Junio, 2008

Felicitaciones de mis amigos de Cinosargo

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FUENTE ORIGINAL DEL TEXTO: REVISTA CINOSARGO

Queremos dar un gran abrazo y afectuoso saludo de felicitación a nuestro querido amigo y director, Daniel Rojas, joven escritor y poeta, aunque a él no le guste la chapa, por haber obtenido el financiamiento que entrega el fondo del libro a través de los fondos de cultura y el Consejo Nacional de Cultura y las Artes. La beca obtenida servirá para la realización y publicación de su proyecto de Investigación Literario, basado en un metodo pragmático el cual aborda cinco novelas latinoamericanas generacionales. Los resultados publicados hoy en la web del consejo de cultura, lo señalan como uno de los merecidos postulantes beneficiados dentro del país (Chile) y el único de la XV región que vió aprobado su proyecto, en esa línea de concurso.

Aplaudimos su esfuerzo constante y dedicación, digamos, obsesiva hacia el mundo literario. Grande Daniel!!!!!!! y larga vida a Cinosargo!!!!!!!!

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Relaxo-Visión 15- la imagen del día.



Gerardo Murillo: Pintor mexicano, paisajista, vulcanólogo e ideólogo del movimiento muralista. Nació en Guadalajara, México, en 1875 y cursó estudios de pintura en el taller de Felipe Castro, continuando más tarde, en 1896, en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de México. En 1897 obtiene una beca del Gobierno para estudiar en Europa, doctorándose en Filosofía y Derecho por la Universidad de Roma en 1898; su estancia italiana dejó en él marcada la huella de las imágenes monumentales del renacimiento. Visitó la Exposición Universal de París de 1900 y viajó por Inglaterra, Alemania, España y Francia, donde recibe la influencia de los impresionistas. En estos años empieza a ser conocido por el seudónimo de “Doctor Atl”, que en náhuatl significa “agua”. De regreso a México en 1903, se dedicó a pintar su país natal e impartir clases en la Academia de San Carlos de la ciudad de México, donde tuvo como alumnos a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.


El Paricutín
1946



Valle de Tepoztlán
1958


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Semblanzas profundas: Poetas en Dictadura de Mayo Muñoz


Esta semana, queremos dedicar Semblanzas profundas a un libro que a juicio de Armando Uribe Arce incomparable poeta y premio nacional de literatura año 2004, es un compendio inconmensurable de voces y verdadero mapa poético sin parangón en Chile, en los últimos 30 años.

La antología, titulada "Poetas en Dictadura”, comprende el trabajo realizado por autores del norte grande, de la en ese entonces, primera región. Hoy, zona política y administrativamente escindida en dos cuerpos, la XV de Arica y Parinacota y la I de Tarapacá.

El periodo de producción, que este libro de 500 páginas y completa bibliografía comprende (referencias a otras antologías, premios en concursos de los poetas nortinos, revistas y discografías) principia con el quiebre de la institucionalidad en el año 73 y cierra su umbral, con la vuelta a la democracia, durante 1990. De ahí su nombre, pero principalmente su espíritu.

La obra, sin lugar a dudas, es una tarea ambiciosa, que procura escuchar y muchas veces rescatar para luego difundir, el discurso lírico y la voz poética de una región del mundo, por lo demás desértica y alejada de su centro, plasmando en el papel las impresiones sensibles de una generación que de forma abrupta y violenta, tuvo que ajustarse a condiciones de vida y expresión extremas, las cuales desafiaron material y anímicamente, el libre ejercicio de la voluntad, bajo pena de exclusión o muerte.

Poetas en Dictadura, nombre que el mismo autor, Mayo Muñoz, reconoce en el prologo del texto, puede provocar resquemor, pugnas y prejuicio, resulta como obra y totalidad, incluso para el lector de hoy, muchas veces indiferente o el de ayer, de cara al conflicto, sumido en cualquiera de los bandos, imposible de escamotear en su valor estético. Desde luego que hay un fuerte factor documental y cronístico implícito, pero no se debe imponer y eludir por ello, el ejercicio literario que supera toda barrera de intolerancia, a medida que se van desplegando los versos, sin perder en lo absoluto, la fibra personal e íntimo sentir de cada creador, al punto de elevarse más allá del álgido contexto histórico.

Sin duda el devenir motivó muchas de las piezas, no podemos negar con respecto al libro, su condición de vaso comunicante y referencia obligada a un pasado todavía palpitante, tour de force a las impresiones del momento y el sentir que subyace como herida aunque también, cual búsqueda constante de un sueño, esperanza que no se diluye, arrebato, rabia, escape, tortura o delusión, una gama extensa de sensaciones y sensibilidades que alejan a esta compilación, de la univocidad del folletín.

Distanciamiento peculiar y propio del arte. Reside en la manera en que los autores se apropian del mundo que los rodea y el lenguaje cotidiano, para crear su propio código, una metáfora de lo esencial, con lectura abierta y pluralista, sin el peso, que imponen los abanderamientos e ideologías.

No es tampoco la intención del texto, fragmentar un país que empieza y trata tozudo, aunque muchas veces falle en sus intentos por lograr unirse y edificar una identidad por medio de su más grande valor, las personas, el diálogo, la empatía y esa capacidad de sentir y comunicar sin restricciones y represión.

La Creación de Poetas en Dictadura, antología de la primera región procura retomar y en muchos casos, azuzar esa incesante necesidad dialéctica, la confrontación de ideas y la construcción de nuevos caminos a partir de las impredecibles rutas que genera el debate. Gestada en su totalidad por el poeta y narrador nacional Mayo Muñoz, Poetas en dictadura vio la luz el año 2004.

Mayo, escritor del norte de Chile, nació en Illapel, cuarta región del país y fue testigo y protagonista preferencial de los cambios y conflictos que enfrentó la nación. Exonerado y preso político, ha publicado Alambradas Rotas que cuenta con tres ediciones (1981, 1997 y 2002) 56 kilos de carne y hueso del 84, para criar cantando del 87 y Norteamar también del 2004. Además de otras antologías breves entre los años 97 y 98.

De este recorrido por las letras, nace una combinación de creador y ávido lector de sus pares, capaz de establecer un criterio de selección equitativo en la distribución de espacio y entrega del material literario y no por ello reduccionista, pues el antologador, reconoce diferencias de envergadura, alcance de las obras y calidad, pero sin duda no olvida la constancia, maduración y reflejo de un sentir que impulsó el desarrollo social, la restauración y en mayor medida, hizo patente el latido más visceral de voces y discursos que se presumían silenciados

En términos técnicos, esto se traduce en su interés por considerar como obra publicada para la compilación, los diversos medios de transmisión de textos, oral, canto popular, revistas, poesía visual, trípticos, cintas grabadas, mimeografía y una larga lista de alternativas de difusión algunas precarias y otras subversivas.

Finalmente, de la misma forma que señala su interés por considerar todos los focos y vías de poetizar, el autor no olvida en su abordaje (nombre del prefacio) señalar el problema de irrealidad que descansa en toda antología gestada con buenas intenciones pero con una lejanía tangencial al universo que viven y sufren los actores recoplidados.

Primero se piensa en las publicaciones hechas por cofradías y grupos y luego en aquellas que se tramitan desde un bureau en el centro el cual sólo atiende a un número restringido y muestra sesgada, en sentido contrario a estos ejemplos, Muñoz destaca la labor de algunos compañeros de ruta, Martínez Fernández en Palabra escrita, Juvenal Ayala con su antología Poética del Norte en el 98 y la de Luís Araya Novoa llamada Espejismos del 97.

Entre los nombres que forman Poetas en dictadura y sin ánimo de exclusión o preferencia, podemos nombrar a: Nana Gutiérrez, Alicia Galaz Vivar, Iris Fernández Ángel, José Martínez Fernández, Ariel Santibáñez, Luís Araya Novoa, Patricio Ubeda, Walter Rojas, Rodolfo Khan, José morales Salazar, Carlos Mamani, Miguel Duran Candia, Omar Alegría, Pachita Arancibia, Juvenal Ayala, Alberto Carrizo, Claudio Castro, Florencio Faundez, Luisa Guerra Moreno, Oscar Hahn Gastón Herrera Cortes, Carlos Marchant, Priscilla Marinkovic Tapia, Raquel Pino Parraguez, Guillermo Ross-Murray, Ariel Santibañez, Ramon Seguel Vorpahl, Oliver. Welden y el antologador, Mayo Muñoz entre otros.

Es importante también, no olvidar el epígrafe de Lihn. Este nos sirve para comprender la filosofía y visión que reposa tras esta mirada literaria, que surge treinta y un años después de los eventos, que produjeran el gran quiebre vital que aún acosa a nuestro país y a sus habitantes, los escritores del texto no son la excepción.

Por tanto, al revisar las palabras de inicio que dicen así: Ni a pesar de la cólera quise desbaratar a mi enemigo. Pero escribí y me muero por mi cuenta, porque escribí, porque escribí estoy vivo.

Descubrimos la acertada elección del autor, que sabe lo duro y confrontacional de su empresa, pero que con coraje asume la apuesta hasta el final y tal como desnuda el ineludible escritor de la generación del 50 con sus trascendentales versos. Hay una necesidad de reconstruirnos y crecer pero el rencor no es la opción sino la autonomía e impenetrabilidad de nuestras conciencias y eso sólo se consigue cuando somos verdaderamente libres y no cifras o autómatas por voluntad propia, presas de la autocompasión o víctimas de la mano traidora que siempre desea el poder a cualquier precio

El devenir, (vida y obra) de los autores que tengo en mis manos al realizar esta crónica me compele como escritor, poeta y sobre todo como persona, a reflexionar y entender una calidad de sucesor, no sólo en lo artístico, sino humano, lo cual implica a su vez, un llamado y apelación general, en el cual es indispensable reconocer las diferencias y los puntos de encuentro, pues en esa frontera y concordia, duerme el eje de nuestra propio desiderar. Sin duda, esta tarea también le tocó a los poetas de la obra y el autor consciente de ello, no quiso que sus amigos, gesta y poesía, quedaran en las sombras de una selva que muchas veces tiende con indiferencia, a devorarnos sin piedad. Sólo queda señalar que esta obra será un modelo de antología y una brújula para todos los que se aproximen al universo de la poesía contemporánea del norte de chile.

Autor: Daniel Rojas Pachas

También Publicado en Cinosargo

Muestra de Poemas de Mayo Muñoz

ROSA DE FUEGO

En nuestro territorio
tenemos encendida< br> aún la rosa
y juramos
que ni siquiera
la mordedura del hambre
ni los húmedos ladrillos
podrán tapiarla para siempre
en el foso del silencio.

