Febrero, 2010

Cerramos nuestra edición de Cinosargo de febrero del 2010 con 97 notas

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Noticias y notas

JUEVES DE BOHEMIA LITERARIA: ENCUENTRO LITERARIO CON ALBERTO PAUCAR (leer)

Presentación de las Memorias del Traductor francés, Cluade Couffon (leer)

Canita Cartonera: Literatura de Alto Riesgo en Tacna (leer)

Presentación de los libros de poesía Instalación de Juan W. Yufra y Mandala de Hugo Yuen. (leer)

Presentación del libro de poesía JARDÍN DE ARENA del escritor Cristóbal Zapata. (leer)

Coloquio + lectura‏ en Arica: Organiza NOMEHAGO CARGO de TITO MANFRED (leer)

Coloquio de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción José B. Adolph (leer)

Número 26 de la revista literaria digital El coloquio de los perros. (leer)

Dr. Zenón Guzmán Pinto en el Café Zeit de Tacna. (leer)

Presentación del libro libro ALMA. Cuando un corazón emigra, de Roy Dávatoc. (leer)

REVISTA GROENLANDIA SIETE Y NUEVOS LIBROS YA EN LA WEB‏ (leer)

Presentación del libro: quién va a podar los ciruelos cuando me vaya... de John Landry (leer)

ENCUENTRO DE ESCRITORES JÓVENES de Arica y Tacna (Chile y Perú). (leer)

Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010 (leer)

Estrenamos el número XX de Revista Cinosargo edición enero del 2010 (leer)

Estrenamos nuestra quinta edición especial de poesía Cinosargo diciembre del 2009 (leer)

Estrenamos nuestra sexta edición especial de poesía Cinosargo enero del 2010 (leer)

Publicaciones de Cinosargo a la fecha (leer)

Autores

WITOLD GOMBROWICZ, MUSSOLINI, HITLER Y STALIN (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y EL TIGRE (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y LAS BUENAS COMPAÑÍAS (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, LA REBELIÓN Y LA SERVIDUMBRE (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, EL PARIENTE POBRE Y LA GRANDEZA (leer)

CARTAS A PEPECHE (leer)

Ercilla, poeta joven por Enrique Lihn (leer)

Tristes tigres (leer)

Poemas de Gottfried Benn (leer)

Lo fácil que es confundir cultura con erudición. (leer)

MONÓLOGOS DE ENRIQUE LIHN (leer)

Juventud Centenaria de Pablo de Rokha (leer)

Editar la vida de Javier Fresán (leer)

(Luis Seguel) A modo de respuesta a la nota Cinco razones por las cuales la literatura en Arica (leer)

Acerca del concepto de reescritura como desplazamiento en Amuleto (1999) de Roberto Bolaño. (leer)

Poesía de salvadoreño en lengua extranjera (leer)

Poesía invitados

Poemas de Jorge Manzanilla (leer)

DULCE DÍAZ MARRERO (leer)

Poemas de Sonia Iris Menéndez (leer)

Poema Visual : Sintaxe - uso controlado (leer)

SACAME A BAILAR (leer)

Dos segundos de compasión (leer)

DESILUSIÓN por Ricardo Rubio (leer)

Poemas de Camilo Brodsky (leer)

HOY por Cristóbal Valenzuela B. (leer)

Poemas de Javier Gato (leer)

Poemas de Denn Ray Páez (leer)

Poemas de Txus García (leer)

Poemas de Eduardo Farias Elderete (leer)

Poemas de Daniel Rojas Pachas (leer)

Comic, arte visual, teatro y pintura

Videos

The Penultimate Truth about Philip K. Dick (leer)

Narrativa.

El anónimo exhibicionista secretamente enamorado (leer)

EL PAPELITO AZUL (leer)

DESPEDIDA (leer)

ZOOLÓGICO por Guillermo Fernández Escareño (leer)

Con el hijo fuera de casa (leer)

EL ABANDONADO por Luis Cermeño (leer)

Spaghetti sexual II por Gonzalo Vilo Muñoz (leer)

Sueños de una noche de octubre (leer)

¿Y cómo será la voz de condorito? (leer)

Casa tomada por Valentina Viettro Corbo (leer)

Filosofía y pensamiento.

GIANNI VATTIMO: La crisis de la subjetividad de Nietzsche a Heidegger (leer)

Ensayos, crónicas y obras de nuestros autores.

Daniel Rojas Pachas

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?. (leer)

Recital de escritores de Tacna y Arica Febrero 2010 (leer)

COSIFICACIÓN Y PERSONIFICACIÓN EN LAS RELACIONES SOCIALES DE EL TÚNEL DE ERNESTO SÁBATO (leer)

Revista de poesía Antítesis: Fuga de lo presente como gesto de actualidad. (leer)

Cinco razones por las cuales la literatura en Arica se encuentra estancada por Daniel Rojas Pachas (leer)

Nota de Daniel Rojas Pachas sobre revista Antítesis en Letras s5 (leer)

Artículo de Daniel Rojas Pachas en el Archivo Bolaño. (leer)

Todo cae por su propio peso: A propósito de ciertas lecturas aberrantes de escritor a escritor. (leer)

José Martínez Fernández

LOS GRANDES HÉROES DE AMÉRICA LLEGAN AL CINE ESPAÑOL (leer)

LIBERTARIOS O ANARQUISTAS (leer)

ROJAS JIMÉNEZ: EL GRAN AMIGO DE NERUDA (leer)

Arturo Volantines

ANDA LIBRE EN EL SURCO Premio Lagar (leer)

Rodrigo Ramos Bañados

Wilfredo Carrizales

LA SALAMANDRA (leer)

DIEZ POEMAS DE VALERIO MAGRELLI (leer)

OLGA (leer)

LA CALLE (leer)

LA BICICLETA (leer)

Rolando Gabrielli

Salinger, la muerte del pez banana (leer)

Bolaño vs Bolaño (leer)

La fecha sin término (leer)

La Lengua tiene Congreso en Valparaíso (leer)

De la tradiciòn de Oliver Welden (leer)

Arturo Ruiz

RAZONES PARA UNA POLÍTICA DE APOYO AL ARTE (leer)

CARTA ABIERTA A SEBASTIÁN PIÑERA (leer)

Violeta Fernández Riquelme

Ignacio Cardenal

Eduardo Farías

Camanchaca, cuando la niebla cubre el alma (por Eduardo Farías Alderete) (leer)

EL MARGEN DEL CUERPO DE FLORENCIA SMITHS: LA MATERIALIZACION DE UNA POLISEMIA (leer)

Invitados

Amanda Espejo

COMENTARIO acerca de VERBALÍA (leer)

Carlos Amador Marchant

IQUIQUE Y EL VALS DE LOS RECUERDOS (leer)

Ricardo Gómez

LOS POETOS YO-YO Y LAS POETITAS MI-MÍ O EL EGO CON TRAJE DE VATE (leer)

Ana Montrosis

Presentación del libro Superhéroe de Gonzalo David Por Ana Rüsche (leer)

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias? Por Daniel Rojas Pachas (leer)

Anverso Literario: Dialogando con la nueva narrativa del norte de Chile por Daniel Rojas Pachas (leer)

Presentación del libro Exhumada, de Marcelo Arce Garín (leer)

Festival de Arte y Literatura San Francisco de la Montaña Panamá 2010 (leer)

PENSANDO COMO UNA MONTAÑA, de German Venegas Rodriguez (leer)

Teresa Iturriaga

El Cosmos Graziani (leer)

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Notas para una aproximación a la poesía de Humberto Díaz Casanueva (leer)

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2010

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Todo cae por su propio peso: A propósito de ciertas lecturas aberrantes de escritor a escritor.



“Todo cae por su propio peso”. A propósito de ciertas lecturas aberrantes de escritor a escritor.


Autor: Daniel Rojas Pachas


Publicado originalmente en papel en Revista Vomitiva -La Serena


y en el Archivo Bolaño.



