todo, gracias a su humanidad, un poema que ejerce la función de grabación o capsula del tiempo. T.V es una certera y crítica mirada, casi podríamos decir profético recorrido por los años 80 (estamos hablando ya casi de 30 años de vigencia) con respecto a ese otro, U.S.A que mira y afecta a muchas naciones y sus habitantes con su política, costumbres e ideología.

Después de este preámbulo, vuelvo a las primeras líneas del artículo pero ya justificado el porque elegí entre tanto gran poema de “A partir de Manhattan” la pieza titulada transcrita a continuación, la cual se titula T.V

Como los primitivos junto al fuego el rebaño se arremansa
atomizado
en la noche de las cincuenta estrellas, junto a la televisión
en colores.
De esa llama sólo se salvan los cuerpos
En cada hogar una familia a medio elaborar clava sus ojos
de vidrio
en el pequeño horno crematorio donde se abrasan los sueños.
La antiséptica caja de Pandora
de la que brotan ofrecidos a la extinción del deseo
meros objetos de consumo
en lugar de signos, marcas de fábrica
Hombres y mujeres reducidos por el showman a su primera
infancia
ancianas investidas de indignidad infantil
juegan en la pantalla que destaca sus expresiones inestables
como la de las cosas en el momento de arder.


Para analizar este poema no procederé como en el caso de Las Sirenas a la descomposición del texto pues la pieza por completo está orientada a una sola idea que se bifurca polisémicamente, esto quiere decir que el autor conjuga una serie de visiones disímiles o posibilidades para el lector, estrictamente tres (puede que hayan más, la poesía siempre deja campo abierto en función de la enciclopedia del lector y siempre el autor dice más o menos de lo que anhela pero estaríamos forzando la obra) por eso sólo señalaré las tres que yo, en mi lectura considero: primero hogar, luego fuego como energía y elemento natural y finalmente consumo que a su vez se refiere al término económico de gastar y por ende consumismo y así mismo al efecto del fuego de reducir los cuerpos. Todo ello desde un solo centro, de manera que Lihn no contrapone dimensiones opuestas del sentido que se van complementando en el cruce sino que desde un solo tallo extiende un racimo de significados que operan connotativamente y de acuerdo al contexto general a la par que van creciendo lo que el eje central del poema propone en un principio.

Es por ello necesario antes de proceder al método de intervención semántica, aclarar como Lihn realiza dicho juego. Para mantener una unidad que luego se disemina, el poeta vincula como ya señale tres campos semánticos o tres familias de significados, a través de la repetición de un único conjunto de palabras fácilmente asimilables bajo la idea general de fuego: Fuego, llama, horno crematorio, abrasan, extinción, reducidos y arder todas estas tienen una fuerte preeminencia en el poema (están marcadas con negrita) y son manifestaciones del fuego uno de los tres significados, quizá el más directo pues el poema explicito presenta efectos y resultados de la influencia de este elemento al destruir los cuerpos o tornarlos cenizas, allí ya aparece una idea de consumo pero qué hay de las otras dos, consumo como estilo o sistema económico de mercado y el otro significado propuesto, quizá el más rebuscado en apariencia: hogar.

Bueno, curiosamente las palabras aludidas al entrar en comunicación solidaria por medio de los versos se complementan entre sí, a veces reforzando de lleno uno de los tres sentidos propuestos para el conjunto por ejemplo fuego, otras la relación da un giro y se centra en otro significado bastante alejado como hogar o en dos al mismo tiempo, hogar junto a fuego, probando que no están realmente tan separados entre sí, en el análisis se verá esto más claramente, lo interesante es considerar que siempre se mantiene la ligazón en función del contexto total. En fin hay que destacar que la polisemia, o multiplicidad de significados, al partir de un solo elemento; nunca se desvía tajantemente de la propuesta global que Lihn hace con este poema.

Partamos con el primer verso “Como los primitivos junto al fuego el rebaño se arremansa atomizado”. Este nos presenta la idea de fuego como energía natural remontándonos al descubrimiento que hicieron nuestros primitivos antepasados y es, bajo esta misma idea, que el fuego como elemento natural toma la connotación de hogar, misma que posteriormente se reforzará en el resto del poema y que parecía tan alejada en principio.

Y por qué hogar, porque la palabra hogar, deviene de hoguera, lugar donde se prendía el fuego, así también el vocablo lar, que significa hogar, era para los romanos el espacio para atizar el fuego, por extensión se llama casa al hogar, por ser el lugar de reunión de la familia en torno a una chimenea o caldero. Y es que el fuego para los primeros hombres fue el mayor medio de asentamiento. Les dio cobijo y protección contra el frió, los apartó de las inclemencias de la oscuridad, la noche y el peligro de las bestias, el fuego fue como un dios que proveía, abrigo y alimentos cocidos. Lihn retoma esa idea en este verso y el que sigue, pues señala que como los primitivos ante el fuego, las familias de hoy se reúnen pero en una situación contradictoria, no como individuos sino como masa, como rebaño, lo cual conlleva una carga peyorativa, pues están cuasi-hipnotizados, dirigidos y peor aún el señala “atomizados”, eso quiere decir como una masa dispersa, ambiguo pero posible, pues es un masa que fragmenta al individuo que aglutina pero no une, sólo son cuerpos yuxtapuestos. Es un apelotonamiento de seres sin identidad reunidos, pero ¿ante qué?, ¿ante el fuego? y ¿dónde están reunidos?, las respuestas llegan pronto al leer el segundo verso. “en la noche de las cincuenta estrellas, junto a la televisión en colores”.

La noche de las cincuenta estrellas se refiere a la noche de Norteamérica, la bandera de estados unidos tiene cincuenta estrellas una por cada estado, así que Lihn se refiere a la noche de todos los estados federales del país del norte. Es una situación endémica, generalizada, esta de los cuerpos sin identidad aglutinados ante el fuego, pero volvamos a ello, ¿a qué fuego? pues no es el fuego natural que en un comienzo nos anticipa Lihn, es ciertamente un elemento congregador ese que alude, ese que lleva a los hombres a reunirse de manera sedentaria. Tal como los antepasados, pero bajo otras condiciones; la energía es ahora artificial, es eléctrica y en específico lo que los aglutina es un producto de esa energía, mecanismo que significa el advenimiento de la modernidad y los medios de masas, se trata de la televisión o T.V a colores.

Lo cual nos lleva a los tres versos siguientes “De esa llama sólo se salvan los cuerpos
En cada hogar una familia a medio elaborar clava sus ojos
de vidrio en el pequeño horno crematorio donde se abrasan los sueños”.


Estos contienen tres palabras nuevamente relacionadas con el fuego, llama, horno crematorio y abrasar, de quemarse en las brasas, lo cual nos remite hacia atrás, a la condición de aquel rebaño, a su cualidad de pulverizados, de atomizados por este medio, lo que a su vez implica el tercer campo semántico: el consumo, pues ya revisamos, el hogar y el fuego como energía natural y su par opositivo, la metáfora que Lihn hace con la T.V como energía artificial.

El consumo se presenta entonces en estos versos en un sentido alegórico, pues bien sabemos que el fuego es una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza capaz de destruir un cuerpo en segundos, de reducirlo pero qué hay de la energía artificial, de la televisión ¿tiene ese poder?, y ¿qué afecta? Según Lihn lo tiene, pues señala que la caja tonta es un horno crematorio el cual produce un osario con las ilusiones por ello afirma tajante que de esa llama que es la televisión ante la cual las familias o el rebaño sucumben, sólo queda intacto el cuerpo, el problema se vuelca entonces a la tradición metafísica del poeta, pues su hablante mira más allá del consumo material, del desgaste del cuerpo, del sedentarismo, se trata de la muerte del pensamiento, de la mente ante el bombardeo de imágenes, el consumo está entonces enfocado al poder convocador y dirigista de la televisión, parte integral de un sistema consumista de mercado, plástico, materialista e incluso imperial.