QUIÉN ES?

¿Quién se esconde
tras anteojos oscuros
y derriba mi puerta
en la alta noche
De qué se nos acusa ahora
si ya no tenemos heredad,
De qué?, si de poco el dolor
lo fué anegando todo.

¡ Ah, pero en nuestra miseria no permitiremos insolencias. No estamos afiliados al partido. Sólo somos partidarios de la vida y la alegría y no podrán acallarnos a menos qué.

Mayo Muñoz Poeta Nortino

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Anverso Literario: El Túnel de Sábato, sesenta años de desasosiego


El Túnel es un texto que mantiene su vigencia pese a los sesenta años que lo preceden, no por nada fue elogiado y recomendado por Mann y Camus para su traducción a lenguas extranjeras.

Dentro de Latinoamérica y el mundo, es una obra cumbre del desasosiego y crisis social. Más allá del problema existencial y condición edípica del protagonista, Sábato entrega a través del pintor, una serie de ideas personales y reflexiones con una genialidad narrativa que opera in en extrema res a medio camino entre el género testimonial, psicológico y el thriller de suspenso.

La obsesión de Castel, retratada en el cuadro Maternidad y luego en la figura de Maria Iribarne, es una muestra sintomática del quiebre comunicacional que sufre el hombre desde siempre, viéndose severamente acentuado por el absurdo y alienación del mundo moderno. Personajes como la voz que orquesta el Túnel, se han presentado en la literatura desde Notes from underground de Dostoyevski, pasando por Merseault del Extranjero y así, hasta ese treintón, ingeniero agrónomo de Ampliación del campo de batalla y otros que seguirán desnudando el malestar.

La pregunta y clara elección de la obra, para un análisis literario, estriba en la forma en que muchos lectores la enfrentan. Sobre todo aquellos que encontramos dentro de los programas educativos (pues El Túnel sigue estando en el tope de las listas escolares, paradójicamente entregado en un mismo semestre, al lado de textos como la dieta de la muerte, juventud en éxtasis, quién se llevo mi queso y el caballero de la armadura oxidada)

En tal medida, cabe cuestionar, de que forma se aborda el tema y contenido en Chile. ¿Existe un misreading? y si no, ¿Qué perspectivas hay para la obra y la captación libre de la lectura por parte del alumno? Es indispensable que toda obra interpretada, genere un diálogo con su destinatario y se proyecte una postura que contraste lo enunciado con el mundo y enciclopedia personal. Desde luego que esto es un acto solitario, privado y personal, pero si se tiende a evaluar, ¿Cuáles son las condiciones y límites que tiene el estudiante? Pues si se adopta el método tradicional de preguntas cerradas al criterio del maestro, no se puede obviar la premeditada y peligrosa ubicación de Castel frente a los títulos de autoayuda mentados, lo cual, ante una visión recalcitrantemente optimista y lineal, denosta la visión original del texto y avala la preocupación del autor argentino, la incomunicación que crucifica perspectivas sensibles, tan sólo por hallarse al límite. Lo que en términos pedagógicos, va en marcado perjuicio de la tolerancia y capacidad de generar opinión en lectores inmaduros con un criterio aún en formación.

Quizá vale la pena revisitar muchas obras, grandes clásicos y salir de la usuales preguntas de valores y disvalores y relatos de episodios y roles marcados a sangre.

Para hablar del Túnel, pensemos primero en la figura de Ernesto Sábato, humanista preocupado por el tema de la libertad y las relaciones humanas, lo ha demostrado en sus libros y ensayos; y El Túnel que abre su trilogía de novelas, no es la excepción. La obra nos plantea descarnadamente la crisis de una sociedad abúlica y barbárica que se esconde tras una fachada de progreso y civilización, la cual sin asco, frustra al hombre contemporáneo aumentando su incertidumbre, haciendo negativa su condición más intima de desamparo, su soledad ontológica, la cual le es vedada en los siguientes términos: Posibilidad que todo ser tiene para realizarse y que conlleva como libertad absoluta la gran responsabilidad de orientar, dar sentido en la praxis a la angustiosa facultad de ser para si. (Duro positivismo en términos Sartreanos)

Muy por el contrario, la voluntad en sociedades de consumo, tecnocráticas y esencialistas como la nuestra, se plantea como una afirmación del poderío y convicción de dogmas por encima de la realidad humana (pasivo conformismo o sumisión). En estas sociedades (las modernas, las que nos tocan de lleno como usuarios y no miembros) el ser es un constructo, un artefacto “en si”, en otras palabras y como el filosofo francés expone claramente, no hay diferencia entre el hombre y un cortapapel.

Estamos ante una cosmovisión productiva en que la necesidad de cuestionar la realidad, de ser en un acto volitivo, es penado y por tanto quien asuma esta condición existencial, no será mas que un reflejo grave de carencias de tipo emocional, alienación moral, social o simples patologías e incluso, en términos mas extremos: un sujeto atado a meras preocupaciones burguesas, propio de hombres dedicados a la contemplación producto de la falta de reales conflictos como la lucha de clases y el genuino compromiso social. Esa es la lectura que usualmente muchos dan a Castel, viéndolo como un ser aberrante, todo lo contrario a lo que propugna la literatura de masas, en espacial la autoayuda, tristemente el pintor, es el ejemplo a desechar y repudiar.

No se percatan de que Castel es un reflejo de nuestra interioridad como hombres y comunidad. Debido a su costumbre y afiatamiento a dichas estructuras de poder en las relaciones, él sufre un enajenamiento en la comunicación con el yo interno, y percibe la necesidad metafísica o vital de descubrirse a si mismo con arreglo a las condiciones circunstaciales de su entorno. En un hondo vació de desesperanza,

El mismo pintor así lo define y busca desesperado soslayar dicho agujero de forma inconsciente y a través de la manera más genuina posible, el arte, El universo del «yo», afirma Sábato, se explora mejor a través de la novela que, a diferencia de la filosofía y de la ciencia, puede transmitir la plenitud de la realidad humana, es decir, la unión del intelecto y de las emociones.

Recurso que el personaje así como el autor textual, tienen a favor, producto de su arte. Sin embargo, pese al grandioso efecto que Castel consigue extrapolar (el cuadro maternidad, más específicamente la imagen de la mujer en la ventana) como medio para conseguir entrar en contacto consigo mismo y llegar a una comunicación si bien no absoluta: al menos de una sinceridad y validez encomiable, esto tampoco se concreta a cabalidad con el descenso a su universo interno, oscuro y abismal al cual sólo rodea en sus peores momentos, siendo probablemente los de mayor lucidez, aquellos en que se confronta ante la tragedia ineludible, el homicidio y el suicidio, de manera tal que erróneamente la búsqueda la extiende de forma predominante fuera de si y cree encontrar la respuesta en María, a quien considera su alma gemela por un fortuito encuentro al cual da características casi proféticas.

Cree que ella lo puede entender en su totalidad y librarlo del encierro, esto debido a que pudo captar, aún cuando fuese fugazmente, el mensaje ulterior del cuadro. En el proceso de edificar una relación y el quiebre que sobreviene, historia que conocemos de sobremanera, Juan Pablo se lanza a una vorágine destructiva en que no sólo cosifica a la mujer sino también su duda existencial, la búsqueda de su yo al cual mutila y limita, pues en un proceder absolutista y determinante: circunscribe toda su necesidad de existir a un mero problema comunicacional (no menor, pero no único y desde luego dañino en la forma en que él lo focaliza), el cual absurdamente, debido a las características en extremo lógico-deductivas del personaje, capaz de elaborar juicios y medidas extremas en base a prejuicios y roles arquetípicos con respecto a la mujer, a la fidelidad, el matrimonio e incluso el amor, cierra todo canal de comprensión ante la alteridad, lo que deviene en pormenorizar la condición de María como sujeto.

Este es otro de los grandes problemas existenciales, el de la intersubjetividad y el de la mirada, el cual Sabato expone magistralmente en esta fémina a momentos indescifrable y misteriosa por sus propios actos y la cual al ser idealizada, cosificada o definida de antemano por Castel, queda subyugada al deseo y la frustración. El pintor no puede controlar la voluntad y las relaciones, menos el pensamiento o el pasado de Maria. Ante ese hecho irrevocable, la soledad en el hombre aumenta, pues existía un solo túnel, el suyo, el que quiso negar, el que negligentemente pensó compartir, cuando solo fugazmente nos topamos con otros o incluso, aún cuando logremos un real y genuino puente de comunicación, no somos vinculados del todo, pues el otro sigue como nosotros en su propio ser con todo lo que esto implica. Como yo, el otro es también un yo indisoluble, y solo en la imaginación, en la idealización se puede cristalizar una definición absoluta entre dos seres, lo cual en gran medida no deja de ser una simple proyección de mi mismo en el cuerpo de otro.

Pero en definitiva, la frustración ante un desamparo y angustia mal enfocados producto de relaciones estructurales lógicas y esencialistas del amor y comunicación, forjadas en el seno de la racionalidad y la cultura, lo cual se acentúa en el inconsciente colectivo ante las condiciones dogmáticas y a la vez contradictorias y absurdas de la crisis social sustentada en un progreso eversivo; son las causas, nunca la justificación de este crimen de claras connotaciones filosóficas, pues en su desprecio y violencia, media todo lo que ha alimentado una clara condición de esclavitud e invalidez existencial, en un hombre proclive al aislamiento y a la autodestrucción debido a su hipócrita y abúlico entorno.

De forma fáctica todo lo expuesto se traduce en su afán por no compartir a Maria, menos con Hunter quien representa de sobremanera todo lo que desprecia (la Argentina visible de Mallea), así dividir el ser de Maria, es como dividirse el mismo, renunciar a su autenticidad, a lo mas intimo que tiene. Pues el se entrega profundamente compartiendo lo único que siente real el dolor, su misantropía.

Como cierre y en relación a la lectura y análisis filosófico realizado, es de suma importancia destacar las propias palabras del autor con respecto a su visión en este ámbito. Ya que tanto la obra como su personal contexto de producción y las revelaciones que el propio texto nos hace a través de complejos intrincamientos; produce un vaivén desde niveles metafísicos y ontológicos a planos psicológicos y sociales de la vida moderna. En su libro de ensayos Heterodoxia (1953), Sábato ha escrito: «Mientras escribía esta novela, arrastrado por sentimientos confusos e impulsos inconscientes, muchas veces me detenía perplejo a juzgar lo que estaba saliendo, tan distinto de lo que había previsto. (...) Las ideas metafísicas se convierten así en problemas psicológicos, la soledad metafísica se transforma en el aislamiento de un hombre concreto en una ciudad concreta, la desesperación metafísica se transforma en celos, y el cuento que parecía destinado a ilustrar un problema metafísico se convierte en una novela de pasión y de crimen.»

Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado tambíen en Cinosargo.

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Estoi (ko) desa-L/R-mado, en el vértice del cuestionamiento, sin saber para que lado ir o de donde vengo. Really, todo es confuso bajo mis pies y la sien se halla unida a mi ano pues todo lo que pienso lo cago y todo lo que cague hoy, ayer y quién sabe quizá mañana también, fue pensado, no por mi, sino por algo supremo, por un Diosito o Societas, por miedito o la maricona forma de aminorar todo. Sobre todo mi cabeza, que ya no sé si piensa o alguna vez, en otra dimensión remota lo hizo por vez primera... Mi pasado es una sombra que me persigue, mi presente millones de dudas mezquinas y quien sabe, si el futuro no es más que una pregunta que pende de mi locura entre ese millón de cuestiones, siendo la número 999.999. Numerada y bajo el código de miles de códigos milenarios. Danzo en el retrete, enorgullecido de mi meta, mis sueños, mi objetivo y las meta-busquedas que tenía. Eran mi plan a cinco años, pero ya los cague o bajo mis patas hediondas se desa-L/R-man por que he caminado mucho y tengo pie de atleta y el culo escaldado, al fin descubro el malestar de los malatesta, al fin no estoi (ko) al fin no hay poder supremo por encima de mi cerebro, sólo yo, desamparado sin compas ni brújula. sólo con un cuerpo y duda, me pregunto y se cuánto no tiene respuesta, incluida mi existencia, mi antigua vida y mi presente sin futuro... Solo, yo desa-L/R-mado tratando de armarme sin alma...


Autor: Daniel Rojas P. - Ilustración: Montefinale.


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Delusión




Y conjugada la palabra como el rito y gracia del cual todos bebemos, un aullido partió mi

[nada…

Y la del resto; cobró un cetro y voz de hierro, conquistando hasta la última carencia,

mi carente totalidad, amada inocente, postergada en cuclillas,

debió reclamar el silencio antiguo, la consuetudinaria razón de olvido, también fulminada

[por el rayo.


Ese opaco martirio y pentecostal obsesión.

Ese rellano compartido, lar de corderos, fagocitando al hombre, ladrón de almas, siervo

[atado a la madera y huérfano de río.


La palabra, su cuna, morfina, incensario, tumba, remanso, DIOS, sentido y anatema.

Y en los canales anfractuosos del gólgota hogar de locos,

no pude abrir la multitud como un mar de carne y huesos,


siendo inundado por la durmiente pasión y sopor castizo.

Desde el gozo entero, gradación urgente y medular desliz, debí reconocer el frío golpe

[violáceo,


humillado placer de convertirme en piedra al fondo del saco,

hundiendo al bebé, anegando el sentido, pobre niño mudo, víctima del Aleph.



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Semblanzas Profundas: Graciela Quiñones



Nacida en Putre, pero ferroviaria de corazón, la infancia de Graciela Quiñones, transcurrió a partir de los cuatro años, en Quebrada Honda, un sitio vinculado al Ferrocarril de Arica-La Paz. A partir de ese momento, forja una estrecha relación con la zona, su historia y gente, captando sonidos, paisajes, rostros y vivencias que madurarán, en espera del momento en que pueda plasmarlas a través de la palabra escrita.

Su posterior vida en la ciudad, desarrollada a través de la fotografía junto a su esposo Alfredo Sánchez y con una marcada dedicación a su hijos y nietos, forja en esos avatares del laburo y cuidado familiar, la disciplina, entereza y ojo narrativo que le permitirían finalmente, llevar a cabo su sueño de escribir, publicar y difundir de manera independiente sus obras.

Autoeditadas y con un espíritu de nostalgia y evocación, así como homenaje y retrato de la mujer y hombre del norte grande, el lector, en títulos como "Los mártires de la montaña", "Crónicas en Tiempo de Arica", "Los Carrunchos y el Capataz de los Rieles" y Cosmelia, se impregna del clima agreste del desierto, la lucha diaria por el sustento, las injusticias del medio y las reivindicaciones personales a través de la fuerza y tesón de quienes pese a la adversidad, toman las riendas de su existencia y dan un vuelco a las circunstancias, sobreponiéndose al espacio y tiempo que les tocó vivir, los prejuicios y toda una tradición o forma de pensar que limita y circunscribe sus vidas a ciertos roles, trabajos y creencias que les impiden escapar del estigma y esteriotipo.

"Cosmelia, recordando el ayer" según señala la misma autora, es el relato de una niña que vive en una zona rural. "Como muchos niños que no tenían opción de ingresar a la educación, era inteligente y humilde; sólo le faltaba la oportunidad. Más tarde, como autodidactas, muchos como ella, lograron realizar sus aspiraciones, con el apoyo de un profesor que comenzó a alfabetizar", La protagonista de la novela fue modista, fotógrafo y ante todo esposa y madre. Lo cual demuestra el manejo que la autora hace de lo experiencial y biográfico pues como su personaje, ella nació a la literatura, al corriente de hechos registrados en el ferrocarril a más de 2000 metros de altura, cobijada por un nutriente mundo andino.

De manera que al realizar un recorrido por la obra de esta autora, encontramos historias como "Los Mártires de la Montaña", del año 96 en la cual se recrea y relata en forma sugestiva el mundo rural y su cosmovisión, valiéndose de un hecho verídico que ocurrió en 1910 en los cerros cercanos a Putre, a fin de generar el conflicto en la trama y exponer frente a las costumbres y cosmovisión de un pueblo ancestral, la cruel masacre de una familia de pastores, la cual nos vuelca de lleno, ante los dramas y alegrías de un grupo remecido por la intempestiva violencia del espacio en que vive. Por otra parte, en "Los carrunchos y el capataz de los rieles", título editado en el año 98 nos topamos con una semblanza y retrospectiva a la vida familiar y el cuidado paterno, el mundo a la luz de un hombre que trabajó muchos años en la vía férrea Arica-La Paz. En ese matiz cotidiano y lárico, no se escamotean las pinceladas históricas que hacen referencia a hitos y personajes de nuestra época, figuras que forjaron y dieron curso a la política y economía nacional. En una línea similar, de remembranza y alegoría surge "Crónicas en el tiempo, Arica la capital del tesoro", la autora decide dar en esta obra, una muestra de las bondades de su ciudad, sus lectores, realizan de forma bastante lúdica, un paseo por el esplendor del Arica de antaño. Para ello, la obra se acompaña con inéditas fotos tomadas por su marido, en las cuales se ve el majestuoso Hotel Pacífico y la bullente vida que rezumaba la frontera norte en esos días.

Otros títulos que no hay que olvidar son la ya mentada Novela Cosmelia y "El wachimán", esta última, nos cuenta la historia de don Esteban un hombre que cuando niño, año 1907, fue testigo de la masacre de los obreros de la pampa en la Escuela Santa María en Iquique, como en los Mártires de la montaña, nosotros nos hacemos parte de su recorrido vital y visión, la cual nos transporta a sus últimos días como celador en el puerto de Arica, de ahí el nombre de la obra. Sin duda, la labor literaria de Graciela Quiñones, esta dotada de una profunda humanidad y es sufrida por el héroe del diario trajín. Personas sencillas, muchas veces periféricas lo cual dota a su quehacer y decir artístico de un carácter especial, por ser el espacio idóneo para el desarrollo de voces tantas veces relegadas o perdidas en el elitismo y la alienación.

Autor: Daniel Rojas




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Macerlo Lillo y su apuesta total.





Hablar de Lillo, empezar a oír ese apellido y el término “escritor chileno” aparejados, sin hacer inmediata referencia al autor de Subterra, demuestra que la condición de revelación literaria de Marcelo, ha empezado a rendir sus frutos.

El autor nacional, recientemente ve concretada su cruzada a través de la edición profesional de su primera obra de cuentos, El fumador y otros relatos, publicado en mayo del 2008 en Madrid por la editorial Caballo de Troya y este mes de julio en nuestro país, por Mondadori Chile, logro que no es en lo absoluto obra y gracia del Paráclito o alguna mano amiga, jugando al compadrazgo.

Así lo prueba su vida de profesor de Castellano en liceos y preuniversitarios, la cual dejo atrás, vendiendo hasta la alfombra de bienvenidos para autoexiliarse junto a su mujer en Niebla, balneario de Valdivia en el cual vive desde el 2002, sumido en una apuesta total, la literatura. Pese a que esta se remonta a su juventud, pues gano su primer concurso a los 19 años y su padre adoptivo, pues como bien dice Lillo, su apellido es algo así como su seudónimo, siempre le promovió la lectura.

A la fecha, no podemos hablar de un neófito o un one hit wonder, pues el escritor tiene en su currículo más de 20 premios literarios, entre regionales y nacionales, tanto en novela como en cuento, razón que promueve la envidia y odio de sus pares y aún estos y quienes lo comparan con el pastiche de Di Benedetto, escritor argentino que Bolaño retratase en su cuento Sensini del libro Llamadas telefónicas, no pueden negar la prolijidad y acierto de Lillo para sobrevivir estratégicamente a punta de encuentros. Tres veces ganador del concurso Fernando Santiván de la Municipalidad de Valvidvia, dos premios del consejo nacional del libro, Marta Brunet de literatura juvenil 2006 y mejor obra inédita cuentos 2007 y así podríamos seguir enumerando, reconocimientos como el Oscar Castro de Rancagua en el 2003 y ese mismo en novela el 2004, lo cual va tallando y da fe de un raro talento que el mismo creador reconoce: Soy un escritor intuitivo con una aguda percepción declara y luego añade, desde el momento en que se me ocurre el título ya se que cuerpo y volumen narrativo debe acompañar al nombre.

En lo extratextual claro, cuenta con una gran ayuda, su fiel y comprometida mujer, comprende la gran intuición artística del autor y aplica su cuota dentro de la vida diaria, siendo su principal lectora y crítica, y no vacila a la hora de apoyarlo en temporadas difíciles, aún cuando ello implique leer el tarot y aceptar una promesa tan tajante como la compra de una Colt 45 que se mantiene como un destino ineludible, ante el fracaso de la empresa escritural de su pareja.

Sin empachó, Lillo afirmó a cabalidad, en el momento en que se embarcara junto con su esposa, fuera de la mundana y bulliciosa urbe “si en cuatro años no sigo ganando concursos o me va mal, me pego un tiro”.