El presente artículo sin ánimo de polemizar o constituirse en una apología de Bolaño y sus obras, de modo más específico 2666, voz y escritura que habla por sí sola, además como diría un amigo -aquí todos somos grandecitos y cada cual puede defenderse solo- nace a raíz de la lectura de un texto publicado por Raúl Zurita allá por enero del 2008 en el periódico literario Carajo en su novena edición.



En el artículo titulado “2666 de Roberto Bolaño. Un asunto irresuelto el autor de Purgatorio lanza unas aventuradas opiniones acerca de la novela mamut del desaparecido escritor, mismas que a la fecha, si consideramos el año de publicación del artículo en cuestión “2008” y todo lo que se ha dicho a esta altura con respecto a la novelística de Bolaño, nos lleva a preguntar ¿Qué acaso no hay temas más pertinentes que tocar? Desde luego, algunos pueden y tienen todo el derecho de pensar que la discusión en torno a aquellas opiniones del premio nacional ya fueron zanjadas por ende es válido considerar la siguiente redacción de mi autoría como fútil e inoficiosa; de cualquier modo a favor de ella y pese al desfase de mi recepción y respuesta ante la lectura invectiva que Zurita hace de 2666 se puede mentar entre otras variables dignas de atender, el que no hayan existido, exceptuando una postdata de Carlos Almonte, respuestas contundentes al respecto y por otra parte, hay que prepararse ante la batahola de artículos como éste de Zurita que surgirán frente a la reciente publicación de otro anticipado título póstumo de Bolaño “el Tercer Reich” que ya fue lanzado en España y que se haya pronto a anexar América a su conquista a través de la conocida cadena editorial Anagrama, misma que ha publicado la mayoría de títulos conocidos de Bolaño y que de seguro se hará cargo de los que quedan por aparecer.



Este peculiar fenómeno e inusual moda, circunstancial a la escritura y su calidad, aunque claro, regularmente va en desmedro de ella pues no es el creador ya quien tiene la última palabra sobre su obra sino los editores y sus intereses, mantiene una importante relación no sólo con el texto de Zurita sino con el estado del arte de la narrativa latinoamericana y chilena y desde luego importa a la situación del libro como objeto dentro de las sociedades actuales y el tratamiento general que estas dan al arte. Recordemos que Bolaño pensó entregar originalmente 2666 como cinco novelas interdependientes, ligadas por vasos comunicantes como Archimboldi, la vida y obra de éste ficticio escritor europeo y claro, Santa Teresa, trasunto de Ciudad Juárez. Interesante hubiese sido ver cuán diferente pudo ser el destino de la obra, su recepción critica, la distribución, el juego de las expectativas, el precio de los libros, su impacto y quizá lo más importante, la interacción de los destinatarios entre cada parte mas allá de la linealidad a la que nos somete el mamotreto preparado por Echevarría. Hoy todo lo expuesto se podría argumentar a cabalidad en torno al Tercer Reich o los textos recientes de Donoso y los que de seguro vendrán de Salinger, pero ese factor no se cuestiona o considera en lo absoluto en el articulo del ex miembro de CADA lo cual es injusto ante una aseveración como la que usa para abrir su comentario acerca de 2666, marcando de inmediato la tónica y talante que desarrollará en extenso a la manera de aquellos emperadores romanos dirimiendo la vida de sus esclavos en una justa de circo : 2666 me intriga, y no porque sea una obra maestra, por el contrario, es una novela convencional que tiene un problema grave y sin solución intermedia: o le sobraron 800 páginas o le faltaron 800 páginas.



La pose de crítico demoledor y antojadizo no escatima en artillería y de modo caprichoso pone en tela de juicio la calidad autoral de Bolaño, sobre todo la de su poesía, tal como demuestra la siguiente cita: Su transacción fue un triunfo personal pero, más que eso, es el triunfo de la economía: era finalmente lo suficientemente bueno como para que tuviera que transar. Tampoco se trataba de que se dedicase a escribir poemas, para eso Bolaño era tan poco dotado como Cortázar, Faulkner y Joyce .



Faltó considerar aquí lo poético que dentro de su prosa es Bolaño, a la manera de Woolf, Rulfo y el mismo Joyce, además fuera de lo discursivo el logro de la obra en juicio y su ambiciosa propuesta está en la solución que da a su trama y 2666 a diferencia de Los Detectives Salvajes, la cual no busca repetir, se construye más que en la polifonía y fragmentación en la unidad transversal que otorga la atmósfera y estética del mal que en un sentido apocalíptico desborda las pesadillas que signan a todos sus hablantes y la memoria universal, mixturando genocidios y conflictos bélicos con actos de violencia a veces aislados y otras tantas veces sólo caprichosos o ideológicos, como es el caso del arte y sus -ismos, Las Panteras Negras representadas por Barry Seaman, el Cine Snuff, una pelea de box arreglada o un pueblo pauperizado lleno de pescadores víctimas de cáncer a la piel, sobrepasando en tal medida cualquier ejercicio de racionalidad y escepticismo, allí reside a fin de cuentas la poesía en su sentido extenso, como creación pura y abarcadora, por tanto insubstancial es la distinción entre lírica, drama y narrativa , manida lucha y separación entre géneros que Zurita arguye de esta forma, El nudo central es que su dilucidación jamás será posible dentro del mercado, o sea, dentro de la novela. (…) ¿Por qué haberle inventado una dudosa trama de novela negra a algo que es artísticamente más fuerte que eso, que es en realidad infinitamente más fuerte que eso? ¿Por qué no haber dejado desnudos los informes clínicos de las muertes? Haberle posiblemente agregado un párrafo de una belleza, de una belleza literaria límite, dura, esplendorosa, al principio o al final. (…) era imposible que lo hiciese porque escribirlo así es algo que le competía a la poesía. L uego remata su texto añadiendo: Un autor o autora de novelas si no es un fabricante de mercancías es simplemente una mala o un mal escritor. Lo demás queridos amigos, es simplemente poesía. De esta manera Zurita precisa que ciertas atmósferas pueden desarrollarse mejor bajo ciertos discursos y diseños, sobre todo cuando no duda en acusar a la novela de ser un nicho de mercado en arriendo, lo cual torna la discusión y los argumentos como un enojoso juego de artificio pues en el mismo sentido vale la pena discutir la poesía hoy en Chile y Latinoamérica, cuna desmedida y edificio ocupa o terreno de invasión para cualquier impúber estilizado que escribe verticalmente en su blog y hace caligramas en un fotolog.



Por ello la crítica no da la talla al señalar el fracaso de la Parte de los crímenes al elegir como recurso la novela negra, la crónica periodística y la descripción forense y en tal sentido no alcanzar la magnitud de lo sublime arruinando la belleza de un tema pues este ya no podrá volver a ser abordado. Si pensamos lo que decía Borges, “siempre estamos condenados a leer y escribir las mismas historias”, como aceptar una opinión tan peregrina como esta de Zurita: (…) era imposible que lo hiciese porque escribirlo así es algo que le competía a la poesía. Pero el problema concreto es que la poesía no lo hizo. Y si lo hiciera ya no podría poner los informes como los puso Bolaño y por lo tanto, ya no lo hizo y no tiene remedio. Esa fue la genialidad y la fuerza de "La parte de los crímenes", los informes y el nombre del basural, y ya no se puede hacer otra vez, y no por un problema de "propiedad intelectual" o de obscenidades de ese tipo, sino porque su poder artístico radica también en su primera vez. Entonces piensen, que sentido tendrían los diálogos y coqueteos que él realizó con la obra de Dante o luego con Kurosawa si ellos ya lo dijeron o si antes, todo lo plasmado por otros “maestros” ya estaba en el Ramayana o El Gilgamesh y luego en Kafka y Proust.