Lo cual graciosamente podemos llevar de nuevo de la metáfora a lo tangible del fuego pensando en como destruye la materia este elemento y desde allí pensar una nueva metáfora, la de estas mentes y cuerpos que se inmolan, que se sacrifican en el fuego corrosivo de la imagen, del producto, del sistema y de la receta consumista de éxito, no por nada pone esa idea de hipnosis en la descripción que realiza su hablante al decir “con los ojos clavados en el vidrio” y señalar en la frase que antecede “familias, grupos a medio elaborar”, se trata de personas incompletas, seres inconclusos, carentes, adolecen y por ello buscan suplir su necesidad con ayuda de la caja.

Esto involucra en tan sencilla y definitoria idea del poeta toda una gama de problemáticas sociales propias del sistema norteamericano y mundial, familias monoparentales, incapaces de lidiar con la crianza de sus hijos, el divorcio, la violencia y un relativismo moral que supera la conciencia de los usuarios del sistema, los esteriotipos los despedazan, las modas determinan sus conductas y personalidades. Este sistema es alienante, vuelve desconocidos a las personas, interviene la comunicación y fuerza a cada uno a vivir por los productos, por lo aquello que las imágenes venden como felicidad, y al ser educados por ese mismo sistema no disciernen, no deciden más que en función del costo beneficio del mercado. El televisor se vuelve el padre, maestro, amigo, confesor, horca y desahogo de las personas que no meditan más allá de lo que la pantalla les provee; ese gran hermano que te vigila y te lleva de la mano al horno, al holocausto de las almas y las voluntades.

Pero Lihn no queda allí, el siempre debe agregar un elemento mítico, universal, tomado de sus lecturas y su gran conocimiento de las artes y la cultura occidental. “La antiséptica caja de Pandora de la que brotan ofrecidos a la extinción del deseo meros objetos de consumo”

Quizá este verso puede parecer una frase perdida o forzada dentro de un poema que trata algo tan mundanal como la televisión sin embargo no es casualidad que ambas sean cajas, cajas que contienen información que una vez abiertas o encendidas afectan al hombre y no hay vuelta atrás, ambas son cajas con sorpresas y son trampas de fines superiores, en el caso del mito de Epimeteo y Pandora se trata del poder de los olímpicos que querían vengarse de la astucia de los hombres representados por Prometeo, el hermano sabio de Epimeteo casado con Pandora.

En el caso de la T.V se trata de otras fuerzas, los consorcios, las universidades, el estado, los privados que son dueños de los canales, de la programación de eso que paradójicamente se llama parrilla programática, otra alusión al fuego, a las brasas, al consumo.

La idea de Lihn entonces es revisitar intertextualmente a Prometeo que es todo lo contrario a su hermano, el poeta introduce a esta figura mítica como un contraste pues Epimeteo es cobarde, débil, insensato, es el prototipo del usuario televisivo que se deja engatusar por los infomerciales, por la idea de belleza prefabricada, Pandora creada por Hefestos para deslumbrarlo, en cambio Prometeo es aquel que vive en busca del conocimiento, el eterno buscador de interrogantes que se revela a los dioses y los poderes fácticos, es el autodidacta por antonomasia, aquel a los que temen los poderes y los medios y aquel que dejan en la periferia o lo encadenan pues a alguien con ese perfil, no pueden conminarlo con su programación, es inmune a sus mecanismos y por ende peligroso.

En definitiva Lihn pone el mito para ponderar a los tipos de hombres que hay y también por que una vez abierta por curiosidad la caja de Pandora, se escapan todos los males del mundo

En este apartado debo recalcar que Lihn difícilmente es un moralista, por tanto no considera el tema de la T.V, el consumo y la influencia que tiene el medio sobre los hombres en términos de blanco y negro, bueno o malo, sin embargo es un critico duro de una sociedad disgregada como aquella que vio en ese tiempo, los 80 (pensemos que pronto aparecería MTV, el rey del pop, la chica material y el boom del merchandising de Star wars ya era prueba infalible de todo un engranaje de consumo) Muy similar a lo que vivimos hoy como nuestra rutina y con lo mayor naturalidad pues está asumido. De forma que vivimos en un mundo relativista y Estados unidos siempre lo ha sido bajo su modelo de hacerse uno a sí mismo de cero, de ser la tierra de los sueños, las posibilidades y la libertad, pero es en este ultimo valor que reside como contraparte una mayor responsabilidad sobre todo ante la información, los medios y no sólo por quienes fijan la programación sino principalmente, por parte de los usuarios. De lo contrario estamos ante victimas indefensas y desvalidas de aquella caja sucia, contaminada en la medida que libera todo lo imaginable, lo mejor y peor sin concesión para el receptor, por eso la frase de “ella brotan ofrecidos a la extinción del deseo meros objetos de consumo”, por que la televisión siempre venderá, más allá de comunicar, pues para ser viable y solvente necesita patrocinadores, publicidad, apoyo financiero para transmitir.

De ahí nace el siguiente verso, “en lugar de signos, marcas de fábrica” alusivo a la gran cantidad de productos o soluciones milagrosas que vende la T.V los infomerciales, los recetarios de felicidad, la autoayuda, las sectas milenarias, el horóscopo, la farándula el modelo de belleza y adecuación social, el discurso políticamente correcto, los matinales, el amarillismo, las noticias alarmistas que siembran miedo, y paranoia, todos son signos pero no abiertos a interpretación, son marcas que buscan un pensamiento automatizado como el del reduccionismo lingüístico que Orwell plantea en 1984. No quieren espacio para el discernimiento marca y logotipo= éxito/placer, no marca = fracaso/dolor y en esa misma instancia, Lihn pone en la palestra a uno de los personajes mas arquetípicos de la televisión norteamericana y su estándar programático, el showman, que podemos visualizar desde Ed Sullivan a Jhonny Carson y luego Jay Leno o David Letterman con sus versiones criollas como Don Francisco o Morande, que juegan con la estupidez, la ignorancia y necesidad del publico o el concursante.

Sin distinguir edades ridiculizan en un grotesco carnaval a las personas, lo que realza la idea de rebaño ante este pastor que tiene para dirigir las conductas un cuadro luminoso que dice aplauso de manera que el público surumbático se para y grita como monos al ritmo del sonsonete de sus estrategias de director del circo

E ahí el poder de los últimos versos “Hombres y mujeres reducidos por el showman a su primera infancia ancianas investidas de indignidad infantil juegan en la pantalla que destaca sus expresiones inestables como la de las cosas en el momento de arder”. Ya no estamos ante sujetos sino objetos, producidos moldeados en serie, son mentes deformadas que gracias a intereses netamente bursátiles y plásticos son enviadas al horno e inmoladas por un fin superior, el dirigismo mercantil, el poder de los inversionistas y sus acciones.

Lo cual da un sentido mayor a la frase atomizados, pues basta con recordar los 90, algo que Lihn no alcanzaría a ver pero que a grandes rasgos anticipa con su texto. Pensemos en la guerra del golfo, aquel simulacro televisado y que llevó a CNN a consagrarse como una de las cadenas más exitosas en la tarea por exponer la verdad, una verdad que sólo tiene asidero y valor en la medida que está en la pantalla y desde allí es transmitido a las retinas que pueden ahora, ver desde la comodidad de sus asientos como un átomo pulveriza al mundo en segundos.