Su tesón en un mercado tan amplio y devorador como el editorial, ha demostrado ser a prueba de balas y ninguneos, no se apabulla ante las caras mezquinas que le niegan el saludo por ser ganador del Paula en 1999, momento en que logró un primer contacto con Ignacio Echeverría, respetado crítico literario, amigo de Bolaño, que años mas tarde le seguiría la pista como buen detective, por encima del bache que representa la distancia y la falta de medios de comunicación, al punto de concretar lo que hoy es: El fumador y otros relatos, texto en el cual se incluye “Hielo”, pieza ganadora del concurso de fin de siglo de la revista femenina y que terminase siendo puente innegable, para penetrar al mundo editorial.

Lo destacado de Lillo, además de su trabajo como escritor, es su franqueza. Reconoce leer por estos días a Chuck Palahniuk y Philip Roth y asevera que la inspiración se llama "una buena idea y lo demás es trabajo. Cita luego a Carver a quien considera su maestro. Según Raymond, para ser un gran escritor se necesitan tres cosas: talento, ambición y suerte.

El problema es que en Chile nadie escribe novelas ambiciosas, como Vargas Llosa, Don DeLillo o ‘2666’, de Bolaño". Por tanto, los escritores nacionales no me interesan, me aburren. Lo que se traduce en una lista de imperdibles que la componen mayoritariamente norteamericanos, a los cuales se acerca estéticamente. Los nombres que saltan en el acto son Carver desde luego, Cheever, Jerzy Kosinsky, de otros rincones del mundo, el ruso Chejov, el Irlandés Joyce con Dublinenses, Borges y el francés que todos llaman el continuador de Camus, Michel Houellebecq

De tan rica majamama, la idea que sostiene sin titubeos, es que un escritor debe ser un artista. Vivir como tal, al límite y si se puede, superar el ego como J. D Salinger. Otro norteamericano, creador de Holden Caulfield, entrañable personaje del Catcher in the Rye, obra de culto que catapultó a este en su juventud a la fama y que lo forzó voluntariamente a autoexiliarse hasta el día de hoy.

No podemos decir aún eso de Lillo, todavía le queda mucho por escribir en su página personal y aunque acaba de alcanzar la mitad del siglo, su obra debut resuma frescura acompañada de la cuota necesaria de crudeza y laconismo, suficiente para elevarse como una renovadora alternativa, dentro de la narrativa nacional.

Autor: Daniel Rojas Pachas.

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Anverso literario: POEMAS DEL MANICOMIO DE MONDRAGÓN




Anverso literario: POEMAS DEL MANICOMIO DE MONDRAGÓN

Autor: Leopoldo María Panero.
Idioma:
Español
Ediciones: Hiperión

Leopoldo María Panero, escritor nacido en Madrid, el año 1948 enmarcado dentro de la poesía española contemporánea dentro del grupo de los novísimos. Es incluido muy joven en la que acabó siendo la legendaria antología de José María Castellet "Nueve novísimos poetas españoles" (Barral, 1970) importante paso para un joven letrado cuyos orígenes se remontan a una familia de destacados escritores de nuestra lengua, Hijo de Leopoldo Panero (1909-1962), sobrino de Juan Panero, hermano de Juan Luís Panero y Michi Panero. Más información sobre la casta Panero, su vinculación y testimonio histórico-político, ligado ambiguamente al Franquismo y la izquierda radical se puede encontrar en el film documental, el desencanto del año 1970, dirigido por Jaime Chávarri.

Aún en el plano extratextual, Panero, para bien o mal de algunos, es parte ineludible de esa secta infame de la literatura, creada en la mente, delirios y necesidad de muchos espíritus adolescentes que gustan de hincar el diente donde ven luces de sordidez y demonización, a fin de alimentar su morbo y autocomplacencia romántica. Esta de más decir que la voz del poeta brilla más allá del escándalo y la pregunta eterna que Bukowski, otro autor de cabecera de toda una generación de huérfanos, beato de sectas y repudio de narices respingadas, esgrime en su poema What they want (Lo que ellos quieren) como una apreciación lírica a la sensibilidad de los genios, su excesivo ego, su depresión y desafió constante ante las expectativas y demandas de normalidad.

Y por otro lado, una sátira al voyerismo de muchos, que más que apreciar el trabajo estético se quedan con la bulla del espectáculo y la resonancia de un tiro en la cabeza, un salto en picada a ese vació que todos rechazan ver o la más absoluta soledad y hambruna del alma.

Panero, en todas esas circunstancias, como maquinista y pasajero del expreso de ida y vuelta al infierno humano, encaja dentro de los lindes del autor de culto, ese que termina estampado en una camiseta junto a Charles Manson y como una cita ineludible para coronar la inteligencia, del usuario. Todo, en virtud de la repulsa que el oficialismo y el usufructo que el contrahaz político, ha hecho de su persona. Ya sea como herramienta o mártir, como producto de la burguesía o víctima de la represión.

Repudiado por cofradías, denostado por partidos, Panero es enviado a prisión muy joven por adherir a discursos disidentes que cantaban la revolución, situación afín a muchos poetas que desde la reclusión, forjaron la tradición clásica y medieval en la península. Su persona se esgrime además, como el prototipo experimentador de la bohemia, precoz consumidor del ácido lisérgico y la filosofía destroyer que tan en boga se pusiera tras los beatniks y sus afanes de abrir las puertas de la percepción. No tiene mucho que envidiar a Burroughs, al cual da alcance en cuanto a conocimiento y uso de psicotrópicos, sumando a todo su negro currículo, la guinda de la torta, un paso prolongado por sanatorios mentales, que no le han impedido en lo absoluto, ser apreciado, antologado y citado por la crítica y academia y lo más importante, dar rienda suelta a la pluma como traductor y escritor. Publicando fecundamente narrativa, lírica y ensayo, lo cual lo constituye como el paradigma del malditismo consagrado y elevado al séptimo cielo.

La obra reseñada a continuación (Poemas del Manicomio de Mondragón) nos remite a fines de la década de los 80, cuando por fin, su obra alcanza el reconocimiento de la crítica especializada, periodo en que paradójicamente se decide su ingreso de manera permanente en el mentado psiquiátrico.

Entre sus publicaciones en poesía hay que destacar: Por el camino de Swan (1968). Así se fundó Carnaby Street (Ocnos, 1970). Last River Together (Ayuso, 1980). Heroína y otros poemas (Madrid. Libertarias, 1992). Teoría lautreamontiana del plagio (Límite 1999). Poemas del Manicomio de Mondragón (Hiperión, 1999). Teoría del miedo, (Igitur, 2000). Y muchos títulos más, que se extienden hasta los presentes días. En narrativa y ensayo por nombrar algunos, destacamos, En lugar del hijo (Tusquets, 1976), libro de relatos fantásticos. Dos relatos y una perversión (Ediciones Libertarias, 1984). Palabras de un asesino, (Ediciones Libertarias, 1999). Mi cerebro es una rosa, (Roger, 1998). Prueba de vida. Autobiografía de la muerte, (Huerga y Fierro, 2002).

Reseña: Este poemario, escrito por el autor español Leopoldo María Panero, en el año 87 es una obra que nos sumerge en los lindes de la sanidad mental, no por el hecho de estar escrito por un recluso, esquizofrénico con delirios de persecución y desde las paredes de un manicomio, sino por la forma en que la lucidez de sus palabras, envuelve maravillosa la delirante voluntad de un hombre que apela a la sociedad no sólo española sino moderna, exigiendo el espacio de inocencia que le ha sido arrebatado por fuerzas ominosas, las garras de una institucionalidad y acomodaticio régimen, ético, axiológico, político y en definitiva, toda aglomeración inquisitiva de poder y orden humano, que se erige como positiva verdad. Luz cegadora que irradia a los cuerdos, a esos que han eliminado, la mirada infinita, la ausencia de prejuicios y magia, en función del pragmatismo diario y la necesidad de lindes.

El gatillante, la llamada sanidad y equilibrio, producto del mismo desarrollo del cuerpo y las presiones externas a él

Lo evocado por Panero, es un estado limpio, antes de cualquier preconsciencia y premoral. Su hablante, un sujeto que busca no ser o más bien volver al estado de no ser, en el cual aún no ha caído presa de los traumas que generan el desarrollo de la mitad inmersa del iceberg y la urgencia de sacarla a flote a través de percepciones y pensamientos dirigidos.

En definitiva, la poesía de Leopoldo María, vinculada arduamente a la psiquiatría y de manera autobiográfica a su locura, recurre a la demencia precoz o traviesa, primer nombre que tuviera la esquizofrenia, como un regreso o intento desesperado de retorno a ese recodo libre de ataduras. Las voces que retumban arduamente en el cráneo y letras del autor, nos remiten al simbolismo francés, especialmente enfocado en la persona de Mallarmé y su deseo por conseguir una expresión órfica, una santidad y precognición a través de los símbolos, imágenes que evocan la capacidad de aprehender los distintos estímulos del mundo, la realidad, más allá de la razón y la capacidad que tenemos, el lenguaje, que si bien nos reduce y confina a ser animales conscientes, capaces de comunicar y plasmar ideas en el aire y papel, puede conseguir una traducción de lo vivido sin restar vitalidad al universo, al imponer el filtro de la palabra, limitante propia del grafismo y la mera observación narrativa o naturalismo finito.

En contraparte, el afán sugestivo, pretende con alusiones, redirigir el azar y caos, directo al espíritu humano, impregnando de ese mismo desorden, al intérprete, la mente no como lógica pura y descarnada, sino como receptáculo y canal de la experiencia mística. El destino, parajes psicodélicos y espacios de inocencia retratados por Carroll, Poe y J. M. Barrie. De tal mixtura, surge un interesante objeto poético, la obra por entero nos ubica en cada una de sus piezas de cara a la sinestesia, apelación a los sentidos y mundos imposibles pero no irreales y con los cuales convivimos, por mucho que pretendamos ahogarlos o encerrarlos bajo siete llaves.

AUTOR: DANIEL ROJAS PACHAS.

PUBLICADO EN CINOSARGO.

MUESTRA DE LA OBRA DE PANERO.

EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL. a Inés Alcoba.

Si la beauté n’etait la mort
Toda belleza por el cadáver pasa
y se limpia en el río de la muerte, el Ganges
que a los inmortales conduce
toda mujer
se transfigura en la tumba y adorna
en el eterno peligro de la nada
así, querida
sabrás muriendo lo que es el Adorno
y te adorarán los pulgones y aplaudirán las ranas
de ellas compuesto el canto eterno de la nada
oh, tú, hermana
llena con tu cántico mi noche
de tu susurro delgada hermana
de tu sollozo
que la nada devora
Sabiendo así lo que es el Adorno
las chotacabras avisan Su Llegada.