En todo caso, dichos como estos sólo tienen un valor secundario, anecdótico y que solo hay que tocarlos de modo tangencial y cuando sea exclusivamente necesario, vale más priorizar ciertos temas del artículo del autor de Anteparaíso que se pueden rescatar, los que sin embargo, al igual que aquellos que penetran en el ámbito de la opinión personal sobre el valor del escritor y su integridad más que al argumento y critica, se deben aterrizar y pasarlos por un tamiz que los libere y dote del valor de fondo que se proponían y pudieron tener. Algunos de estos apartados desarrollados a medias por Zurita son por ejemplo la ya mencionada disyuntiva realidad ficción y el peso que la primera tiene en relación a un tema no menor e irresoluto como la grotesca ola de femicidios en Ciudad Juárez (leitmotiv en la ficticia Santa Teresa) y como el arte, no digo que este sea el caso, puede tender a trivializar o ser un espejo superficial de lo que se pretende representar. Tal como diría Avelar: El problema para el sujeto testimoniante se complica en tanto que el sólo hecho de incluir lo vivido en una secuencia temporal y narrarlo, supone de por sí una traición a la experiencia. La inconmensurable distancia que media entre ésta y su relato implica una profunda resistencia a la metáfora: la pérdida no puede traducirse en lenguaje y mucho menos cuenta con un auditorio capaz de traducir estas palabras en algo visible y/o tangible. De cualquier modo a riesgo de sonar majadero la banalización de los medios y entre ellos la novela, no excluye a la poesía, dotándola de una sacramentalidad a prueba de fuego.



Pero no excluyamos por ello un tema de interés y que pudo aprovechar Zurita en su artículo y que sutilmente llego a rozar, se trata de la critica a las editoriales y su manipulación, sobre todo en el tema difusión y la creación de una imagen, esa tarea que inunda las micros con pancartas, genera artículos en las revistas de las aerolíneas y ampara la creación de consabidos slogans que tienden a agrupar autores por temáticas, droga, sexo, contracultura y reducirlos a una colección colorida para lectores adolescentes o trasnochados admiradores de las vanguardias y su rupturismo, así en la estantería de Herralde podemos ver casi en una mismo nivel El Almuerzo Desnudo y alguna obra de Bayly, a Navokov junto a Cueto entre otros pares inimaginables, y como obviar las citas de afiche hollywoodense “la mejor obra de los últimos 30 años” o “un carpetazo a…”, esos cuestionamientos Zurita apenas los atisba, uno debe intuirlos o sacarlos a sablazos del artículo pues se pierde en una diatriba política que apunta a las multinacionales lo cual recuerda los ilustrados discursos que Chávez dirigía a Mr Danger cito textual: El costo también fue alto: el de ser el "mejor novelista de su generación". Qué duda cabe, pero todo aquello que es "lo mejor de su generación" contiene algo siniestro, en realidad es la forma más grosera del menosprecio (¿fue Dante el mejor poeta de su generación?), y cuando el merchandising califica así a un creador recuerda el típico trato de los patrones de fundo a sus peones favoritos.



Sin embargo hay unos puntos altos en la reseña, creo que el poeta busco dar en el clavo al criticar a los lectores promedio de Bolaño y en general de toda la llamada mafia amarilla, caricaturizándolos del siguiente modo: Roberto Bolaño al optar por la novela optó por una transacción. Es decir: optó por no llevar las cosas a sus límites, por autolimitarse como artista, pero, a cambio, pudo decirles al menos algo a los lectores que decidió no perder. Se trata de un tipo de lector registrado en los manuales básicos de los estudios de mercado: literatoso, intelectualoso, eterno aspirante frustrado a ser Arthur Rimbaud. Lo trágico es que termina por echarse no sólo al bolsillo a los lectores de Bolaño sino a los de Auster, Sada, Fadanelli, Pauls, Piglia, Pedro Juan Gutiérrez, Rey Rosa, Puig, Bukowski, Faulkner y a los mismos autores que no tienen al final la culpa de quienes operan o lucran con el destino de sus obras o más aún, quienes las actualizan, ya sea en concordancia a lo que se proponía el texto o acorde al uso aberrante que cada cual puede dar a una obra al interpretarla, sobre todo si lo mismo dicho más arriba sobre la distinción de géneros opera aquí, si optamos por caricaturizar al lector de poesía como Zambra lo hace magistralmente en un texto titulado “Contra los Poetas”, pensemos sino en todos los huérfanos suicidas arroja versos que deliran buscando en Pizarnik a su madre-amante y en el transgresor de turno a un gurú a seguir, a su progenitor dispuesto a escribirle un prólogo que le abra el Olimpo.



Como cierre atiendo lo más importante a lo que nos puede llevar a reflexionar el texto original de Zurita, la técnica narrativa del autor y no tanto por presencia y detalle en el artículo sino porque la escamotea por completo a través de una abusiva y reduccionista comparación con Finnegans Wake, cito: pero ¿el más "revolucionario" autor de los últimos tiempos? ¿Y un lector de Joyce? ¿Y que conocía bien el Finnegans Wake ? ¿Y en una novela de la ambición artística de 2666? No, allí hubo un problema económico; es evidente que si la obra hubiese sido construida en base a una lengua que incorporara el alemán, inglés, mexicano y ruso, concreta, materialmente, como tal vez lo habría hecho un artista radical, habría significado mínimos lectores o, en el peor de los casos, pasar a la categoría de "demente" Pasando por alto ese parangón innecesario se hace importante no eludir la debida mención a la ironía intertextual la metatextualidad, el doble código y el diseño del narrador y voces que se entrecruzan y que Bolaño detenta pues ahí está su herencia, no en una alucinada y mal entendida pretensión del autor de Los Detectives Salvajes por romper la literatura y la comunicación creando una antinovela o el experimento último de la narrativa latinoamericana, esa es una responsabilidad que el mismo creador jamás se puso encima y que en todo caso ya lo han intentado otros como Calvino, Perec, Beckett y muchos más. Bolaño sin negar la admiración a estos proyectos edifica su propuesta al menos en 2666 y en muchos otros de sus textos conforme a fines distintos, a favor de la novela buscando ser hiperbólico y dialogante, aglutina información y hace que el lector se disperse en una búsqueda incesante de fuentes como si se paseara por una hiper-biblioteca o fuese absorbido por el Aleph.



En lugar de tender a la mudez, busca la sobrecarga y eso se aprecia además en su poesía, en un paseo por la literatura o los neochilenos, no va contra la literatura y sus bordes y si eso se busca en el autor, quizá el proyecto más cercano a tal intención sea Amberes, una de las más alucinadas de sus prosas y que podría con esfuerzo entrar a cuestionarse bajo ese prisma mientras que 2666 y las otras obras buscan ampliar la idea de el escritor-lector con un soporte semiótico en el contenido y cuestionando en lo posible los simulacros de esta hiperrealidad llena de espectros y máscaras, y que otros como Zambra en Bonsái o recientemente Zuñiga en Camanchaca están explotando conscientes, agregando a su lectura de la realidad, maneras de los sistemas de masa, la inmediatez y fugacidad de la comunicación y la potencia que para algunos tiene una frase en el Twitter, un mensaje de texto, post de blog o estado de facebook en relación a la memoria personal y colectiva y la percepción de lo verosímil, lo cual Bolaño puso en el tapete de la narrativa acercando un público lector y escritor a los abismos de la cotidianeidad, siendo accesible en su quehacer pero no ingenuo o fácil al punto de ser calificado de espíritu decimonónico, pues bajo la superficie subyacen los rasgos de una postmodernidad tan cara a la literatura de hoy (incluida la llamada neo-vanguardia) que ha buscado y seguirá construyendo desde las ruinas de la sobreexplotación y el maniqueísmo, sus estrategias, mismas que no podemos medir como profesor de liceo a la luz del Quijote, La Divina Comedia o el mero siglo de Oro u otros proyectos que son parte de nuestra propia obsesión y autocomplacencia, sino epocalmente, e ahí su aporte y el de aquellos que apuntan a una cuarta dimensión pero sin atarse al retoricismo abstracto de esferas opacas pues como dijo el mismo Bolaño en su discurso de Viena a propósito del artefacto de Parra referido a los poetas de Chile, todo cae por su propio peso, no sé si se entenderá el término caer por su propio peso, imaginaos una estatua hecha de mierda que se hunde lentamente en el desierto, bueno, eso es caer por su propio peso. Lo demás queridos amigos, es simplemente literatura.