De manera que lo que Lihn señala sobre la noche de las 50 estrellas es vigente y más aún, podemos replantearlo pensando en nosotros mismos y ya no solo en la T.V sino Internet, al visualizar como toda una generación ve resumida su infancia en un video de you tube que en menos de cinco minutos condensa las imágenes y sonidos de las series y dibujos animados con que creció, la nostalgia y memorabilia circulante es abismal, el espíritu retro y vintage inmenso, y todo se conjuga a través del merchandising y las modas recicladas pues ahora la T.V no vende sólo existencias externas a sí misma sino que ejerce una función podríamos decir metaléptica pues rompe los niveles de realidad y se vende a si misma, vende productos que ya transmitió y se explica y presenta una problemática que se genera en el mismo medio para luego ser noticia, por tanto a nivel mundial vivimos una revolución e invasión mediática, somos parte de ese rebaño aunque nos duela admitirlo, estamos pulverizados, y el problema del lenguaje que Lihn plantea en “Nunca salí del horroroso chile” ya no es una limitante pues esta cultura del consumo tiene los medios para traducir sus productos y medios de venta a los códigos de cada nación, por eso hoy la empanada se produce bajo los mismos mecanismos que una hamburguesa de MacDonalds y Condorito es parte de Microsoft, Lihn mismo esta en you tube como curiosidad, al igual que Lira en cuanto vale el show y la mente y alma humana en ese proceso de mediocrización y manejo que pretende limitar la responsabilidad, juicio y voz, es un bombardeo de napalm diario en una noche de 50 estrellas que ya no son estrellas sino satélites que globalizan a aquellas masas divididas de antaño para llevarlas cantando y de la mano directo a un Auschwitz de las conciencias y voluntades.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado originalmente en La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.



Pronto en circulación la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas

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Motivaciones.



La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas es un proyecto literario de cuatro inquietudes (Violeta Fernández, Soledad Echegurú, Daniel Rojas Pachas y Oliver Beltrán) que se han aproximado al mundo poético, narrativo, dramático y ensayístico de Chile por diversas motivaciones y lecturas, pero que coinciden en su interés por la interpretación, el diálogo profundo con los textos (textos en todo su sentido) la creación (también en toda la gama que permite el lenguaje) y la obsesiva defensa y admiración por la autonomía de la palabra.


Ahora, ¿Por qué Chile y su arte literario? Porque de la misma manera que ocurre con las obras a analizar, la vinculación con este país, ya sea por nacimiento o residencia prolongada, nos moviliza con deseo a dar otra mirada a los estudios literarios, una posible y en lo posible divergente lectura, giro y sobre todo interpretación del quehacer escritural que conocemos como nacional (sin ser chauvinistas o cerrados a la gran cultura del mundo y el continente)


En gran medida también concordamos con Bajtin en que somos hijos dialogantes de este tiempo y lugar por tanto tributarios, aunque a veces nos pese, de una variante del español y así mismo de una lógica, y sensibilidad cercana a la de aquel hombre del sur que alude Manuel Rojas (quien paradójicamente no fue chileno de origen) en su obra homónima.


Finalmente la elección de la literatura Chilena tiene términos prácticos pues empezar un proyecto como este, que durará hasta que nos entretenga, nos brinde nuevas interrogantes, represente o no afecte nuestra mente con el exceso de letras y sus heterogéneas e infinitas combinaciones, es un desafío que de remitirse al universo literario en general, sería inabarcable y caótico, por ello, aún cuando nuestras lecturas personales nos tientan a crear una cosmopolita trinidad de cuatro esquinas o una versión cubana, peruana, argentina, francesa, lituana y así… por el momento el cuero y la voz, sólo nos permite por las razones ya esgrimidas, ser una trinidad que transita de norte a sur bordeando el pacífico y la cordillera de los andes con olor a Lillo, sabor a Lihn, gusto a Sabella, color de Stella Díaz, pasos de Wolff y Griffero, mirada de Cárdenas o Anguita, contemplación a lo Teillier, meditación a lo José Victorino, subversión a lo CADA y algo de actitud Bolañesca.


Esperamos nos soporten y más aún, esperamos soportarnos.



La Santísima Trinidad de las Cuatro Esquinas
Fernández Riquelme
Rojas Pachas
Echegurú Díaz
Beltrán Sologuren

Felicidades a nuestro director Daniel Rojas por anotar un punto en favor de la literatura.

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Aún cuando los resultados ya estaban dados el día cinco de diciembre ( Morrocotudo Awards ), el recién pasado Jueves 18 se entregaron oficialmente en el Club de Jazz de Arica, los galardones a los distintos premios que el Morrocotudo instituyó para celebrar como es debido, su tercer año de vida.


El reconocimiento era para quienes día a día con su creatividad, trabajo y calidad en la escritura llenan con interesante información, local, nacional e internacional, las páginas del medio de prensa ciudadano Chileno con más lectores.


El Morrocotudo es el primer diario digital ciudadano de latinoamérica y forma en Chile parte importante y fundante de una extensa red que se prolonga por todo el país con proyección incluso fuera del continente, por ello no es menor el galardón que se dió a nuestro compañero y director Daniel Rojas Pachas. , al ser reconocido como corresponsal del año 2008 por sus completas e inteligentes notas que han contribuido a revisitar la escritura literaria de la ciudad y el norte del país, además de indagar desde perspectivas interesantes, clásicos universales y grandes autores de nuestra y otras lenguas.


A la par el premio, es una consolidación para el trabajo que hemos venido realizando como equipo editorial digital, pues el apoyo de nuestros lectores y colaboradores, poetas, narradores y querido público de Cinosargo, que día a día nos visita y lee, fue decisivo para impulsar la votación de nuestro director y querido amigo. Agradecemos el apoyo, los mails y comentarios y estamos más que entusiasmados con el buen año que hemos tenido y nos comprometemos como equipo a continuar trabajando por la literatura y la difusión libre y desinteresada del arte ello con mucha más fuerza y buen ánimo. "Cinosargo pronto en otros formatos".


Cinosargo tiene la palabra!!!!!!!!


Milvia Alata.





Semblanzas Profundas: Carmen Berenguer la gran hablada.

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El pasado martes 16 de diciembre estuvo en la ciudad la escritora nacional Carmen Berenguer, la poeta compartió con la comunidad de escritores, académicos y estudiantes de letras de la universidad de Tarapacá todo un día de poesía, con un valioso recorrido por la historia literaria del país, a partir de lo denominado metafóricamente fisura o quiebre, caracterizando el ejercicio de escribir e interpretar la realidad en el panorama post setenta y tres.

Su discurso, lejos de estar encerrado en sí mismo, tomó como eje la experiencia de la autora pero permitió a los asistentes revisitar cerca de noventa años de poesía, a partir de los veinte, retratando la influencia de figuras como Neruda, Mistral, Huidobro, Pablo y Winett de Rokha para luego centrarse en Lihn como señera personalidad de los cincuenta, luego vendría el reconocimiento a la obra de Juan Luis Martínez, autor de la Nueva Novela, la agrupación C.A.D.A, Eltit, Lotty Rosenfeld y Zurita como inauguradores de un movimiento de subversión, desacato y vanguardia creativa que a contar de la década de los ochenta germinaría con inquietud en los jóvenes participes de talleres, potenciales escritores ansiosos por desatar su verbo y contrarrestar la tajante represión.

Estos protagonistas, entre los cuales contamos la obra de: Carmen Berenguer, Elvira Hernández, Verónica Zondec, Eugenia Brito, Alejandra Basualto, Bárbara Délano, Teresa Calderón y muchas otras, constituyen un momento en la escena creativa nacional de indiscutible transformación, sobre todo si destacamos el fértil rol que tomaría la mujer al intervenir de manera preponderante la creación y crítica por medio de la palabra.

Estas autoras consiguieron no sólo dar un nuevo cauce a la voz y perspectiva del hablante femenino, sino que lograron introducir temas esenciales para la situación social y política de la nación desde otro foco, aquel que estaba vetado y que en un comienzo debieron ocultar pero que en la lectura e interpretación profunda de sus estrategias textuales, arroja más que el amor y agonía de una sensibilidad; la poesía se vuelca a profundas revisiones acerca del poder, el cuerpo, la lengua, todo a la luz de la caída de los grandes discursos y el acercamiento que estas mujeres, que en ese entonces, motivaron un primer congreso de literatura femenina (1987), consiguiendo sabiamente integrar a su poética y acervo, lecturas postmodernas y de descreimiento que en una etapa posterior como Carmen Berenguer recalcó, dejaría abierto los espacios para nuevas generaciones y voces.