LOS INMORTALES

Cada conciencia busca la muerte de la otra HEGEL

En la lucha entre conciencias algo cayó al suelo
y el fragor de cristales alegró la reunión
Desde entonces habito entre los Inmortales
donde un rey come frente al Ángel caído
y a flores semejantes la muerte nos deshoja
y arroja en el jardín donde crecemos
temiendo que nos llegue el recuerdo de los hombres.
Llega del cielo a los locos sólo una luz que hace daño
y se alberga en sus cabezas formando un nido de
serpientes
donde invocar el destino de los pájaros
cuya cabeza rigen leyes desconocidas para el hombre
y que gobiernan también este trágico lupanar
donde las almas se acarician con el beso de la puerca,
y la vida tiembla en los labios como una flor
que el viento más sediento empujara sin cesar
por el suelo
donde se resume lo que es la vida del hombre.
Del polvo nació una cosa.
Y esto, ceniza del sapo, broce del cadáver
es el misterio de la rosa.

Debajo de mí
yace un hombre
y el semen
sobre el cementerio
y un pelícano disecado
creado nunca ni antes
Caído el rostro
otra cara en el espejo
un pez sin ojos
Sangre candente en el espejo
sangre candente
en el espejo
un pez que come días pre-
sentes sin rostro

EL LOCO MIRANDO DESDE LA PUERTA DEL JARDÍN.

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina

LAMED WUFNIK

Yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
las cabezas de los hombres
son como sucios pozos negros
yo soy un maed wufnik
sin mí el universo es nada
dios llora en mis hombros
el dolor del universo, las flechas
que le clavan los hombres
yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
le conté un día a un árabe
oscuro, mientras dormía
esta historia de mi vida
y dijo “Tú eres un lamed wufnik”
sin ti Dios es pura nada
* y añadió, “y entre los árabes, un kutb”

(v. Jorge Luís Borges, El Libro de los seres imaginarios)

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Estrenamos nuestro primer número de Cinosargo

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CRONOLÓGICAMENTE CUMPLIMOS UN MES, POR TANTO, ENTREGAMOS EN FORMATO PDF NUESTRO PRIMER NÚMERO DE CINOSARGO, EDICIÓN MAYO 2008. EN LA REVISTA ENCONTRARÁ EL CONTENIDO DE ESE PERIODO, PRESENTE EN LA WEB www.cinosargo.cl.kz PERO ESTRUCTURADO BAJO LA MODALIDAD TRADICIONAL DE PUBLICACIÓN PARA SU LECTURA, MANEJO Y DIFUSIÓN.


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Para-Grama

Para-Grama
Gota,
eléctrico vidrio…
magneto di-soluto,
en la rosa aquamarina
del sujeto.
Su credo,
distante percusión
y
tribu de hombres en torno al fuego.
Inter-ferométrico coral,
plagado con fósiles del abismo negro.
Dimensión,
pretérito
el cuerno y tentacular laúd,
sobre aquellos miles de ojos dispersos…
En un cráneo aéreo
con el cirujano polar,
reposando en su verde esquina
del desierto.
Tuerto, entre perdidas frecuencias
de pasado frenesí
de mudo llanto.
Tune the metronome

And turn on the spectacle

The tongue between us

spectrometer of hate

hold down the clash of voices

The lack of prays

The monolithic sign.




Autor: Daniel Rojas P.

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Semblanzas Profundas: José Morales Salazar



José morales Salazar, nació el 8 de Agosto de 1935 en la oficina salitrera «Valparaiso», al interior de Antofagasta. Se tituló de profesor primario en la Escuela Normal de esa ciudad, y más tarde de profesor de Estado en Castellano en la ex sede Arica de la Universidad de Chile. Ha desarrollado su labor de escritor, poeta y ensayista con una fuerte ligazón hacia el paisaje y hombre del Norte grande de nuestro país.

Hay que destacar además, en torno a su relación con la ciudad de Arica, los años y obras que ha legado, producto de su quehacer pedagógico en Liceos municipales como el Octavio Palma Pérez y embebido de una férrea pasión literaria, el rol primario que ha desempeñado a la hora de dar existencia e integrar activo, talleres que han afianzado promisoriamente las letras locales. Tal es el caso de Altamarea, SEA (Sociedad de escritores de Arica), que posteriormente sería la filial regional de SECH en la cual fungió como socio epónimo, junto a los destacados escritores Raquel Pino Parraguez, Iris Fernández Ángel y Nelson Gómez León.

En años recientes, dentro de la dinámica de grupos literarios y publicaciones colectivas, lo encontramos a la cabeza de Rapsodas Fundacionales, club social y cultural, el cual preside junto a Luís Araya Novoa, Anna Labbe y Sylvia Córdova, esta agrupación, abierta a la comunidad, opera activamente en pro del quehacer cultural y artístico de la zona, edita libros bajo su sello homónimo, entre los cuales destacan los del propio autor "Leyendas del Norte de Chile" : Opúsculos separados que contienen en prosa y en verso, leyendas y tradiciones de la zona: "La Tirana del Tamarugal", "El tesoro del Payachata", "La fuente de Jurasi", "La fuente de Mamiña". "La novia de Azapa", "La viuda del campamento", hay que destacar también, su eximio manual de ortografía para todos los niveles de educación, que va por la cuarta edición, "Toda la ortografía" y el "Fabulario para tiempos en aflicción". Conjunto de 31 fabulas que recoge la estructura de Samaniego, La Fontaine pero abocándose a temas de actualidad.

No podemos omitir, en los logros del taller que el poeta Morales preside, la edición y difusión de los títulos de otros socios como Malicia de Carlos Morales Fredes, La Pastorcita de Ticnámar y otros cuentos de Sylvia Córdova y la obra "Como decíamos ayer" de Ana Labbé Gonzáles entre otros. Lo cual indefectible nos lleva a La Lira nortina, foja que antologa la poesía, ensayo y cuento de los distintos miembros de la asociación literaria, acoge a autores locales y genera números especiales de un escritor, a modo de semblanza.

Dentro de este recorrido por la trayectoria de Morales Salazar, su propia voz, testimonial destaca haber ejercido su magisterio, afincado en oficinas salitreras, pueblos y villorrios desérticos. Por tal motivo, los escritos que ha dado a conocer, muestran el sello inconfundible del mundo pampino. En efecto, su obra es una visión amplia, y profunda del mundo nativo, su cosmovisión, leyendas y tipos humanos.

En poesía su obra ha sido presentada a través de antologías, revistas y prensa especializada. Destacando en el campo del verso su «Romancero Andino», conjunto de poemas épico-líricos que busca mantener vigente el antiquísimo «romance», iniciado par los juglares durante el medioevo español, y llevado a cuotas de genialidad por el culterano Góngora, el prodigio de la generación del 27, Federico García Lorca y en nuestras latitudes, por el recordado poeta Oscar Castro.

Siguiendo su línea, descubrimos dentro del campo narrativo, como José Morales ha abordado las problemáticas existencias, mundos míticos y tribulaciones diarias con versatilidad, así lo demuestran sus numerosos cuentos y artículos costumbristas, entre los cuales se destacan las selecciones «Pachamama» y «Comarca del Sol» (coautoria con Claudia Castro Morales) y Fabulario en tiempos de desesperación, merecedor de la beca de creación literaria, correspondiente a los fondos nacionales para el fomento del libro año 2006.

La figura de José Morales dentro del mapa literario del norte grande y por ende del país, se torna ineludible y paradigmática, a la hora de revisar toda la vertiente lárica y fundacional, sin dejar en el tintero, su rol de educador, promotor y difusor incansable de sus pares.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Muestra de la obra de José Morales.

SONETO A LAS TORCAZAS CORDILLERANAS

Los abuelos aymaras contando cordillera
refieren de los vientos de afanes artesanos.
Que tienen estos, juran, virtud picapedrera
Y que les brota vivo el arte de sus manos.
Al alba van los vientos arriba a la cantera
por la Jornada azul de la piedra y sus arcanos
para esculpir torcazas que siembren primavera
por la roca, la lluvia y labriegos comarcanos.
Son estas avecillas la piedra palpitante,
el viento trovador, la montaña itinerante
que bajan de los riscos hacia el verdor en miel.
En su plumaje fulgen crepúsculos puneños,
sus flautas son salmodias de ríos quebradeños.
Buscan la paz del verso para anidar en el.


LAS RONDAS ANDINAS

Esos niños del corro moreno,
los del Ande de azul comarcano,
traerán su ilusión hasta el llano
cuando bajen los ríos de enero.
Vendrá el niño cantor de Charagua,
cuya voz es afluente del viento,
y ha de hacerse poema su aliento
cuando llegue el pastor de Aconcagua.
Con las hijas del Sol de Chiclayo
danzaran los del Lauca nativo,
los zagales de Oruro festivo
harán ronda a una flor de Huancayo.
A la fiesta fecunda de ensueño
las vicuñas vendrán desde el risco
y sabrán que es de miel el aprisco
en el alma del corro puneño.
Desde el lampo de aurora propicia,
que los cóndores bruñen al vuelo,
cual torcaza sedienta de cielo
nacerá la palabra nutricia.
En el cántaro azul de la raza
se unirán los idiomas entonces,
que los niños no tienen mas voces
que su amor, su reír y su danza.
Mas si brotan ortigas matreras
los retoños el gris sufrirán,
y hacia el alto de luz tornaran,
hacia el alto de luz sin fronteras.

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José Kozer poeta cubano.


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I

Bodas de Franz Kafka (Tríptico de Franz Kafka)


Con la señorita Milena Josenká, tienen a bien invitar a Ud. y a su
distinguida, etcétera.
Aunque lo principal es que Franz haya dicho que no quiere prole.
Se comprende, también, su horror a las flores: le traen un recuerdo
tan malo del porvenir.
La ceremonia se habrá de celebrar en un tranvía.
Franz ha comprendido lo que Milena sacrifica: Milena entiende lo
que significa para Franz la tranquilidad.
O querer, por ejemplo, lo siguiente: la frialdad.
De no poder asistir ningún amigo, la ceremonia habrá de celebrarse,
puesto que es inevitable, en la Selva Negra.
Acudan, por favor.
De hecho, ciertas celebridades ya han dicho que sí: Bertolt Brecht
ha dado el visto bueno y el poeta Franz Werfel, de quien
se dice sería incapaz de abandonar a su tocayo.
Sólo, por desgracia, el poeta Federico García Lorca no podrá asistir.
Al recibirse la noticia y ante el estupor de la concurrencia, uno se
inclinaría a suspender la boda.
Todo presagiaba algún percance.
Pero es que Franz temía tanto dar la vuelta: a qué negarse cuando
aquello era más bien algo pulmonar.
O es que a alguien se le podría ocurrir pensar que Franz no sabía
que en veinte años la tuberculosis no sería más
que una enfermedad del pasado.
Que en veinte años un golpe de viento repentino contra una flor
no podría alterar el azogue insostenible del reposo.
Sinceramente —y Milena lo supo—, Franz no concibió otro heroísmo.
No se podrá negar que se mostró valeroso por los pasillos camino
del altar.
O fue en la Selva Negra aquel encuentro: tampoco
hubo de asistir la Señora Milena.