Nota de Daniel Rojas Pachas sobre Antología Nueva Nortinidad en Datos Sur



Artículo de Daniel Rojas Pachas en el Archivo Bolaño.

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Nota de Daniel Rojas Pachas sobre revista Antítesis en Letras s5



Poemas de Daniel Rojas Pachas en Las Elecciones Afectivas de Chile


Cinco razones por las cuales la literatura en Arica se encuentra estancada. Escrito por Daniel Rojas

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Cinco razones por las cuales la literatura en Arica se encuentra estancada


Autor: Daniel Rojas Pachas.


Nota al lector: En primer lugar, el siguiente escrito no busca ofender sino instar a la reflexión de los llamados actores y protagonistas del arte literario en la XV región y si es posible comunicar la inquietud y apreciación a otros destinatarios interesados por el tema dentro del país o fuera de él y que encuentren en lo expuesto, alguna similitud con las condiciones en las cuales producen.


En segundo lugar el redactor está consciente de lo expuesto y asume total responsabilidad de sus dichos, de modo que sólo pide al lector interesado, la madurez suficiente para valorar la crítica. En términos sencillos, no se pique y patalee si usted como escritor, ya sea poeta, narrador, cronista, ensayista o dramaturgo, gestor cultural, editor, lector, académico, crítico o autoridad ligada a este arte, ve su perfil detallado o puesto en tela de juicio.


Finalmente ¿Por qué cinco razones y no un top ten? primero por capricho y porfía del redactor, segundo porque al igual que todo otro trabajo literario, este no se encuentra exento de ser completado a posterior, corregido o (re)escriturado con cinco reglones extra o más y por último y no menos importante, en esta materia no hay un punto final sino un trabajo continuo que se ramifica en extenso tal como lo demuestra cada punto detallado.


Sin más preámbulo…


1.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, hay una gran lista de vates, bardos, noveladores, rapsodas, biógrafos, recitadores, cuentacuentos, fabuladores, aforistas, traductores, antologadores, directores de revistas, realizadores de performances, escribidores y escribientes sin obra conocida o por conocer, no hablo de publicaciones pues en sentido opuesto hay personajes que tienen una cantidad de textos auto-editados, sobre la veintena pero que muy pocos por no decir “nadie” ha leído o siente interés por leer, ya sea por lo imposible de rastrear materialmente, son bibliografías fantasmas con tirajes de 5 a 10 ejemplares por libro sin que ello evite que refuljan triunfadores en la ampulosa carta de presentación de sus dueños aún cuando en la mayoría de casos para ser sinceros, más bien deberían ocultarse pues demuestran de primera a última página una laxa rigurosidad, profesionalismo, innovación y respeto por el simple ejercicio de escribir y más aún de corregir y superarse a uno mismo en una tarea que para nada es un hobby.


Me refiero en este punto a personajes que ostentan y detentan rimbombantes un título o rango que consideran (ojo, ellos mismos consideran) sumamente digno y magnificente, el de escritor o más aún el de autor cuando en verdad la pura chapa y pose arrastran, pues no hay escritura, a ciencia cierta no escriben, saben juntar letras y armar frases pero de ahí a escribir hay años luz, algo similar a pensar: En Chile muchos saben leer, claro conocen el abecedario, las vocales y pueden repetir una frase o párrafo de memoria pero no interpretan, no abstraen, no comprenden y finalmente no aprenden. Pero volviendo al tema, ¿Cuál es la ganancia entonces de estos personajes al ostentar el slogan de escritor? me aventuro a suponer que el título los dota de cierto aire intelectual, místico, bohemio o abolengo que los hace compararse con Ercilla educándose en la corte de Felipe II. El escritor a fin de cuentas es únicamente quien escribe, el resto es pura fantasía, parafernalia y delirio patológico.


2. En la ciudad de Arica y sus alrededores no existen dos ejercicios básicos, primero la autocrítica, esencial para no pasarse a guano con cualquier cosa que al llamado “escritor” se le ocurra devolver sobre el papel o la pantalla. Si está tarea de autoanálisis y reflexión sobre lo hecho se ejerciera a cabalidad, el punto uno recién expuesto no existiría. En segundo término, se extraña la crítica de profesionales del área y la crítica justa entre pares, hablo de una buena lid, o sea de frente y con argumentos sustentados, ya sea atendiendo al diseño o contenido del texto.


Lo que sucede con los críticos y comentaristas en la ciudad de la eterna primavera (Arica) es que así como no todos los que se dicen escritores lo son, tampoco todos los que se dicen grandes lectores, reseñistas o críticos lo son. Esa fauna de plano se extinguió o sus zapatos son ocupados por cualquiera que no siendo capaz de tirar un verso o prosa, optó como buen opinologo por lanzar en el diario local o algún medio digital, diatribas flácidas y escuetas y en el caso de los amigos, grandilocuentes y maravillosas, acerca de obras que en lo absoluto tuvieron la suerte o delicadeza de ser leídas y más aún interpretadas o comprendidas. Este es un palo extra a las universidades de la localidad y sus académicos (a la fecha entre tradicionales y privadas son seis o siete universidades para una ciudad que no supera los doscientos mil habitantes) Estas casas del saber, teniendo en algunos casos departamento de letras y facultad de humanidades, poco y nada aportan en investigación y extensión, no tienen desde los setenta, una publicación regular sobre literatura y lingüística y atrincherados desde sus oficinas forman a nuevas generaciones de pedagogos de letras, comunicadores y en menor medida escritores, listos a repetir los mandamientos de UTP o cualquier dirección en prensa o centro cultural ostentando un espíritu acrítico e indolente, pues pasan por cátedras desactualizadas y desarticuladas, ajenas a lo que se produce y se ha dicho en la ciudad, Chile y Latinoamérica, específicamente Perú y Bolivia (por ser colindantes con la ciudad) en esta materia tanto en creación como en teoría en los últimos treinta años. Hablamos de burbujas autorreferentes que se leen a sí mismas de modo complaciente.


El resultado, profesionales provistos de herramientas de hermenéutica, estética y semiótica que en la malla se lucen pero que sólo dejaron como huella un par de conceptos que no se entendieron en la práctica y en la lectura. La intertextualidad por ejemplo, tan manoseada en los programas y abismantes bibliografías que se leen el primer día o que se cita a diestra y siniestra en cátedras magistrales, charlas intelectualoides de pasillo y en esos pocos congresos que se dan cada tres años, se extraña en los trabajos, tesis y ponencias que siguen con el respeto que me merece el siglo de oro y la generación del 27, analizando el manido erotismo en Lorca y la ultrajada demencia en el Quijote.


Finalmente y lo que es peor, la chismografía y el escarnio, la crítica entre pares que no pasa del pelambre personal y la envidia, el sabotaje, el proselitismo y gremialismo barato: Si eres de mi círculo, de mi asociación con carnet y cuota, de mi grupo de tomatera en el bar de la esquina o club de Toby, dale eres un genio, la reencarnación de Proust o Rimbaud pero eso sí, no puedes lucirte más que yo, de lo contario tírate a un pozo blasfemo, profano aprendiz, neófito. El ninguneo y el sobajeo está a la orden del día.


3.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, el encierro ha vuelto a los llamados “escritores” ombligistas y resentidos, postergados, subestimados por el centro, huérfanos y genios incomprendidos sin mecenas.


Rodeados por la cordillera, el desierto, el mar y la frontera, Arica y sus alrededores forman una isla sitiada si se quiere ver así y muchos de sus habitantes sobre todo los que dicen escribir, siguiendo esa lógica empiezan a tener delirios de naufrago sólo que en lugar de tener por amigo a una pelota llamada Wilson, monologan con sus cinco ejemplares del libro que publicaron refunfuñando contra ese mundo que los aplasta con viejos talentos de un canon inamovible y nuevas voces en las cuales prefieren no pensar pues la envidia y el miedo los corroe.