Las llamadas minorías, étnicas, sexuales, políticas, antes disidentes y acalladas tienen hoy un sitio, gracias a la labor conjunta y valorable en el tiempo de autores comprometidos como Berenguer. Hablamos de un mapa por el cual la poesía actual puede transitar o desviarse para generar estéticas impredecibles, rotas las limitantes que antes podían constituir las verdades absolutistas, esto es fácil de constatar, si revisamos el trabajo de los novísimos; Gladys Gonzáles, H.H Montecinos, Pablo Paredes y Diego Ramírez, jóvenes que en el centro y sur del país no ocultan su admiración por Berenguer y la coherente evolución que ha tenido su arte desde Bobby Sands desfallece en el muro, poema autoeditado y lectura personal acerca de la trágica muerte por inanición del joven irlandés vinculado al IRA hasta sus títulos más recientes, Mama Marx o La Casa de la Poesía editados por Mago, Lom y Alianza.

De manera que las escrituras actuales valoran y recorren el quehacer de la autora de “A media asta” no sólo porque beben mucho de su trabajo al ser lectura indispensable si consideramos los últimos treinta o cuarenta años de poesía en chile, sino además por que muchos de los que están tejiendo el material creativo presente, en gran medida han sido alumnos de ella en el instituto Balmaceda Arte Joven, foco renovador de la escena creativa desde el regreso a la democracia, lo cual demuestra otro punto en la carrera de la autora, su permanencia en los espacios que motivan la creación y el empuje de empresas, que hoy en lo literario dan sus frutos con editoras como Temple, Mantra, talleres como Arte y moda, publicaciones variadas y desde luego encuentros como el Poquita Fe .

En definitiva la clase magistral y el nutrido diálogo que sostuvo Carmen Berenguer con los escritores y lectores obsesos de la ciudad fue sumamente saludable para revisitar temas como la escisión, ruptura y lucha a través de la creación, la subversión del lenguaje, el do it yourself tan requerido y el giro en los centros y contornos, materias de especial énfasis en su ponencia, y que más allá de lo teórico y academicista nos permite de primera mano atestiguar el poder de la poesía gracias a la intervención de los artistas e intelectuales que se ubican de cara a la lucha. .Berenguer y el recorrido que ha tenido su obra demuestran como las palabras dialécticamente desafían a su medio y trascienden al tiempo que las vio nacer . a veces ocultando el mensaje como en Molusco otras con fuerte ironía como en Santiago Punk, otras de manera directa, confrontacional y descarnada en los pasajes más explícitos de Naciste Pintada y en lo personal, encuentro que de forma maravillosa, al desafiar sensorialmente a la lengua y sus posibilidades comunicativas en el libro Sayal de pieles.

.En otro ámbito de su ponencia hay que destacar la evolución y transito que ha tenido su obra . en cuanto a la difusión y reconocimiento que un trabajo consecuente y de calidad logra al captar por merito propio el interés de las editoriales e instituciones culturales, aún cuando ese no sea el norte o finalidad primera del escritor. Motivo que no es menor dentro de su visita, pues Carmen Berenguer este año se adjudicó el premio iberoamericano de poesía Pablo Neruda, anteriormente entregado a Juan Gelman, German Belli, José Emilio Pacheco, siendo Berenguer la primera mujer chilena en ser reconocida con este título, lo cual entre otros beneficios permitió su visita enmarcada dentro de una itinerancia en provicincias organizada por el Consejo nacional de la cultura y las artes.

Situación que no es menor dentro de nuestra escena literaria que paradójicamente necesita de interacciones de este tipo para azuzar los ánimos y confirmar la realidad de aislamiento en que estamos inmersos y que no pasa sólo por distancias geográficas o una actitud vertical que se origina desde el centro del país, .pues en una etapa posterior del diálogo con Pablo Brodsky acompañante de Berenguer en la itinerancia y representante del consejo, muchas de las preguntas de los presentes se enfocaron en torno a la reivindicación del norte y la indiferencia del centro-sur ., principalmente en cuanto a la injusticia que hay en la selección de los fondos de cultura y las políticas que ignoran a nuestras localidades; desconocimiento total de algunos de los dueños de casa y parte del público que sin fundamentos increpó y cuestionó a los visitantes, sin considerar que en la sala habíamos seis ganadores recientes de fondos de cultura en distintas categorías, Luis Seguel Vorphal . por novela pronto a ser lanzada en Arica y con éxito editada por Mago en Santiago bajo el contexto de la feria del libro, .Morales Fredes por narrativa breve con su libro “Ausenciando” ya editado, Markos Quisbert . joven poeta que ganó años atrás dos de creación literaria por poesía y ha participado en variados encuentros, Juan Jacobo Tancara . por su obra de ficción testimonial y con interesantes libros editados como La Palabra comprometida, también el poeta y académico reciente beneficiado Juan Carlos Mamani ., y Daniel Rojas Pachas ., el redactor ganador por investigación literaria en el 2008, además de otros que previamente se han visto apoyados motivando el crecimiento de la escritura en estos límites, lo cual demuestra un camino en la tarea de proyectarse sin esas miradas absolutistas y autocompadeciente chauvinismo. En tal medida la visita de Berenguer fue además de un valiosísimo encuentro un llamado de alerta hacia la tarea que hay por delante en cuanto a gestión y difusión de la intelectualidad literaria del norte grande, el desafío está lanzado, y como dijo la autora “hay que ir de cara a la lucha” Está por verse si estamos a la altura.

Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado en: Cinosargo




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Audio de la presentación de la poeta Carmen Berenguer en Arica.

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Por el momento ponemos a disposición de nuestros lectores de Cinosargo, el audio de la clase magistral y diálogo que realizó la poeta chilena Carmen Berenguer en la Universidad de Tarapacá de Arica el martes 16 de diciembre del 2008. (El audio no es de lo mejor - pero se aprecia el interesante discurso y poesía de la autora)


CLASE MAGISTRAL DE CARMEN BERENGUER EN ARICA




Parte 2 - Parte 3 - Parte Final


DIÁLOGO DE CARMEN BERENGUER CON ESCRITORES EN ARICA.





parte 2 - parte 3 - parte 4 - parte 5


Poemas de Daniel Rojas en la última edición de Letralia.

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Poemas de Daniel Rojas Pachas en Letralia.



CARMEN BERENGUER EN ARICA - 16 DE DICIEMBRE 2008

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Anverso Literario: Hacia una interpretación Lihn-guística de las Sirenas.

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Anverso Literario: Hacia una interpretación Lihn-guística de las Sirenas.por Daniel Rojas Pachas



Este texto no persigue abarcar y menos aún agotar la obra de Enrique Lihn, eso sería sumamente soberbio por no decir imposible, ya que este escritor chileno en vida, deambulo con gran talento por todos los géneros y medios, narrativo, drama, audiovisual, cultivo el happening y la crítica de arte, pero fue en la poesía, ámbito privilegiado de su potencial creativo, que con especial elocuencia por cerca de cuarenta años logró edificar, sostener y trasmitir a través de la palabra un universo de sensibilidad y pensamiento inconmensurable, no en vano ha sido calificado por otros poetas y críticos de todas las lenguas como el más metafísico de nuestros líricos o el más lírico de los poetas metafísicos.

Sin duda Lihn es hoy en día, una de las voces poéticas más importantes de Latinoamérica capaz de conjugar su intelectualidad y dotes de gran lector con una enorme y directa franqueza para interpretar la realidad y el conflicto del hombre en toda su magnitud. Entre verso y verso Lihn teje una compleja red que te atrapa pero no te sofoca, te deja respirar y reflexionar sobre tu situación, la del mundo, y en ello transitan temas tan variados como la memoria y la carne, los sueños de infancia y la infranqueable precariedad del ser.