Selección: Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras


II


Premoniciones para finalizar el siglo


En lo más crudo del invierno de 1981 encontramos en el único tiesto
vivo que quedaba en casa
una violeta
minúscula que en pleno día sin sol de sí arrojaba unas sombras
numerosas que se esparcían por el techo y por todas
las paredes
de la sala, desaprecían por las cuarteaduras y la hendija de las
maderas, nuestras
niñas
dijeron que se fugrían a los manantiales: no era vivamente todavía la
voz del hambre ni el diácono de las hroas
que llegaban
en su yegua con sus numerosas navajas barberas a raspar las cabezas
o cepillar algún mueble cuyas virutas
traerían
a la memoria los años e abundancia en que el caracol echaba de sí
grandes
multiplicaciones
y la luz nos confundía con aquellos limones grandes como vejigas de
oro: mucho
nos desalentó
aquella flor y más aún la luz que caía sobre el plato rebañado con sus
vestigios de otra luz
a la que sucumbieron
las grasas dulces de nuestras mujeres en sus faenas, la cópula dorada
de nobles panes a la mesa y el enredo de cuatro peces quietos con
su ojo de techo
en los platos.

(De: Medusario- Muestra de poesía latinoamericana.Selección Roberto Echavarren/José Kozer/ Jacobo Sefamí)


III


ÁNIMA


Me siento alarmado, la mano al costado, un objeto rapaz (verdinegro)
señala el camino del orín, no sé si en el reflejo de la ventana o en el
vientre: la noche está oscura, confundo significados,
puedo repetir en voz baja algunas palabras (zarco)
(epístola) se me revelan anversos, y el blanco
hospitalario de los cuartos de baño alicatados me
revela sus metales inoxidables, espejos ovalados
(no quepo) la barba en su segundo día (carmelita)
hálito, algunas pomadas, el hamamelis, agua
boricada (amdre) una playa, golondrinos (frotar) las
axilas: alarma el color vino, el tiro del pantalón que
parece buscar (rebuscar) el subsuelo, gabardina o
casimir, mezclilla o dril, oruga no, verme tampoco,
no es gusano de muerte o de seda, hoyo fijo, pantalón
a todas luces, trabillas, portañuela, y a tu oficio: alarma
del aire ennegrecido en la oscuridad total de esta noche,
lo veo rebrillar buscando riberas, pétalos oscurecidos por
el lustre amarillento de la luna requemada por luces de
neón, alarma verdadera la luz fría (externa) de la luna
(me refiero a esta noche: ninguna otra): nada impide la
oscuridad, nadie identifica el color vino en cuanto color
vino ni la potencia en los tobillos de mi madre plantada
de piernas abiertas en la arena de una playa (Guanabo) en
las afueras (1948) de La Habana, nada más necesario que
ella, afincada, una torunda de algodón en rama, tiene
dimensión, fronda, arboleda, la empuña, me frota las axilas,
coloca un emplasto, estoy limpio, estaré curado, buen
puerto, a buen recaudo: no temo. No padezco. La alarma
no es más que un alambique, tropiezos de pies al cruzarse
entre meandros del camino, dunas altas, macaos, más allá
de la luna una efigie, los pies enredárseme con trebejos,
trípodes, un tibor al pie de la cama, búcaros de hojalata,
soy de azófar, de crisolita soy, el crisol me rehace para un
padre para una madre, doy gracias al Altísimo por el estero,
guía de mi mirada: una mesa redonda, dos sillas de curvo
respaldo, el asiento ovalado, la carcoma precisa, ánimo de
un reloj de arena la carcoma precisa, y mi mujer (quizás sin
querer la he alarmado) sus cabellos cortos (sargazo) un corto
brazo en alto (nácar) deposita el pan devenido espiga sobre
la pequeña mesa al fondo del estero, y sirve el café, café
revertido luz a la espera de la pupila de la luz, efímeros,
tras el último buche, su regodeo, reconocer más allá de la
mirada la tajante función de la aurora.


IV

Silogismo de la infancia

Y se preguntan, cómo produjo aquel sauce

manzanas. Y

para qué, azules. No obstante, el salmón
de la alberca llegó del mar

y los niños

hablan de unas dalias mínimas que crecen en
sus agallas. Y qué piden: bocanadas

de aroma

y el viejo subterfugio inmóvil de las piedras.
Y el pájaro
inconcebible

que abrevó en el más tiempo légamo de los
pozos. En sus bosques

inversos

reposa aquel pájaro y su ave inunda el
paladar azul de los niños que
retozan
y braman

como una fuga de órganos altivos entre
la arborescencia
de los viveros.

Selección: Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras


JOSÉ KOZER: Poeta cubano. Nació en 1940 y emigró a Estados Unidos en 1960. Desde 1965 enseña lengua y literatura en Queens College. Ha publicado numerosísimos libros y antologías para los más de 4400 poemas que lleva escritos.

Entre sus títulos encontramos:

Padres y otras profesiones, 1972
De Chepén a La Habana /Por la libre, 1973
Este judío de números y letras, 1975
Y así tomaron posesión en las ciudades, 1978
La rueca de los semblantes, 1980
Jarrón de las abreviaturas, 1980
Antología breve, 1981
Bajo este cien, 1983
La garza sin sombras, 1985
El carrillón de los muertos, 1987
Carece de causa, 1988
De donde oscilan los seres en sus proporciones, 1990
Trazas del lirondo, 1993
José Koser, breve antología, 1993
Una índole, 1993
et mutabile, 1995

Kozer también ha hecho traducción y ensayo. Es colaborador asiduo en un número de revistas de España, Estados Unidos y Latinoamérica. Fue director de Enlace (1984-1985) y es miembro del consejo editorial de otras publicaciones periódicas.

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Anverso Literario: El concierto del General.

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Autor: Roberto flores Salgado, licenciado en educación y magíster en literatura, nació en Arica el año 1974 y realizó sus estudios de pre-grado en la universidad de Tarapacá. Actualmente reside en Santiago y combina la docencia con su voluntaria adhesión a las letras. Su fértil obra narrativa, se compone de libros de cuentos como Historias Limítrofes, La calle es libre y novelas como el Héroe y En días de invierno Boliviano. Más información: En Semblanzas profundas o en su blog La letra mata

Reseña: Esta novela corta, nos sitúa en la cuarta región de Chile, entre las localidades de Ovalle y Serena, con alusiones directas a todo el norte grande del país.

En forma específica, los hechos se hilvanan en un colegio artístico que luego sería rebautizado Jorge Peña Hen, en honor a su fundador y principal promotor, víctima del régimen, producto de sus ideas revolucionarias.

El periodo en cuestión, trata la infancia del protagonista, quien vive alejado de su hogar, por motivos de estudio, al ser beneficiario de una beca otorgada por el gobierno militar. En el mentado recinto, el muchacho entabla sus primeras y significativas relaciones sociales, independientes de la familia: Amistad, flirteo, competitividad, evidenciando un proceso de desarrollo y madurez, el cual se va edificando a la luz de los años previos al plebiscito, la pugna del si y el no, tema que el autor ya ha abordado en otros de sus cuentos y novelas pero desde otras perspectivas, ponderando tópicos como la una identidad desde lo enseñado, lo vivido y sufre el conflicto entre la idea personal y social, mientras es bombardeado por éticas, normas y moral. Se trata de un niño que nació y creció en un país escindido, alienado y con ideas e ideologías fuertes en su entorno, reclamando su conciencia. Lo cual lo lleva muchas veces a actuar y prejuzgar, asumiendo que la dictadura, pese a su condición de pobre y relegado, es la solución y horizonte,tan sólo por otorgarle cierta estabilidad frente al miedo que significa volver a hacer colas y ser víctima de la inflación.

Flores por tanto, nos presenta en El Concierto del General,
el drama de mentes que sólo viven y sufren las consecuencias inmediatas y no cuestionan la realidad aparente, la situación clásica del promedio. Otra, es la condición de personas con criterios en formación, por lo cual, con gran legibilidad y directo estilo, se ponen sobre el tapete, problemáticas como la otredad, la tolerancia, la equidad, que aún están en vías de discusión y diálogo, dentro de nuestras sociedades adolescentes.

Estas se tratan de definir y se pretende n aprehender los mecanismos para la construcción de un sueño e ideal común, pero ambas realidades tienden a diluirse indefectibles en palabras, ante situaciones tan burdas como denunciar a otro por quinientos pesos. Otra metáfora, que más allá de lo obvio, el solucionar un entuerto, no contempla todas las aristas de lo que parece justo desde un solo lado del muro. Por tanto, la idea de relatividad, nos pone en alerta sobre nuestra propia condición y compromiso a todo nivel, personal o social, con preeminencia de la decisión. Pues con ella se pondera el rol tajante que uno juega al asumir un camino, ya sea el del mártir, héroe, apático, revolucionario, intelectual u oficialista.

En definitiva, la obra de Roberto Flores, queda abierta con una clara afirmación para el lector y el país. Los que están a la cabeza, los que se dicen idóneos, deben cuestionarse, externa e internamente, tal como los legos. Sólo así, podrá verificarse en lo profundo, de que lado del muro están y si tienen la capacidad de ver a través de él.

La paradoja que motiva esto es, que pese al cambio de nombre del instituto, más allá del acto ceremonial que implica un regreso a la constitucionalidad y democracia, deviene el fin de las becas y una nivelación que deja actos simbólicos pero elimina situaciones tangibles. Por tanto, uno debe cuestionarse si fuera de los preconceptos y prejuicios del asumir un bando y partido, se es capaz de confrontar otras verdades, pasando por encima de la violencia que uno ejerce al imponer la suya. Soberano, alimentar las ansias de poder y las propias murallas, el feudo, al interior de la mente de cada uno.


Autor: Daniel Rojas P

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Relaxo-Visión 14- la imagen del día.