En ese sentido, muchos escritores por la necesidad de culpar a alguien y como Tata Dios poco y nada tiene que decir pues la Biblia es un Best Seller, estos escritores siguen soñando con Santiago como la meca al mismo tiempo que despotrican de ella pues amante furtiva, esta les ha negado todo. Padre o madre ausente según se prefiera la metáfora, la gran capital los ha relegado no deteniéndose a comentar, en El Artes y Letras, Las Últimas Noticias o cualquier programa de televisión o página web a la moda, esos cinco ejemplares autoeditados con tanto esfuerzo en roneo y con tapa de opalina café que guarda el tesoro máximo de la literatura universal escrita en los últimos 2000 años, versos adolescentes que harían sonrojar a las lectoras del veinte poemas de amor, naturalismo al uso, narrar decimonónico o realismo sucio de fin de semana matizado por coplas, romanceros y experimentos visuales que volarían la mente de Jorge Manrique, Gustavito Adolfo o Apollinaire.


Retaguardistas y vanguardistas, románticos y objetivistas, Arica tiene todo y nadie ha apuntado los satélites hacia nosotros por mala leche y envidia. Cuando la realidad es otra, Arica y sus alrededores a la fecha, salvo algunas honrosas menciones por allí, no tiene grandes obras literarias que se pueden comentar, no tiene una editorial de consideración, tampoco una revista en papel y con tiraje decente abocada a la crítica y reflexión literaria con calidad tanto en la diagramación, diseño y contenido y que pueda difundirse y dar muestra afuera de lo que se está haciendo, tampoco existen centros culturales que impartan talleres literarios de modo regular, talleres de corrección y lectura más que de escritura y que ante todo estén dirigidos a jóvenes, estudiantes adolescentes y aquellos universitarios que están empezando y aún no se contaminan con la fauna. Arica no tiene concursos a nivel regional ni nacional en ninguna categoría, el premio municipal no existe así como tampoco librerías que valgan un ápice, la distribución de las obras y el comentario de las mismas no pasa de un lanzamiento en que se canta el himno y habla una autoridad de relleno, secretario del secretario reemplazante del intendente de reemplazo y luego se comen unas galletas frac y se brinda con Kola Real o se termina el vino de honor en un tugurio cantando karaokes. Además, los libros inscritos con ISBN son pocos o ninguno, en cuanto al depósito legal que de hecho es responsabilidad de los que editan, nada se hace, pues en la ciudad sólo hay imprentas que de modo ad hoc paran de hacer facturas y flyers de discoteques con fotos de actrices porno para sacar un poemario o librito de cuentos cada doce meses, por lo mismo nadie se ocupa de estas tareas, ni siquiera el escritor que es el principal interesado en difundir su obra fuera de la isla, al contrario, cruzado de brazos el “escritor” dice -suficiente tengo con escribir, soy un best seller en mi población y mi jefe comentó mi libro diciendo que era bonito.- Si al menos escribieran, ese podría llegar a ser un argumento, pero no, esperan en su trono a que el mundo condescienda, pare y voltee pues este autor tuvo la generosidad y decencia de honrarnos con su publicación.


Estos mismos “escritores” son los que en cada reunión ya sea tertulia literaria, lanzamiento de libro, convocatoria municipal o llamado del Consejo de las Artes aprovechan de llorar en masa por no ser leídos, por no ser comentados, por ser premeditadamente ignorados debido a una conspiración de escala mundial que ha decidió excluirlos del maletín literario o la lista de libros que deben leerse en educación media o la universidad. Encerrados en su metro cuadrado de ego olvidan detalles que han ocurrido en los últimos diez años por dar una cifra, la aparición del correo electrónico, los llamados a concursos nacionales e internacionales publicados en webs, la existencia de los e-books, de las editoriales independientes y cartoneras en otras regiones, las que aceptan obras o que son modelos a seguir y algo más de tipo local, la existencia del Perú y Bolivia a un par de horas y lucas de distancia. Países con ciudades dotadas de proyectos escriturales, universidades, imprentas y editoriales, ciudades con una nutrida existencia de escritores y redes de diálogo, crítica y lectores dispuestos, centros que además de Santiago son interesantes de conocer cuando al final, si lo pensamos, toda capital no pasa de ser otra provincia o suma de provincias con los mismos problemas de silencios y dilaciones y para que seguir nombrando la presencia de blogs y revistas digitales que llaman a publicar o la posibilidad de gestionar un concurso sólo por el amor a la escritura más que al sólido aunque suene idealista y en definitiva, pensemos con una mano en el pecho en cualquier intento básico de autogestión e interés por lo que se hace más allá de la pose y la tomatera.


Son estos mismos dueños de la verdad y sufridos románticos empedernidos de la escritura con capa y sobrero alón o zapatito de charol y pinta de Jazzista, los que no descienden de su Olimpo personal para ir a una lectura, ciclo de cine, obra teatral, recital de poesía, charla con un conferencista interesante, congreso o taller gratuito pues prefieren evitar la fatiga o sienten que ya nada pueden aprender puesto que nacieron bendecidos con un Aleph incrustado en su cerebro. La pasividad Zen de estos seres ejemplares e iluminados resulta inspiradora.


4.-En la ciudad de Arica y sus alrededores, escritores, editores, autoridades y toda la fauna literaria tienen un enredo conceptual básico y sumamente perjudicial. Se piensa por ejemplo que la función de una editorial equivale sólo a imprimir el libro y armarlo, se deja de lado lo más importante, la calidad y el cuidado de la edición que pasa por la existencia de un comité editorial, una línea de publicación, encargados de diseño y corrección de estilo. Hablamos en definitiva de un personal calificado, profesionales dedicados que cuidaran el proyecto y si eso se quiere pasar por alto, aún falta nombrar el tema de distribución y difusión, el colocar el libro en vitrinas o catálogos lo cual va más allá de un lanzamiento. O de qué sirve una obra publicada si no va a ser leída, claro uno no escribe para publicar, eso es válido, son asuntos separados, pero algo si es seguro, si uno decide publicar, invierte se desgasta en esa tarea, es algo lógico pensar, aquí debe haber una intención por parte de este ser que quiere llevar su trabajo a otros, de seguro se ha hecho preguntas clave como ¿Por qué escribo? ¿Para qué escribo? ¿Con qué finalidad escribo? ¿Cómo escribo? ¿Qué escribo? ¿Qué tal escribo? ¿Tengo un estilo, de no ser así, debo tenerlo? ¿Cómo puedo mejorar? ¿He mejorado o al menos cambiado en todo este tiempo? ¿Para quién escribo? ¿Debo escribir para alguien? Son preguntas básicas que forman parte del ejercicio de autocrítica mencionado en el punto dos y que alguien que dice escribir y sobre todo busca publicar en algún grado debe tener en cuenta para no dar la hora.


Pues si escribo para mí y decido editar mi obra con cinco ejemplares para mi satisfacción y la de algunos amigos como Kafka que leía sus historias en un círculo íntimo, no tiene sentido pensar en una editorial y una distribución por el contrario si tu plan es invadir el marcado y sacar miles de copias, primero piensa qué mercado y qué impacto tendrás o piensas dejarlas bajo la cama, quizá tu idea es regalarlas o si eres ambicioso y en justa medida quieres una retribución por lo que consideras tu producto, buscaras venderlas pero ¿Qué implica eso? ¿Cómo puedo hacerlo?, ¿Quién me puede ayudar? si no soy vendedor, soy escritor. Estas son cosas por pensar. Y por último, si sacas un tiraje de cinco ejemplares, cosa usual en la ciudad de la eterna primavera (Arica), tengan la decencia de no considerarse al nivel en ventas de Isabel Allende y en impacto y trascendencia con Neruda, ojo no hablo de calidad al poner esos ejemplos de Allende y Neruda sólo de recepción del público, de percepción tanto de quien escribe y recibe. La autora de La casa de los espíritus y el poeta de la boina, ganada tienen su fama y popularidad, independiente de si nos gustan o no como escritores o si compartimos los modos en que manejaron y manejan su éxito.