De manera que leyendo su poesía, el lector puede destornillarse de risa y de pronto sumirse en el patetismo mas hondo al ver reflejado con estilo, nuestra cruenta y absurda condición de monos conscientes que usan pantalones

Hecha esta sencilla introducción (que trata con dificultad de hacer honor a Lihn y su obra cuando el verdadero honor esta en leerlo) declaró que la intención de este escrito titulado “Hacia una interpretación Lihn-guística…”, no lleva el encabezado por mera casualidad, lo que se persigue es plantear sin pretensiones científicas o académicas, una posible lectura, entre muchas, en torno a su poesía, y en esta ocasión en específico, atender al poema “Las Sirenas”.

Busco en gran medida entregar mi apreciación como lector, como receptor empírico del yo poético que establece Lihn, dirigiendo la interpretación desde la más abierta percepción e intuitivismo sin perder de vista las estrategias textuales del chileno y su riqueza estética y sentido pragmático, producto de intervenciones mecánicas y estructurales de la teoría y sus métodos clínicos.

Para el análisis dividiré el poema en tres unidades semánticas como muestra la trascripción

Las Sirenas.

/ Hemos llegado sin saberlo a viejos /

/ Las hermosas mujeres de treinta años
se nos van de las manos, nos conceden
el abrazo y el beso y el oleaje
se retracta, alejando esos ramos marinos
de ojos verdes y azules, que espuman otra orilla
de la rompiente a la que ya no llegamos /

/ Vienen en lugar suyo las sirenas
arrastrándose a hacernos compañía
cuando es la bajamar y derriten la cera
de los oídos en un bar nocturno
y desamarran del palo mayor
a Ulises el anciano
que, cansado de haberlos oído solamente
por fin cede al deseo de ahogarse entre ellas./

Autor: Enrique Lihn (Chile 1929-1988)

El poema parte con una actitud empática y conminativa del hablante lírico que se incluye y compromete como parte activa de su enunciado desde un nivel personal, la primera unidad semántica nos habla desde un “nosotros hemos” esa vejez a la que hace alusión la comparte el yo de la poesía con los otros, con todos los que haciéndose parte de su mensaje sufren la sorpresa de ver enrostrada la impotencia y la magnitud ensombrecedora del agotamiento. Las fuerzas ceden ante el discurrir de los años y el reloj no cesa en su cruzada.

Ese pesar aumenta en la siguiente unidad semántica, Las hermosas mujeres de treinta años se nos van de las manos este verso califica y complementa al primero, podríamos hablar entonces de perdida de la virilidad, de manera que el hablante es un hombre que añora y al cual minan su energía la belleza y juventud de fértiles mujeres que quizá antes pudo tener. Sin embargo hay que destacar que en este fragmento no se hace sólo alusión al sexo y continente carnal, delineando una sencilla muerte de la vida sexual y erotismo del hablante, lo mismo se aplica para todos aquellos que se identifican con su llamado inicial.

La reflexión frente a la mujer se vuelve vital pues la figura de la fémina orbita en torno a la mirada, experiencia fundamental en la comunicación, mediante esta, el otro nos es presente como realidad, conciencia y subjetividad que se nos opone, valora, enjuicia o simplemente determina, de forma que al señalar que esos ramos marinos de ojos verdes y azules se alejan hacia otra orilla, se está aludiendo a una condición metafísica de la relación con la alteridad, algo más intimo, afectivo, definitorio para la consciencia del yo, y los límites que hay para vincularse a otra persona en su totalidad, en este caso a una mujer que el “yo” podría definir, desafiar, extasiar y viceversa. De modo que este ser, que ahora se declara viejo, reconoce con asombro y dolor su cada vez más limitado atractivo para la mirada, debido a la apariencia externa de su alicaída carcaza.

Al buscar otra orilla, otra mirada, otro ser, estas mujeres y su presencia elusiva confinan a los viejos hombres a otro extremo, al hermetismo de la otra costa, desde la cual sólo y voyerista, ignorado el hombre no se puede comunicar. Esta perspectiva se complementa simbólicamente con el ámbito marino que nutre a los versos de esta segunda unidad.

El mar representa, por un lado vida, liquido amniótico, oxigeno, pero en la medida que aquí nos referimos a un abandonado, a un naufrago, vemos la contraparte, la nada, la muerte inmensa en esos fondos inciertos y abisales, un horizonte monocorde y vacío que atrapa a los hombres en su vejez solitaria sin mayor posibilidad de comunicación que el solipsismo integro del desfallecer consciente, tal como señala el primer verso, en el cual el hablante declara cada vez, sentirse arrojado con mayor violencia a la nada de su ser y es que por mucho que vaya en nado a contracorriente en este océano del olvido, las fuerzas de antaño ya no están.

Lihn hasta este punto, presenta la crisis del hombre maduro enfrentado a la soledad y al devorador sentimiento de decrepitud e impotencia, el poeta no nos saca del ámbito mundano, la poesía sigue moviéndose en el terreno del día a día, de algo que todos tendremos que experimentar en algún momento. Pero el poema, en crescendo en cuanto a su significación no culmina encerrándose en los bordes de un dilema físico con connotaciones metafísicas, Lihn introduce en la siguiente y última unidad el mito y uno de los temas recurrentes de su poesía el viaje.

Y aunque en la primera parte atestiguamos el fin del viaje existencial que a todos nos espera, aquí el autor hace de manera explicita primar el tópico literario que asociamos a Dante y muchos más, la inteligencia de Lihn como lector introduce el conocido fragmento de la Odisea de Homero en que Ulises para escapar del canto de las sirenas se ata a un mástil y echa cera en su oídos. Este pasaje ha sido tratado de forma intertextual y deformado por otros autores con fines múltiples, desde Kafka hasta Denevi en sus Falsificaciones, Lihn no se queda atrás y se apropia de lo dado culturalmente por el genio griego y asocia a las sirenas con su primer tema mundano, aquí estas mujeres de la fantasía mítica representan la imagen quimérica, la utopía del viejo, podemos decir que se trata de una mujer universal, una imagen ligada a la memoria y el delirio que viene a reemplazar a la mujer física como una necesidad mental de recurrir a un paliativo a un oasis de belleza en el desespero por compañía y comunicación que este naufrago solitario y desfalleciente reclama, sin embargo eso sería muy sencillo y Lihn no se queda en el simulacro de mujer, pues aunque ya nos saco medianamente del campo meramente humano al introducir lo mítico y literario, usa de anclaje hacia sus primeros versos la siguiente construcción: y derriten la cera de los oídos en un bar nocturno

Apropiándose del mito reconstruye este para asentar lo universal y sus criaturas en lo mundanal, de forma que las sirenas con su canto no son sólo un paliativo sensorial y soñado producto de la necesidad del hablante solitario, estamos ante otro tipo de mujer una real, carnal que se entrega física en su plenitud y que libera al yo de la incomunicación, de esa soledad nocturna que se ha vuelto permanente y endémica para el naufrago. La esporádica y generosa compañía se produce en un bar, elementos todos que conjugados permiten extender el campo semántico a fin de que cada lector rellene con su enciclopedia el poema a partir de aquel fragmento breve y subrepticio, la fabula del “yo” termina fuera de la pieza lírica y en la mente de cada receptor, gracias a un verso ancla que es a la vez puente a otra historia inconclusa e igual de perpetua que la soledad del yo envejecido. La del mundo bohemio, de las damas de compañía, los noctámbulos y aquellos que compran amor y una caricia o comparten una charla perdida y aletargada pero fugaz en algún hueco perdido.