Bram van Velde (Zoeterwoude, Holanda,1895 - 1981, Gimaud, Francia). Empezó su carrera como pintor de cuadros naturalistas, pero en 1922, al irse a vivir a Alemania, inició un período expresionista. En 1924 se traslada a París, y en 1932 a Palma de Mallorca, de donde fue expulsado por la guerra civil española en 1936, regresando a vivir a París. Van Velde deja de pintar por completo durante el trágico período de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, retoma esta actividad en 1945, en completa pobreza y desesperación, y a partir de entonces, sólo pinta cuadros abstractos sin título.

Samuel Beckett, le brinda un apoyo incondicional, le dedica varios artículos y presenta sus exposiciones en París y Nueva York. En 1957, una exposición de su obra en Paris, recibe mejor acogida. El año siguiente, la organización de su primera retrospectiva es una verdadera consagración (Kunsthalle de Berne). Van de Velde tiene entonces 63 años y este primer éxito le abre las puertas de grandes museos y de las galerias más afamadas (Amsterdam, Torino, París, Roma, Nueva York, San Francisco, Colonia, Munich). Influenciado por los expresionsistas alemanes en los primeros años, recibe más tarde en París la influencia de los fauves y sobre todo de Matisse.




[Samuel Beckett] - Había que tirar todos los venenos... (con esta expresión se refiere sin duda a la decencia intelectual, al saber, a las certidumbres que uno mismo se impone, al deseo de dominar la vida...), encontrar el lenguaje apropiado... Cuando escribí la primera frase de Molloy no sabía a dónde me dirigía. Y cuando terminé la primera parte, ignoraba cómo iba a continuar. Todo ha ido viniendo solo. Sin tachar nada. No había preparado nada. No había elaborado nada. [...] Todo ocurría entre la mano y la página.
No, no ha leído a los filósofos y pensadores orientales.
- Proponen una salida y yo sentía que no la había. La solución es la muerte.[...] La escritura me ha llevado al silencio. Sin embargo tengo que continuar... Estoy frente a un acantilado y tengo que seguir adelante. Es imposible, verdad. Sin embargo, se puede avanzar. Ganar unos cuantos miserables milímetros...




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Video-Poema Daniel Rojas: Electroshocks



Poema: Daniel Rojas Pachas.
Edición: carrollera videos (Nut-Ace.)
Audio: Omar Rodríguez López
Imagenes: varias.



Fotogramas interdictos,
sonoras teclas de una máquina,
eléctrica galería.
Grama de tubos grises,
encierro y verdades a medias…
Con shocks sobre el cuerpo
y la radio encendida,
al ritmo del tiempo
al compás de los dedos
y las teclas,
proscritas señales, desde la oculta frecuencia.
Esta es-fera
inter-fiera, nimia,
con sonido de hombres
con sonante de eriales y hembras escorpiones
El acordeón solar;
Sigue rugiendo.

Autor: Daniel Rojas

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Semblanzas profundas: Rodrigo Ramos Bañados.



Rodrigo Ramos Bañados, nació en Antofagasta, el año 1976, de profesión periodista, cultiva la narrativa tanto en el relato breve (Geisha, Calle mutilación) como en la novela (Alto Hospicio desde fines del 2006 hasta mayo del 2008)

Durante su trayectoria, ha sido becario del Fondo del Libro y la Lectura, año 1999 y ha publicado cuentos en la desaparecida Revista Sabella del Mercurio de Antofagasta (año 2000), además de participar en el proyecto Microhistoria, historias de Micro (2003) que realizó la Universidad de Antofagasta, con fondos del Consejo del Libro.

En lo netamente periodístico, su trabajó se plasmó en los diarios de la ciudad de Iquique, El Nortino y El Mango. Actualmente trabaja en El Mercurio de Antofagasta, como redactor en el área cultura y juega un destacado rol divulgativo en el norte grande, a través de sus entrevistas y notas en Escritores provincianos, un magazine en línea que va desgranando parte del acontecer literario y patrimonio cultural de su ciudad a la vez que sirve de ventana para el contacto con otros escritores de las zonas nortinas, más apartadas del centro.

Entre sus proyectos, encontramos también el weblog Hepatítico, espacio de reflexiones sin tapujos o pelos en la lengua, en la cual hace mofa de manera bastante ácida y dinámica del acontecer, la cultura pop, farándula carnívora, fauna política, astros del deporte, cine de género y el periodismo amarillista, todo bajo el nick Bellaco.

En este mismo ámbito, el de las publicaciones en línea, sólo que en una vertiente más ambiciosa, la del relato largo (novela) que exige constancia y dedicación. Ramos Bañados crea el proyecto Alto Hospicio, una novela en línea que el mismo denomina, bocetos de novela o novela sin editar o protonovela, la cual nutre, con su conocimiento y experiencia en la crónica y el manejo de nuevas tecnologías en el formato de publicación y difusión, de forma más específica, el manejo del blog, vinculado íntimamente este, con el diseño del texto, la forma de estructurar la entrega del contenido y dar plasticidad y cuerpo a lo enunciado, pues en lugar de capítulos, nos topamos con posts del protagonista, un dudoso redactor plagado de fetiches y actitudes que lo vinculan de cerca al tétrico panorama de las masacres ocurridas en el norte y que conmovieron a todo el país. Este, nos deja su testimonio por medio de sesiones que van dando curso a la historia a través de esporádicos arribos a diversos cybercafes, una refrescante alternativa y recorrido por el gastado género epistolar. Ya que uno puede apreciar de manera más directa y genuina, las fechas y horas del testimonio que hace el personaje-escritor, lo cual da otra dimensión a la relación lector-obra, uno palpa de cerca el proceso escritural, llegando incluso, debido a las facilidades del formato de blog, a poder comentar de forma instantánea lo que se esta haciendo y lograr interesantes efectos metatextuales por medio de los hipervínculos.

Es una aproximación bastante particular a la autoconciencia que muchos autores propugnan. El poder dejar de manifiesto la tarea creativa, como parte de lo que se esta contando. Es así que, las medias horas o quince minutos que el personaje vive en recintos comerciales con conexión a Internet, comunes en cualquier ciudad del continente, incluso en los pueblos más pequeños o esas fragmentadas incursiones a verdaderos antros de sordidez, plagados de voyeristas, pornógrafos de todo calibre y equipos anclados al suelo con cadenas, como cuartos de tortura, se materializan como historia, en breves comentarios, digresiones o descripciones sobre Alto hospicio, Iquique o la cárcel de Acha en Arica, parada final de Galleguillos, el supuesto asesino.

Antes del desenlace que todos conocemos, la captura y encarcelamiento, Ramos Bañados se las ingenia para mezclar realidad y ficción, dejando abierta la sutil frontera que nos llena de dudas y lleva a indagar antiguos reportes, a fin de verificar la agenda, pasado y desarrollo de los eventos a la luz de la mente, voz e intimidad que el va prefigurando para este asesino.

Los giros espacio tiempo, los marcan el desarrollo de los hechos en el presente, algunos flashbacks, testimonios y voces que se cruzan. La tónica a descubrir en cambio, se gesta por medio de encuentros casuales con prostitutas, mucho recorrido en taxi, presencia constante de la prensa y radio, vagabundeos nocturnos y una gran suma de rápidos fotogramas y tras píes que muestran la cara oculta de la pulcritud y estabilidad mental del chileno promedio, ese que prefiere vivir con los ojos cerrados, víctima de su represión y prejuicios, ante una sordidez que tal como el cine de David Lynch prueba, se halla más cerca de lo que uno imagina. Quizá, en forma de una misteriosa oreja cercenada en el patio trasero, la cual puede conducir a un burócrata o niñito bien, ante verdaderos monstruos o mundos aberrantes propios del cine gore o clase Z, algo así como Frank Booth y su sequito (Dennis Hopper en Blue Velvet)

Lo interesante de la labor novelística de Ramos Bañados, es que no queda en lo meramente anecdótico, su documentación sobre el psicópata de esa olvidada localidad de nuestro país, su propia experiencia como periodista y su agudeza para vincular elementos dispersos de la cultura, cine, política, amarillismo, experiencias de la calle, mitos urbanos, simple imaginación y fijaciones propias del ser humano en su más desnuda esencia, van generando dimensiones yuxtapuestas que enriquecen el relato, se cohesionan lugares, fechas, personajes reales y referencias a otros géneros, en una interdiscursivad bastante sugerente. En su espectro de creación, se suceden inquietantes nombres como Chikatilo o el carnicero Rostov, Luís Alfredo Garavito, Ted Bundy, Charles Manson, David Berkowitz o El hijo de Sam todos asesinos seriales que van emanando en las conversaciones y parangones con sus pastiches cinematográficos, Hannibal Lecter por ejemplo. La atmósfera, mucho descampado y garito, motel y carretera, es propio del género negro, la crónica policial y la ultraviolencia a lo Alex de Large, protagonista de la Naranja Mecánica de Anthony Burgess llevada a la pantalla grande por de Kubrick. Otra referencia obligada es Travis Bickle interpretado por DeNiro en Taxi Driver de Scorsese film del año 76 que inspiró un intento de homicidio contra el presidente Reagan además de la literatura hiperrealista de los últimos cincuenta años, heredera del beat. Esta ha privilegiado lo sórdido, escatológico y mundano, algunos nombres son Brett Easton Ellis, creador del yuppie asesino, fanático de la música de los ochenta, Patrick Bateman así como las creaciones de Barry Giford, Bobby Peru y Perdita Durango, llevados a la pantalla primero por Lynch en Wild at Hearth, cinta inspirada en las aventuras de Sailor y Lula y luego por Álex de la Iglesia.

No hay que olvidar claro, los paisajes propios del desierto y la urbe asentada en sus faldas, con un lenguaje coloquial y un formato que resulta atractivo y atrayente para el lector, Alto Hospicio, sin duda, es una novela desarrollada como apuesta total y prueba como nuevos formatos pueden vincularse sin perjuicio de la novela en papel. La simbiosis es provechosa y fértil para el autor y su público, al punto de traspasar la pantalla así lo demuestra la oferta de la editorial Quimantú de Santiago de publicar a fin de año, la primera parte de la así llamada, protonovela sobre el psicópata.

El texto, asegura en la web el autor, será publicado tal cual aparece en la web, respetando el formato blog, añadiendo incluso los comentarios.

Ramos Bañados demuestra de forma eficaz, que capacidad narrativa y formulas innovadoras de publicación y difusión, las cuales están abiertos al público ya sea para mostrar su arte o comentar, pueden complementarse produciendo interesantes resultados que a la larga, en virtud de su calidad y perseverancia, en este caso más de año y medio de publicación ininterrumpida, dan frutos innegables.

Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: cinosargo.cl.kz

Muestra de algunos cuentos de Rodrigo Ramos Bañados.

Calle Mutilación

El capullo flota sobre un charco de sangre. Es mi obra. Antes me besó. Un beso con quien sea a ésa hora de la madrugada puede resultar dulce. Besar a tu violador es como el silicio. Dijo que me quería. Estaba borracho. También me insultó y trató de agredirme. Un escupitajo me derrotó. Con esa cara de idiota deformada por el alcohol contempló inmóvil mi tristeza y deterioro. Pude asfixiarlo por esa madrugada de marzo cuando borracho y cerca del mismo bar me violó. Al principio fue tierno. Le creí. Después me arrastró a patadas por el suelo. Hace algunos minutos le arranqué su miserable sexo y la sangre fluye, caliente. Ojalá sobreviva.

Geisha

Antofagasta está arrinconada por cerros pelados pero subterráneamente ricos en piedras que se cotizan en Londres. El agua de Antofagasta tiene arsénico; el aire plomo y la radiación solar es alta. En Antofagasta los tumores crecen rápido como las cucarachas. Por esto: no vaya ni viva en Antofagasta. En Antofagasta probé sesos de geisha: aquellas finas cantoras de rostro blanco como la nieve de la costa occidental de la Isla de Formosa. Como Komako, según el "País de Nieve", del escritor Yasunari Kawabata, mi geisha era una excelsa intérprete del Samisen -instrumento de cuerdas-, mejor animadora de fiestas en posadas con tinas inundadas por tibias aguas termales. Mi geisha de larga y delicada nariz, luminosos ojos y piel lozana como damasco, cometió el error de amarme. Como estábamos en Antofagasta, y no en Japón, la dejé por una puta barata. (Yasunari Kawabata, llevó su vida entre la escritura y la soledad. Kawabata se suicidó a los setenta y dos años, en el ahogo seco de una llave abierta de gas).

Link a la web de Alto Hospicio.

Poemas de César Quispe Ramírez




César Quispe Ramírez: Escritor peruano (Chimbote, 1977).
Estudió lengua y literatura en la Universidad Nacional del Santa (UNS). Es fundador de las revistas de literatura Tinta Libre, Eleusis y Gleba. En 2003 obtuvo el primer lugar en los Juegos Florales de Poesía “Juan Ojeda Ojeda”, organizados por el Instituto Nacional de Cultura de Chimbote y la Universidad César Vallejo (UCV). Integró el taller de artes plásticas “Palamenco” de la UNS. En 2006 publicó la plaquette de poesía El abrigo de mis sandalias. Colabora en las páginas culturales de los diarios Correo y La Industria, ambos de Chimbote. Es coordinador de la Asociación Cultural del Santa.


He despertado sin hojas

He caído arropado en el centro de una piedra
y me he visto como sombra,
como palabra afilada
acechando la piel oscura de la noche;
me he resbalado en sus mejillas
y he encontrado el peso de su interminable
tristeza,
sus ojos se han parecido a los míos cuando cruzaba
las calles
buscando dónde moldear mi destino,
sus manos, sus manos han abrigado el rostro
infante
de aquella mujer que se contempla en el rajado
espejo
esperando encontrar el nacimiento de una risa.
He despertado junto a la trascendente piedra,
sin hojas que me cubran esta humana piel.
He pronunciado su nombre como un conjuro
a nuestro atravesado destino,
y se han desatado todas mis emociones,
mi cauce se ha desbordado como un río que acecha
las casas.
He despertado sin hojas
junto a sus pies que se mecían suspendiendo el
tiempo,
abreviando los besos de mi mujer cuando se arropa
junto a mi pecho.
He despertado
y ahora soy esa piedra lanzada
en medio de la calle esperando una sombra,
una mano que me guarde en su mejor bolsillo
y me exilie de este puerto.
Aquí, en medio de esta calle,
donde las mujeres juegan a venderse la piel,
sueño con el fuego de unas manos esparciéndome el
cuerpo
cuando cabalga el viento.
Ahora que soy esa piedra, otro ha caído deshojado,
despojado de sus alas, sin lumbre para encender la
lámpara
que ardía en el centro de mi pecho.
Dime, cómo vamos a alumbrarnos los costados,
cómo dormiremos debajo de esta sábana sin secarnos
las escamas,
sin olernos el polen que cuelga de nuestras hojas.
¡Oh piedra! ¡Oh caída hoja!
Somos dos ojos llorando por el mismo orificio
en medio de la calle, donde las mujeres hacen
ronda
para venderse la piel cuando oyen silbar a los
barcos.
¡Oh piedra!
¡Oh caída hoja!,
Hoy, hemos despertado solos al pie del camino.


El vuelo de la mosca

La mosca ha retornado de los pueblos
quebrados en la guerra,
ha vuelto a mostrarme su último vuelo,
su último aleteo en este infierno,
su última estratagema para posarse en este mísero
plato,
su última sonrisa quebrada frente a los pueblos,
su corazón oliendo a batalla.
La he dejado descansar en el filo de este plato
como a un hermano de un mismo destino,
y he sentido en su sueño el latido de los árboles,
la meditación de las piedras en medio del camino,
la risa de los niños jugando encima de los
escombros,
el hambre bordeando las orillas de los pueblos.
He dejado que se vista de piel,
de una pesada tristeza,
de huesos, de toda humanidad.
La he dejado pronunciar palabras, al salir a la
calle.
He dejado que desde sus ojos caigan los vientos
amargos
para restablecer las guerras de los pueblos.
Desde hoy,
aprenderá a comer en la mesa con su cuchara de
palo,
a pagar la cuenta con la tarjeta de crédito.
Pintará paisajes en el centro de los escombros,
no hará el menor intento de posarse en los míseros
platos.
Buscará visitar bibliotecas para redescubrir su
quebrada historia.
Asistirá al trabajo sin mover las alas.
Buscará en un abrazo a los niños del mundo
que se esconden detrás de las puertas esperando un
destino.
Saldrá todas las mañanas a mojarse al sol.
Visitará por las noches los salones, los bailes
humanos,
antes de abrirse más la blanca y perfumada camisa.


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Electroshock



Fotogramas interdictos,
sonoras teclas de una máquina,
eléctrica galería.
Grama de tubos grises,
encierro y verdades a medias…
Con shocks sobre el cuerpo
y la radio encendida,
al ritmo del tiempo
al compás de los dedos
y las teclas,
proscritas señales, desde la oculta frecuencia.
Esta es-fera
inter-fiera, nimia,
con sonido de hombres
con sonante de eriales y hembras escorpiones
El acordeón solar;
Sigue rugiendo.

Autor: Daniel Rojas

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Anverso Literario: Revista Raima.



Anverso Literario: Revista Raima.
Por Daniel Rojas P.


Titulo: Revista Raima
Autores: Sociedad de escritores de arica.
Ediciones: S.E.A
Género: Literario; Poesía, narrativa y ensayo.
Ediciones: primera año 1989 segunda año 1990

Reseña: La revista Raima surge como un proyecto colectivo de un grupo heterogéneo de cultores de las artes y letras, que en el año 89 exactamente el día 27 de enero, decidieron formar la Sociedad de Escritores de Arica con motivo del natalicio de la poeta Gabriela Mistral, el objetivo, llevar a buen termino una exhaustiva agenda cultural en torno a la figura de esta importante creadora y humanista nacional.

La revista era un anexo de los talleres de lectura y análisis del grupo, entre los cuales se destacan nombres claves de la literatura del norte grande y en especial de la XV región: Raquel Pino Parraguez, Iris Fernández Ángel, Nelson Gómez León, José Morales Salazar, Mayo Muñoz, Claudio Castro, Rodolfo Khan, Hortensia Arancibia “Pachita poeta popular”, Artemisa del Valle, Juan Carlos Mamani, Bellamín Silva y Walter Rojas, los cuales dan muestra de su obra en esta revista en formato de antología.

En la primera entrega (año 89) se puede apreciar en poesía, desde lo más expresivo y romántico en las voces de Raquel Pino y Artemisa del Valle, hasta el sugerente hermetismo de Khan, lo lárico y fundacional en José Morales y Claudio Castro, lo urbano, el tema social y político en Mayo Muñoz y Walter Rojas y lo autóctono y el rescate de la cosmovisión aymara en los versos de Mamani, en cuanto al área narrativa, lo contemplativo y profundo de la metáfora libre viene de la mano de Nelson Gómez para concluir con una breve reflexión titulada “Chile tiene dos premios Nobel de literatura”, del experto en Neruda y Mistral, el autodidacta Bellamin Silva Carrasco.

La segunda entrega de Raima, en la cual se mantiene el formato de antología, data de 1990 sin embargo hay importantes diferencias, se identifica un comité editor el cual esta compuesto por Iris Fernández Ángel, Nelson Gómez, Ramón Seguel y Ana Alday, la revista mejora en su presentación notablemente, documenta su tiraje, da cuenta de intercambio de material con otros grupos, nacionales e internacionales, recibe material de autores externos a la agrupación original y comunica al público, en una sección anexa, sobre los lanzamientos de libros y eventos, en materia de cultura.

Se suman además, a los escritores previos, Ramón Seguel Vorphal, Federico Tatter, Priscila Marinkovic e Iris Fernández Ángel, esta última, profesora de Castellano y poeta, autora de “Ecos del Norte”, promueve en su calidad de presidenta del colectivo S.E.A comunicación con la Directiva de la SECH nacional, y tramita la solicitud de los estatutos para la creación de una filial regional.

Recepcionados los antecedentes, se enviaron los documentos de los socios que cumplían con los requisitos estatutarios. Ellos fueron: Iris Fernández Ángel, José Morales Salazar, Nelson Gómez León, Raquel Pino Parraguez y Claudio Castro Morales, quienes pasaron a ser los socios fundadores, coincidiendo tan importante evento con la segunda publicación de Raima. Así a contar del 28 de julio de 1990, se da término a la Sociedad de Escritores de Arica y empieza a funcionar la Sociedad de Escritores de Chile filial Arica, siendo su representante legal en Santiago el escritor José Chapochnik.

A la fecha, la filial arica de la SECH, sigue activa y gestando destacados eventos culturales para la región.

Como dato curioso, el nombre de la revista, nace de forma evidente, como un tributo a los campesinos del Valle de Azapa, que al inicio de cada invierno, cumplen la faena de Raimar, cosechar el fruto del Olivo.

Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado también en: www.cinosargo.cl.kz

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