En cuanto al tema de calidad, este pasa desde luego por uno y por la alteridad. Yo puedo creerme Munch y pintar palotes o haber escrito el próximo Ulises y no ser entendido por los que me rodean, ya que están acostumbrados a leer Condorito con el alto respeto que me merece Pepo y sus destinatarios. En síntesis, hay cosas que vale la pena limpiar y aclarar pues en Arica y sus alrededores, hace tiempo nadie pasa un paño por las ventanas y tampoco trapea el piso de lo que se entiende por literatura.


En este punto hay que mencionar además a las queridas autoridades de cultura y sus políticas, los fondos y becas y las actividades que se planifican como fomento a la lectura y escritura.


Los gestores y encargados de cultura de la región por lo general no tienen ningún conocimiento del área o competencia para determinar qué actividades son mejores para fomentar el proceso lecto-escritural, de hecho muchas veces no se dan el trabajo de distinguir entre quienes aportan en la región y quiénes son los dueños de la pose que se menciona en el primer punto y por lo mismo evalúan el mundo de la escritura comparándolo bajo la misma vara que corresponde a teatro o música. Si pensamos en un recital poético o lanzamiento de un libro a menos que sea Neruda vuelto a la vida, Gonzalo Rojas o Parra o un autor con un apoyo de mercadeo como Ampuero o Simonetti e incluso ellos, creo que cincuenta máximo cien invitados en una sala o espacio en una provincia, es valorable no estamos hablando de Mick Jagger por eso no podemos pensar en grupos humanos como los que convocan los Tres, los Jaivas o la Noche, son factores e intereses distintos, es claro que escuchar poesía, un cuento leído por su autor una clase magistral, diálogo o debate puede ser valioso pero demanda un esfuerzo intelectual y atención que no todo el mundo está dispuesto y no tiene por lo demás que estar dispuesto a bancarse. Aunque suene elitista el asunto, creo que las disciplinas al final convocan de distinta manera a públicos diversos por eso no podemos pensar en la literatura como un circo sin embargo los encargados de cultura siguen haciéndolo en desmedro de esta y por eso pretender poner algún esperpento foráneo o showman que aglutine a las masas algo así como un encantador de serpientes con libros publicados no sirve y eso, cuando estas autoridades existen, pues ha habido periodos en que el cargo dentro de la municipalidad ha estado vacante y por lo mismo el apoyo resulta nulo lo que sumado a una nula autogestión de los divos de la escritura entrega en la operatoria un rotundo cero.


Y hablando de divos podemos atender acá a los poetastros, bohemios trasnochados, explotadores de sus experiencias e infantes terribles, los niños malos e irreverentes de la escritura con sus respectivos grupys y mojados que se arrastran como rémoras cumpliendo sus caprichos esperando una y otra vez como fans enamoradas que vuelvan mientras acumulan con la cuenta de facebook o el fotolog emoticons y besitos virtuales; en su defecto, estos arribistas literarios se valen de cualquier otro escritor de alguna ciudad externa en especial esos de la capital que pasan y pisan la ciudad a fin de que los bendiga con su toque salvador y mágicamente por cruzar un par de palabras o mirada, una copa o elogio al aire, su escritura alcanza las cimas de un clásico.


Lo mismo ocurre con los talleres en que se debaten tres ideas añejas una tarde de jueves entre cinco tipos, incluido el escritor invitado a la región (del cual nadie ha leído nada pero todos son fanáticos) y al terminar todos son un poco más bellos e inteligentes. Y en cuanto a los fondos en Arica (las becas escriturales) podemos pensar en los precoces escritores destinando los fondos a sus bajas pulsiones las que hunden lo que parecía un futuro promisorio en eso… una promesa jamás cumplida y en cuanto a esos que se dicen clásicos, presentando por diez años la misma obra, re-editada hasta el cansancio con lo cual ya suman en una década cincuenta ejemplares que en realidad nunca ven la luz o desaparecen tan rápido como reciben el cheque.


Obras y propuestas que finalmente son tan fantasmales como la escritura de los espectros ennoblecidos. Y vamos atiborrando así una lista de infamia con becas de creación de espectaculares proyectos que de escritura y aporte solo dejan la firma cruzada y el rut en el documento bancario y la justificación de una prorroga al infinito para esa gran obra que definirá a la región, al norte grande y al universo y más allá pero que lamentablemente nunca… se escribió…


5.- Finalmente en la ciudad de Arica y sus alrededores mucho se dice y poco se hace. Hay demasiado pavoneo y todo queda en intenciones, intentos de revistas, intentos de talleres, intentos de libros, intentos de recitales, intentos de programas de cultura, intentos de concursos e intentos de escritores que sólo servirán para seguir empedrando el camino al infierno, en ese tránsito los dimes y diretes pueden ser ocurrentes y divertidos pero cuando se repiten hasta el hartazgo tienen tanto sentido como una misma palabra que se pronuncia por horas tornándose ilegible. La suma sólo deja estrellados y rencillas no resueltas entre egos heridos y orgullos candentes. En cuanto a obras y talentos, estas se pueden contar con los dedos de media mano de manera que amigo lector, si ha tenido la paciencia y determinación de llegar hasta este punto puede que este preguntándose y ¿quién escribe esto? y ¿qué lo autoriza a hacerlo?, bueno un simple hecho, el mismo que motiva y constituye la médula del texto, el redactor es un escritor, alguien que escribe y se de la paja de leer, observar, interpretar y desentrañar quién es quién dentro de este panorama atiborrado por poses y simulacros y en esa medida procura aunque sea de esta forma, quizá la más apropiada, con un escrito, promover el diálogo entre todos esos que dicen preocuparse por el arte literario. Como cierre a la transmisión, los dejo con la siguiente cita de “El miedo a la libertad” obra de Erich Fromm que nos ayuda aterrizar y priorizar las responsabilidades en juego: “el yo es fuerte en la medida en que es activo”. Es imprescindible ser autor.



Editar la vida de Javier Fresán

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A nuestros editores, sin embargo, las clases de literatura causarían un efecto más bien contrario al de estas lecturas tempranas, dado que: “Los métodos pedagógicos eran abominables, los textos escolares inmundos y el plan de estudios medioeval. [...] Porque no se trataba de textos literarios, que nunca vio nadie, sino por su cuenta, a sus riesgos, y en su casa, sino solamente de listas de títulos, resúmenes de argumentos y circunstanciadas biografías de autores, de los centenares de autores, hasta los más oscuros y mediocres de todos los tiempos, que conservan las risibles tradiciones antológicas” (p. 130).



También Delibes, Neruda, Vargas Llosa, Pere Gimferrer o Carmen Martín Gaite recorren Confesiones de una editora poco mentirosa en calidad de amigos. Desde su experiencia, Tusquets llega a decir que ser editor no consiste, como podríamos pensar, en el dominio de las técnicas de la impresión, la encuadernación y la distribución, sino en elegir, conseguir y apostar por los escritores que le gustan para ir formando poco a poco "una mera carpetita llena de contratos de derechos de autor" (p. 31).



“Casi todas las palabras relacionadas con el sexo estaban prohibidas (polla, coño, joder, orgasmo, clítoris eran sistemáticamente eliminadas, pero me llamaba la atención que no colara tampoco ni en una sola ocasión algo tan inocente como pezones). De modo que, si el protagonista tenía una erección, quedaba en que la deseaba apasionadamente; si la penetraba, en la estrechaba con fuerza entre sus brazos; si le lamía el sexo o le chupaba los nefandos pezones, podías arriesgarte a le acari-
ciaba la espalda o, como mucho, los senos. Todo descafeinado y en clave de novela rosa” (p. 66).