Sin embargo el poema no concluye hasta que Lihn retoma por completo la figura de Ulises. De vuelta al mito el poeta trabaja el sentido del intertexto y el héroe de Ática aparece en su voz anciano, igual que su hablante y todos aquellos que fueron conminados al principio. Ulises como estos hallará en las sirenas refugio a su viaje, a su odisea existencial la cual estuvo plagada de mujeres fértiles, Circe, Penélope, Calipso y Nausica, sólo que de pronto cansado y harto, la versión del creador de Gerardo de Pompier nos revela a este arquetipo universal de la aventura y astucia humana, capacitado originalmente para sortear el peligro en las fauces de Escila y Caribidis, descender al inframundo y derrotar a Polifemo desafiando a los dioses, con las características de un mortal común, amilanando y ubicado en la otra orilla, lejos de la mirada de todas estas mujeres hermosas y sabias que cruzaron su recorrido. Incomunicado el poeta nos lleva a pensar que si el prototipo de héroe cae, qué queda para nosotros, viajeros menos ilustres, pero viajeros al fin y al cabo.

Ulises cede en su odisea ante la materialidad o la ilusión de estas perfectas criaturas y el poder de su canto, mismo que un momento, potente, soberbio y febril, Ulises rehusó, pero que ahora deja que lo envuelva, que lo ahogue, colmándolo. Así termina el mito, este nuevamente se une con la realidad primera y descarnada que nos muestra como el rumor del canto de estas fieras marinas nos enseña cuan lejos un Ulises, el yo inicial y todos los que con él se identifican, están con respecto al hombre que fueron; lo que en una ultima instancia hace de las sirenas, no sólo una ilusión quimérica o memoria requerida, o quizá esa mujer esporádica que suple precariamente la necesidad física e inmediata como dama de compañía. Ellas se revelan por sobre todo como emisarias de la muerte, mensajeras del fin, de ese vacío insondable que es la nada marina e incierta. Lihn demuestra así en este poema la magnitud de su lirismo, de su genio poético que transita entre lo mítico universal y lo mundano del día a día, la experiencia mas intima y el terror mas común se une en sus páginas en un sublime maridaje con la condición finita del ser y el plano metafísico de la reflexión y el delirio.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en:
Cinosargo

MI LUMÍA

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MI LUMÍA

Oliverio Girondo


Mi Lu
mi lubidulia
mi golocidalove
mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
con sus melimeleos
sus eropsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y
gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía.



  • Publicado: Sábado, 6 Diciembre 2008 21:46:42 GMT
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Anverso Literario: La situación Literaria y editorial del Norte Grande

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La incomunicación literaria que el norte grande de nuestro país sufre en el plano intelectual y creativo, entiéndase por esto instancias que fomenten la producción, especialización y difusión de obras de autores incipientes, poetas, narradores, ensayistas, dramaturgos y críticos literarios emergentes así como la condición de olvido de obras de artistas vivos y ya fallecidos, que por años se consagraron al cultivo de la palabra en esta región del mundo, es tremenda y raudamente trae a la memoria la tesis que José Donoso subjetiva pero magistralmente plantea en su libro titulado historia personal del Boom para referirse al sistema parroquial o feudal imperante en el continente hasta la irrupción violenta de esas voces cosmopolitas y universales, experimentales y arriesgadas que sin perder de vista la riqueza del lenguaje español y sus variantes dialectales, peruanas, chilenas, cubanas, argentinas o caribeñas, consiguieron revertir a nivel mundial, académico, crítico y comercial el aislamiento a partir de los años sesenta al redefinir no sin detractores, insidias, odios y resquemores la limitante condición del escritor y lector Americano que previo a Rayuela, Tres tristes tigres, Paradiso, El Obsceno pájaro de la Noche, La Casa Verde, Cien años de Soledad y la Región más Transparente, solo veía con el respeto que me merecen Rómulo Gallegos o Mariano Azuela, la epítome cultural del continente, en Segundo Sombra, La Vorágine, Doña Bárbara y Los de abajo por nombrar algunos.

Y es que tal como lo plantea el autor de Coronación y El lugar sin límites, el estar encerrados en las fronteras de tu provincia y de tu país, sabiendo que la única lectura valida es la que no desafíe la cotidianidad y las conciencias, la tradición y el ejercicio mecánico de interpretación y que ninguna editorial apueste por ti y que el único sistema de difusión sea un correo de chasquis integrado por tus amigos, que a la venta de tu libro se imponga el trueque, o que simplemente no hay una editorial y sólo carísimas e impersonales imprentas, es una condición que indefectiblemente terminará por convertirse en una bomba de tiempo, pues la literatura buscará su propio cauce. Neruda, Carlos Fuentes, Arguedas, Roa Bastos, Carpentier y Gonzalo Rojas entre muchos más, así lo anticiparon reunidos ante los ojos de un joven atónito Donoso en una cumbre en Concepción en el 62, esto fue antes del fenómeno del boom, antes que Llosa ganara a los 24 años el premio creado por Carlos Barral, o siquiera se pensará en que el Colombiano Gabo ganaría un nobel, convirtiendo la gesta de los Buendía en un libro imprescindible en nuestra lengua, pero volviendo al tema, y por esperanzadora que sea la anécdota y vivencia de Donoso y compañía, debemos recordar que esto fue entre los sesenta y setenta; mucho agua ha corrido bajo el puente desde entonces, pues pronto se van a cumplir cerca de cuarenta años y el norte grande de Chile… pues bien; sigue igual, seguimos inmersos en un sistema feudal literario por mucho que este el éxito de ventas Rivera Letelier que es sólo un hombre entre miles y que caso no anecdótico, forma parte de las dos generaciones posteriores al boom, una de clones y escritores más cercanos al periodismo y al testimonio y la otra de gente que mira hacia autores y géneros ninguneados como el policiaco y la serie B, cuyo santo patrón sería Bolaño, ellos son los que abarrotan hoy los anaqueles, aunque el predominio aún es de los cuatro jinetes del Apocalipsis, Cortázar, Fuentes, Márquez y Llosa, en poesía, y drama es tan poco lo que se puede conseguir en librerías comunes y silvestres de estos lares que casi sería argumento de teatro del absurdo mencionarlo. Y a todo esto, ¿qué hay de la literatura del norte de Chile?, ¿existe?, ¿vale la pena que exista? ¿Quiénes son los autores del norte? Sabella, Zañartu, Bahamonde, Nana Gutiérrez, María Monvel, Oscar Hahn, eso es todo, claro hay más, y quizá la pregunta es incorrecta en función del propósito de este artículo. Más correcto sería preguntar: ¿Qué debe ocurrir para que un escritor que nace, vive y crece en el norte o en provincia, salga de su parroquia, o logre conectar su espacio vital con el mundo?, es necesario emigrar, escapar, decir paz yo me borro… o es que hay una posibilidad de que algún día el norte grande y otras zonas, céntricas o australes del país, sean reconocidas como una valiosa medula cultural, o al menos un espacio que también tiene sus méritos independientes de la gran urbe.

Fácilmente podemos como muchas otras problemáticas, achacar la situación de indefensión, a las características geográficas y administrativas que hacen de Chile un único núcleo: Santiago; sin embargo si quitamos la vista del terruño y el argumento cliché por un segundo, vemos que la relación que se evidencia en otros países entre sus capitales y provincias, no dista de la de nuestro austral hogar, pregúntele a un argentino a mexicano que no sea de Buenos Aires o DF, el que menos siempre ataca el centro económico y político de su país por lo indiferente y autoreferecial. Un caso más cercano, es Perú, basta con cruzar Chacalluta y descubrir que para muchos la tierra de Vallejo (curiosamente nacido en Santiago de Chuco, Andes del Perú) es sólo Lima, pero afirmar ello sería un injusto error, pues si atendemos a lo que ocurre allá en lugares que como Arica y Punta Arenas, se hallan tan o más alejados de la gran ciudad y que por tanto se diferencian de esta en su temple y ánimo, habló de zonas de la sierra y selva, o espacios costeros que por mucho que Lima tenga aglutinada a la mayor cantidad de la población, museos y prestigiosas Universidades públicas y privadas, orgullosos pueden demostrar ante todo. que tienen grandes creadores y como apoyo a estos, espacios para que estos genios y valores creativos, se den a conocer, ferias del libro con invitados de primera (Arica no tiene en primera instancia, una feria del libro regular, la cual año a año, de existir, beneficiaría el contacto tanto de escritores del país como la función de los libreros), otro factor a destacar en el vecino país, son las ediciones que nada tienen que envidiar a Alfaguara o Anagrama, la adquisición de libros de todo tipo y año, el costo bajísimo del servicio de imprentas y por último, los centros culturales que los mismos artistas han gestionado paradójicamente, sin el apoyo de un Ministerio de Cultura como el nuestro, que año a año hay que reconocer entrega un fuerte espaldarazo económico a los creadores con las becas de creación y fomento en diversas áreas (Fondart).

La existencia de colectivos y grupos editoriales en la tierra de Salazar Bondy es envidiable, y que los mismos creadores se apoyen en los lanzamientos, que el escritor pueda realizar, recitales o una gira por provincias y sentir el apoyo de sus pares y agotar ediciones es motivador, junto con ver cuanta revista se publica. Otro aliciente es la cantidad de estudiosos de las letras que realizan crónicas y reseñas de los autores emergentes, claro, no todo es color de rosa, no se trata esto de ensalzar una realidad y denostar otras y entre esas la nuestra, pues en conversaciones que tuve recientemente con escritores y libreros de allá, enfocándonos netamente en el plano practico de la producción del libro, todo el proceso hasta su difusión y destino comercial, pude descubrir que no estamos ante la panacea, no se trata de un negocio redondo, siempre está la tarea de formar un público que madure y lea, que demande y critique desde su contacto con la obra, por tanto en muchos casos el lanzar un libro implica un riesgo material, pues se va a perdida y las obras sólo permiten la rotación del material, la recuperación justa del capital y el gran logró, jamás menor, es la difusión del escritor y el ir construyéndose un nombre y un prestigio como casa editora, esto sin entrar a juzgar la calidad y evolución del trabajo estético del publicado, pues estar en papel tampoco es garantía de valor creativo o la finalidad misma de la escritura, sin embargo es una opción importante para muchos autores que quieren ser leídos, o buscan comunicar y ver su trabajo reflejado en un texto, la suma de todas estas aclaraciones sólo demuestra lo loable de los grupos y personas que en Perú han asumido la tarea cultural y batuta en pro de la letras, ya que nadie entra a la literatura para lucrar o enquicerse, al menos no materialmente y el que lo hace, bueno, no pasa más allá de ser un parasito como los hay en todas las instancias en que el hombre se desenvuelve.

Como conclusión, me pongo a reflexionar sobre si la situación es entonces un problema a nivel interno, sólo atribuible a los hombres y mujeres de Chile y en específico del desierto, y rápidamente vuelvo la vista hacia el Centro Sur de Chile y me topo con Revistas que ya superan la decena de números como La Mancha por ejemplo y editoriales como Temple, Fracturas, Mantra entre muchas otras que se han arriesgado, que han apostado por autores jóvenes siendo jóvenes mismos los que están detrás de su génesis y dirección, encuentros recientes como el descentralización que llevó la poesía a las calles, plazas y mercados y el Poquita fe que en Santiago este año tomó ribetes internacionales, revelan que la capital y otras ciudades de Chile, no están atrás en lo que concierne a una consciencia literaria, abierta a la creación y la difusión, por otro lado, esta preocupación que expongo tampoco es ajena a los escritores del Norte y de Arica, sabemos cuán encerrados estamos entre el desierto, el mar, la cordillera y las cuestas, sabemos cuál es el desafío, por ello la creación se traslada ahora desde las páginas a la gestión cultural, a la creación de instancias de encuentro, de intercambio, de más talleres, de espacios de rotación de bibliografía actualizada, congresos y por qué no, un par de editoriales independientes, por ello, el escribir y pensar esto, no sólo procura lanzar una denuncia, poner en el tapete el problema y luego irse a la cama a dormir y esperar como cambian las cosas, es un tema que se repite en muchas áreas, no sólo artísticas, lo vemos gravemente en la educación y en otros sectores, salud, comercio, pero centrándome en el caso de la literatura puedo afirmar que este problema de reclusión ligado de manera prominente a la lectura, a la lengua, a la lógica y a la identidad, sea fundacional o desterritorializada, es un tema que verdaderamente debiera preocupar a todos aquellos vinculados al quehacer político y cultural, no sólo a la gente de letras, sino en general, pues el pensamiento del hombre en gran medida (por no decir exclusivamente), está delimitado por su lenguaje. Vivimos en un mundo sígnico donde todo comunica y requiere una interpretación en función de códigos preestablecidos, no quiero con esto restar valor a la música, a los gestos, a otras formas de significación, pero el código universal, que todos estamos llamados a captar desde la más tierna infancia es la lengua, sea la de Shakespeare, Cervantes, Tolstoi, Flaubert, Kawabata, Homero, Li Po y cada una con sus variantes nacionales y regionales, por eso es tan triste la situación de una lengua que pierde a su último hablante, pues con la desaparición de aquella mente, de aquella vida, muere una cultura, una cosmovisión, lo cual demuestra, cuan vinculada está la tarea del lector-escritor a como se comprende y lee la realidad y como sensorial y tantas veces irracional, surrealista, intuitiva, matemática, existencial, desectructural o naturalista-mente la reescribimos desde la oralidad y la escritura.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo.

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Dos cuentos de Falsificaciones de Marco Denevi


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VERÍDICA CRÓNICA DE JUANA LA LOCA Y DE FELIPE EL HERMOSO



Doña Juana, hija de los Reyes Católicos, había heredado de su abuela materna doña Isabel de Portugal el arrebato fantasioso y la ensoñación lunática, y de su otra abuela, doña Juana Enríquez, cuyo nombre de pila llevaba, la terquedad de mula. De ambas vertientes de la sangre vino a resultar una doncella tan empecinada en sus imaginaciones que no había forma de quebrantárselas.


Cuando cumplió los quince años sus padres decidieron casarla, porque el primogénito, el infante don Juan, era muy distraído de salud y en cuanto se descuidara podía cometer el traspié de morirse, de modo que había que apercibir a doña Juana para futura reina. Pero una reina siempre en la luna de los sueños de qué le serviría a Castilla, de qué a Aragón y a los trescientos señoríos sufragáneos sin contar las Indias Occidentales a punto de ser descubiertas por el genovés. Se confió en que el matrimonio y la maternidad la harían bajar a tierra. Y si aún así persistía en sus fantasiosidades iba a necesitar un marido que lidiase él solo con el león de la guerra, con el lobo del gobierno y con el zorro de la política.


Correos secretos fueron despachados a todos los reinos de la civilización portando mensajes que mezclaban el ofrecimiento de la mano de doña Juana, la garantía de que el infante don Juan no tenía para mucho y un inventario fabuloso de las Indias Occidentales. Los candidatos proliferaron. Los protocolos, las etiquetas y costumbres de entonces querían que cada candidato enviase, junto con la petición de mano, su retrato pintado del natural, que los Reyes Católicos, asistidos por inquisidores de Segovia, por sabios de Salamanca y por nigromantes de Toledo, examinaron uno por uno en una cámara del castillo de Valladolid, a escondidas de doña Juana para que la ilusa no se dejase engañar por alguna pintura de embeleco y después quién la desengañaría.


Varios postulantes fueron rechazados sin miramientos: un vástago del rey Tudor porque aunque lo habían pintado con bigotes se notaba que era un niño de no más de siete años; el nieto del duque de Borgoña porque su figura adolecía de penurias de masculinidad, dato confirmado por el embajador aragonés ante la corte de Capeto; cierto príncipe de Calabria y de las Islas Eolias, un joven muy guapo y muy simpático, porque junto con el cuadro llegó un aviso de que se trataba de un impostor napolitano; un duque de Iliria y otro de Transilvania porque eran dos viejos ya retirados del servicio del amor, el zarevich de Rusia porque en aquel bárbaro país todavía no prosperaba el arte pictórico y lo que se vio en el retrato espantó a todos, y el conde palatino de Magdeburgo porque cuando se lo escrutó a medianoche y a la luz de una antorcha, que es como un retrato revela el alma del retratado, se advirtió que ese teutón no creía en la virginidad de María.