Son muchas las anécdotas relativas a rechazos e insistencias que pueden traerse ahora a colación. El propio Muchnik, en la crítica de Confesiones a una editora poco mentirosa, cuenta cómo quince años después de haber rechazado un texto mamotrético, su autor le llamó para comunicarle que ya había concluido la poda que necesitaba. Cuenta que Barral rechazó Cien años de soledad, y Gide À la recherche de le temps perdu, aunque su excusa es que no la había leído, y un texto de esas dimensiones asusta a cualquier editor. Algo similar le ocurriría a Sánchez Dragó, que tuvo que recorrerse muchas editoriales con los más de mil folios de Gárgoris y Habidis a la espalda —en el prólogo a la edición definitiva cuenta cómo el duque de Alba le preguntó si se trataba de una "obra catedral" o podían quitarse cosas—, hasta dar con Jesús Munárriz, que se los publicó en
Hiperión. Pero, como ha dicho el editor francés Oliver Cohen, y recuerda a menudo Herralde en sus Opiniones mohicanas: "un editor no debe ser juzgado por los buenos libros no editados sino por los malos que publicó".



Un editor cultural es del todo ajeno al modus operandi de los holdings editoriales, porque entiende, quizá víctima de un optimismo ingenuo, que: “Fabricar libros no es para nadie, o para casi nadie, lo mismo que fabricar otro producto cualquiera. [...] Para mí siempre fue importante mantener una relación personal con cada uno de los títulos que publicaba” (Confesiones de una editora poco mentirosa, p. 11).


El pequeño editor abomina de los principios que rigen estos grandes grupos de empresas, es decir, de la sinergia (acción combinada de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales) y de los argumentos de venta (posibles adaptaciones cinematográficas, apariciones en televisión, temas de vivísima actualidad, escándalos públicos relacionados con gente famosa, etc.), de los que, por supuesto, la calidad literaria o el placer intrínseco a toda lectura de un buen libro están totalmente excluidos. Por eso, es realmente significativo el relato de la venganza de Tusquets en una de esas reuniones de ejecutivos a las que tuvo que empezar a asistir después de que Random House Mondadori comprase Lumen: “Y en uno de esos gestos aparentemente inútiles, pero que justifican seguir vivo y adelante, ninguno de los cuatro habló de argumentos de venta, ninguno habló de televisión ni de cine ni de personajes y temas mediáticos: durante casi una hora, y sin que seguramente nos escuchara nadie, hablamos solamente de libros y de literatura” (p. 195).


COSIFICACIÓN Y PERSONIFICACIÓN; DOS PROCESOS PSICOPATOLÓGICOS PRESENTES EN LAS RELACIONES SOCIALE

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COSIFICACIÓN Y PERSONIFICACIÓN; DOS PROCESOS PSICOPATOLÓGICOS PRESENTES EN LAS RELACIONES SOCIALES DISTÓPICAS DE “EL TÚNEL DE ERNESTO SÁBATO”


Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en Realidades Dialogantes (Cinosargo 2009)


Resumen: La presente investigación tiene por finalidad analizar la obra “El Túnel” del autor argentino Ernesto Sábato priorizando la distopía en las relaciones sociales del mundo moderno. Se revisa para ello la mirada que provee el discurso de Juan Pablo Castel, narrador protagonista que en su calidad de sujeto paradigmático de una sociedad en crisis, sufre y ejecuta de manera alternante conductas guiadas por los procesos psicopatológicos de cosificación y personificación demostrando las grietas de la razón tanto a nivel íntimo, dada su relación amorosa con María Iribarne, como en su calidad de otro, a causa de su privilegiada condición socioeconómica al interior del medio social americano del periodo de entreguerras.


Palabras clave: personificación, cosificación, alteridad, distopía, poder



1.-C onsideraciones en torno a la obra y su autor.


El Túnel es una novela del autor Argentino Ernesto Sábato, es su primer relato extenso (1948) y el inicio de su trilogía formada por los textos Sobre Héroes y Tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974). Literariamente El Túnel se inscribe dentro de la generación neorrealista de 1942 (Goic 1972) y ha sido calificada por la crítica como una obra que explora en extrema res y con profundidad, las dimensiones psicológicas y existenciales de una mente sumamente crítica y juiciosa que atormentada por su condición edípica y soledad ontológica, se ve empujada al asesinato de la única persona que en apariencia pudo entenderlo a cabalidad.


A su vez, la obra se ha vinculado de forma prominente con la biografía e ideología del autor, su relación temprana con el marxismo y su posterior lectura y proximidad a la filosofía francesa de la primera mitad del siglo XX, en particular con la obra del autor del Ser y la Nada Jean Paul Sartre y el creador del Hombre Rebelde, Albert Camus. Este último fungiría además como comentarista y promotor de la traducción al francés de “El Túnel” por Editorial Gallimard.


La obra tributaria de múltiples interpretaciones debido a su riqueza estética, revela en las estrategias textuales que la componen, una fuerte relación dialéctica con la realidad americana y universal del periodo de entreguerras. La dependencia económica y cultural del continente, el influjo del psicoanálisis y la prominencia de corrientes filosóficas e ideologías de carácter integrador con abiertas contradicciones en la praxis de sus principales líderes y actores; sin obviar el absurdo de los regímenes totalitarios, nazismo, holocausto y una amenaza nuclear latente junto al desencanto que propician las utopías sociales debido al Stalinismo y sus métodos, forman parte de la conciencia que el protagonista comunica al relatar su violento crimen. Respecto a esta imbricación arte y sociedad Sábato señala: El arte es expresión de realidades universales, pero se manifiesta a través de realidades particulares. "En Crimen y Castigo asistimos al drama de un estudiante pobre que mata a una usurera. Pero todos comprendemos que el problema 'social' de ese joven no es lo que en última instancia preocupa al indagador de la Verdad. Lo preocupa el problema del Bien y del Mal. Claro que este vasto problema metafísico no es planteado en abstracto, como se haría en un tratado de filosofía. Como es peculiar del arte, es planteado en seres concretos, que habitan un país determinado en una época precisa (Sábato 1970)


Hay que considerar además que muchos de estos temas en su completitud, no son ajenos a Sábato y sus tratados, en ellos el autor previa y posteriormente a El Túnel (Uno y el universo 1945, Heterodoxia 1953 y La Resistencia 2000) aborda estas problemáticas dada su vocación humanista y relación profesional con la física. Por lo mismo, no sorprenden las variadas actualizaciones que del texto se han realizado en nuestra y otras lenguas. Los estudios, orientados al análisis del marxismo, el psicoanálisis, la filosofía existencial y el conflicto amoroso al interior de la obra así como la aplicación de la psicocrítica y otros métodos de interpretación de índole sociológico, avalan junto a la constante reedición de la novela y su permanencia entre los títulos más leídos a nivel académico, la vigencia que puede tener ante el inicio y curso de un nuevo siglo. De manera que este estudio más que forzar las posibilidades comunicativas del relato, procura revisitar la voz de su narrador protagonista en la medida que su discurso estructura la trama dando a conocer los eventos de manera subjetiva y testimonial.


Con respecto a la elección del punto de vista de la obra el escritor argentino declaró, llegar a la estructura narrativa testimonial tras una serie de intentos fallidos: H asta que tuve la sensación (...) de que el proceso delirante que llevaría al crimen tendría más eficacia si estaba descrito por el propio protagonista, haciendo sufrir al lector un poco sus propias ansiedades y dudas, arrastrándolo finalmente con la “lógica” de su propio delirio hasta el asesinato de la mujer. El resultado, exponer un complejo y atiborrado mundo interior. Sensibilidad que Marcelo Coddou, en su monografía “ La estructura y la problemática existencial de E l túnel de Ernesto Sábato”, nos invita a reconocer como: básicamente, el anhelo de comunicación, el ansia por superar la esencial soledad.