Finalmente llegó en un gran marco dorado y labrado la efigie de Felipe, hijo del emperador Maximiliano de Austria y rey él mismo de los Países Bajos. La claridad del día lo descubrió muy apuesto y de virilidad testaruda. Indagado a medianoche al resplandor de la antorcha, le averiguaron prendas de espíritu que lo sindicaban como un marido ideal para doña Juana: abundaba en valor, en prudencia y en frialdad de ánimo, ignoraba la lujuria y la glotonería, era modesto, sensato y poco amigo de acicalarse, y rehusaba todo género de devaneos mentales. El único defecto que confesó fue cierto gusto por la zafadurías de vocabulario y quizá un poco de brutalidad escueta para el amor, pero no eran vicios graves. En compensación, rebosaba de fe cristiana. Los Reyes Católicos ahí mismo dieron por concluido el desfile de candidaturas.


A la mañana siguiente el retrato, velado con un terciopelo carmesí, fue conducido por dos pajes hasta la presencia de doña Juana. Lo precedía una tropa de camareras de palacio y lo seguía un cortejo de músicos vihuelistas. Detrás venían los nigromantes, luego los sabios y después los inquisidores. Cerraban la marcha los reyes entre dos maceros. Cuando quitaron el paño y la estampa de Felipe apareció en sus trazos graciosos y en sus tintes encendidos, doña Juana miró e incontinenti se desvaneció, prendada de golpe y para siempre de la hermosa figuración. Una hora le perduró el desmayo, que ella ocupó en soñarse unos amores fogosos con aquel mancebo. Al recobrar el sentido ya estaba tan extraviada en sus quimeras que nunca más saldría. Un mes más tarde se celebraron las bodas.


Felipe no era ni la mitad de hermoso de como lo declaraba el óleo, y tenía el alma usurpada por la crueldad y el orgullo. Añadía costumbres disolutas y una indiferencia religiosa fronteriza de la apostasía. Sus súbditos lo apodaban Felipe el Diablo, mote que jamás pronunciaron en voz alta ni baja por temor de que los mandara callar la horca. Si hoy estas tardías páginas traen a la luz un secreto guardado en el corazón de aquella gente es porque la literatura sabe lo que la Historia ignora.


Las disidencias entre Felipe el Diablo y el Felipe del retrato piden una explicación. Autor de la engañifa o más bien su servil ejecutor fue Jan van Horne, de Heinault, que cuando joven había aprendido en Italia, en el taller florentino de micer Paolo Ludovisi, el arte de la pintura fraudulenta, habilidad que a su regreso a Flandes le valió fama y dinero, porque en sus retratos los viejos se rejuvenecían, los feos y deformes se hermoseaban y los tontos parecían inteligentes; los canallas, santos, y los perversos, ángeles.


Pero cuando Felipe le contrató los pinceles para el cuadro que enviaría a España y le previno que de su talento dependían dos cosas, el matrimonio del retratado y la cabeza del retratista, Jan van Horne se espantó. Es que ni el venerable micer Paolo, que una vez había hecho el retrato de un feroz ajusticiado y lo había vendido con el título de “Adonis muerto por el jabalí”, habría sido capaz de sobreponerse al aire crapuloso que difundía Felipe. Para salir del paso recurrió a una estratagema. Durante todo el tiempo que le llevó la fabricación del engaño miraba con un ojo aquella cara de perversidad irrebatible y le corregía las medidas y las proporciones, mientras con el otro ojo miraba la cara de un soldado que montaba guardia a la puerta del aposento, y fue gracias a ese estrabismo que el retrato de Felipe saldría airoso, en Valladolid, de la prueba de la antorcha.


Los Reyes Católicos no demoraron en advertir la estafa, pero ya era tarde para cualquier enmienda. Encima se les murió el primogénito. Enemistad y discordia hubo entre suegros y yerno, y se dice que los disgustos urgieron el acabamiento de la reina, quien aún finada tenía una expresión de contrariedad, y le aconsejaron al rey renegar de la viudez y casarse con Germana de Foix en procura de un heredero que le disputase al flamenco el doble trono, pero la edad le estropeó esos planes.


En cambio doña Juana nunca se dio cuenta de la superchería. El día en que conoció a Felipe lo vio tal como lo había visto en la tela patrañosa de Jan van Horne, y así bello y de alma cristalina siguió viéndolo por todo el resto de su vida, siempre joven, con la misma sonrisa seráfica y la misma barba rubia cuidada, tan hermoso de carnes y tan angélico de alma que el amor que sentía por él, lejos de amenguarse, crecía como la mar océano y le poblaba las orejas de unos pulsos de fiebre. La más tímida insinuación de que su marido divergía ligeramente de la pintura la atribuía ella a la envidia y a los celos y le provocaba accesos de cólera con lágrimas y temblores como de tercianas. Ni sus padres consiguieron deslunarla, menos aún los cortesanos. Y entre tanto Felipe la tenía todo el tiempo hinchada con un embarazo tras otro mientras él se dilapidaba en juergas adúlteras.


Cuando, muertos sus progenitores, doña Juana subió al trono, lo primero que hizo fue mandar que a su marido lo llamasen Felipe el Hermoso, bajo pena de cortarle la lengua y la mano derecha a quien desobedeciese. Consagrada a los embarazos, puso todas las llaves y ganzúas del gobierno en manos de su consorte, quien consumó unas diabluras tan vehementes que en pocos años la prosperidad del reino quedó aniquilada. Las Indias Occidentales se salvaron gracias a que estaban ubicadas al otro lado de los abismos ptolomeicos.


En vano diputaciones de nobles y de obispos visitaban a doña Juana en el castillo de Valladolid, donde Felipe la mantenía reclusa con el pretexto de que el sol es malo para la maternidad, y le pedían de rodillas que intercediera ante el rey para que cesase en los pillajes, las matanzas, los sacrilegios y violación de doncellas. Doña Juana, entre parto y parto, les contestaba que esas eran calumnias. Mostrándoles el retrato fraguado por Jan van Horne, del cual no se separaba ni en el lecho, gritaba con ímpetu demente que un rey con aquel rostro de arcángel no podía ser el diablo que ellos decían porque eran todos unos traidores.


Saqueado por los desórdenes, murió Felipe a los veintiocho años de edad. Testigos dignos de crédito aseguran que aparentaba el doble. Todavía cincuenta años más tarde lo sobrevivió la reina, aunque no hubo forma de que contrajese la viudez. Al menor intento de que vistiera de luto refutaba que su marido no había muerto, y señalaba con el índice el retrato. Un día la encontraron difunta en el lecho frío, abrazada al óleo donde Felipe el Diablo era Felipe el Hermoso.



DULCINEA DEL TOBOSO


Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y de Francisca Nogales. Como hubiese leído novelas de caballería, porque era muy alfabeta, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen y le besaran la mano, se creía joven y hermosa pero tenía treinta años y pozos de viruelas en la cara. Se inventó un galán a quien dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de lances y aventuras, al modo de Amadís de Gaula y de Tirante el Blanco, para hacer méritos antes de casarse con ella. Se pasaba todo el día asomada a la ventana aguardando el regreso de su enamorado. Un hidalgo de los alrededores, un tal Alonso Quijano, que a pesar de las viruelas estaba prendado de Aldonza, ideó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en su rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario don Quijote. Cuando, confiando en su ardid, fue al Toboso y se presentó delante de Dulcinea, Aldonza Lorenzo había muerto.



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