Para este estudio se toman como base estas complejas implicancias psicoanalíticas y metafísicas, visión ya reseñada previamente por otros autores, sin embargo, la innovación radica en el estudio crítico de dos categorías psicopatológicas con un marcado origen social, la cosificación y personificación. Estas se aprecian de manera transversal como principios básicos en la relacionalidad distópica del protagonista y los distintos agentes del medio en que este se desenvuelve. En otras palabras lo medular de la lectura fija su atención en Castel y su rol como sujeto paradigmático de una sociedad en crisis, propia del mundo moderno. Para ello se detalla la desvirtuación de su racionalidad producto de ideas fuertes, lo cual se aprecia en la confesión que abarca los nexos del pintor con el otro, su fuero interno y aquellos anhelos y temores tanto previos como posteriores al conocimiento y asesinato de María Iribarne


2.-Cuerpos teóricos para el análisis de “El Túnel”


La caída de la razón y el ocaso de la utopía moderna a la luz de los procesos de cosificación y personificación que orientan la conducta del protagonista y su discurso, serán estudiados, aplicando la noción de sociedad distópica o contra utopía que Giorgio Vattimo desarrolla en su ética de la interpretación. Las utopías modernas para Vattimo responden a aquella planificación racional de la sociedad propia de la metafísica y por ello se vuelven sospechosas de violencia debido a que el término utopía tiene que ver con la producción de una realidad optimal merced a la planificación racional, esté está orientada metafísicamente o tecnológicamente. (Vattimo 1991:99) con esto Vattimo afirma que la contrafinalidad de la racionalidad consiste en el hecho de que justo para ir realizándose rectamente y según sus planes, la razón se vuelve contra los fines de emancipación y humanización que la movían, es justo tal mecanismo lo que se ha desvelado en su vocación perversa (Vattimo 1991:103)


Esta concepción ontológica abiertamente nihilista, crítica de una razón y metafísica anquilosada y pétrea, fuera de todo relativismo y ética de la contemplación, procura motivar desde el descreimiento total una apertura al diálogo con la otredad configurando como plantea el autor italiano; un pensamiento débil muestra de una situación “desfundante” de la actividad filosófica y social en todo nivel. En la posmodernidad palabras como verdad, sujeto, ética, realidad, ser y en el caso específico de El Túnel, comunicación, lealtad y amor, componen un sinfín de proposiciones fuertes y fundantes que la metafísica ha establecido y que a la luz de un pensamiento débil, buscan ser reestructurados fuera de todo fundamento. Las postulaciones de Vattimo se plantean en abierta oposición al ideal utópico, aún vigente en muchas sociedades y con mayor razón predominante a principios del siglo pasado.

Con respecto a la enfermedad racional del mundo occidental y el importante rol que ha cumplido el arte, Sábato señala: A mí entender, lo que está en crisis no es el arte sino el concepto de realidad que dominó en Occidente desde el Renacimiento. Para ese concepto, 'la realidad' es la mera realidad del mundo externo, la ingenua realidad de las cosas tal como la sienten nuestros sentidos y la concibe nuestra razón. (...)'Si nuestra vida está enferma -escribe Gauguin a Strindberg- también ha de estarlo nuestro arte- y sólo podemos devolverle la salud empezando de nuevo, como niños o como salvajes.... He huido de todo lo artificial, lo convencional, lo habitual... Vuestra civilización es vuestra enfermedad; mi barbarie es mi restablecimiento.'." (Sábato 1970)

En cuanto a la novela, a fin de entender los motivos y mecanismos que producen la cosificación utilitaria de Castel por parte de su medio, así como la posterior reducción a objeto que el narrador-protagonista opera en María a través de su discurso, resulta pertinente comprender teóricamente ambas conductas psicopatológicas que a juicio de Moffat son: procesos con una raíz social. Por tanto surgen como directa consecuencia de la deshumanización que provoca un modelo de sociedad ambigua, moderna y racionalista sobre sus actores, afectando las relaciones que cada individuo establece tanto a nivel personal como con la alteridad. Estos nuevos cuadros psicopatológicos están centrados en un síndrome básico: el sentimiento de despersonalización, de sin-sentido de la vida. Es notable la dificultad de identificación, consecuencia de la cosificación de las interacciones de la sociedad tecnológica, que lleva a la manipulación del otro, y, por la situación de espejo, a la propia cosificación.


Por su parte, Saul explica que la personificación se da en el proceso de tratar objetos como personas, la autora señala al respecto: La «personificación», es una noción muy poco estudiada. No obstante, resulta evidente que aquello a lo que se refiere no puede ser el mero resultado de tratar objetos como si fueran personas. (…) La conexión real es que la personificación presupone un elemento crucial de la cosificación: se puede atribuir personificación a algo si también podemos tomar por verdadera la correspondiente atribución de que se trata a otros meramente como objetos, como medios para sus propios fines. Cline añade este fenómeno de personificación de los objetos como una etapa dentro del proceso de adicción a la pornografía cuya definición para el interés del estudio, enmarca la conducta psicopatológica como una actitud que evidencia el proceso de insensibilización hacia el otro, actitud violenta que en escalada tiende a dar calidad de ser vivo a objetos y usarlos para sus deseos o sublimar el goce que no consigue en la manipulación del ser real. Se proyectan e introyectan las características de una persona o del propio ser a un objeto inanimado o producto de la imaginación. En el caso de Castel, estas operaciones se producen de forma alterna, primero en torno a su arte (personificación de su ser) y luego en la figura de María (objeto de su anhelo de comunicación y significante que reemplaza a su pintura en cuanto a la función liberadora de ansiedad ante el mundo) Todo dentro de un clímax de incomprensión generado por el medio que tiende a escindir y delimitar las identidades, basado en categorías impuestas por la infraestructura que organiza el sistema.


El partir desde esta premisa, abierta al estudio post-moderno de la realidad que nos presenta El Túnel, permite al lector-interprete mantener un diálogo con el sentido profundo del discurso que la estructura y comprender el origen social y relacional de fenómenos que primordialmente han sido vistos desde la teoría filosófica y psicológica. Sobre lo estrictamente teorético, los procesos de personificación y cosificación serán estudiados utilizando la perspectiva de autores como Víctor Cline y Jennifer Saul, expertos en compulsiones y adicciones sexuales. Mientras que la cosificación de los sujetos, categoría más importante que la anterior por hallarse la primera subordinada a esta, será revisada desde la voz de especialistas en el estudio de la mente humana y la semiología psicoanalítica como Roberto Mazzara y Alfredo Moffatt, este último, psicólogo experto en terapia de crisis. Complementan las connotaciones metafísicas de esta problemática, la teoría de Sartre y Adorno mediante sus dialécticas de la cosificación y las reflexiones del mismo Sábato en su calidad de ensayista y crítico del pensamiento y devenir humano.


3. -El Túnel y la sociedad distópica del periodo de entreguerras.


3.1- El discurso de Castel frente a su medio.


El estudio transversal del testimonio de Castel, nos comunica con precisión clínica no sólo lo acaecido a lo largo de su relación con María Iribarne a través de su condición de artista, miembro de una clase social ligada a la burguesía Argentina, nos ponemos en contacto con parte de la realidad continental de la primera mitad del siglo recién pasado. Periodo en que está ambientada la obra, y que corresponde al contexto de producción de la misma.



La distopía continental de aquellos años, se haya guiada por un idealismo racional en virtud de la relación que el mundo americano sostiene con el llamado primer orbe. El advenimiento de las nuevas tecnologías y el cosmopolitismo económico y cultural, proyectan supraestructuralmente ciertos valores, políticas y entronización de tipos humanos como correlatos necesarios para el progreso y justicia social. Estamos en definitiva, ante un modelo de sociedad utópica y alienante en su discurso unilateral de verdad. La burguesía abúlica, retratada por Sábato a través de la voz de Castel es ejemplar



—Te vuelvo a repetir, Mimí, que no hay motivos para que digas los nombres rusos en francés. ¿Por qué en vez de decir Tchékhov no decís Chéjov, que se parece más al origi­nal? Además, ese "mismo" es un horrendo galicismo.



—Por favor —suplicó Mimí—, no te pongas tan aburrido, Luisito. ¿Cuándo aprenderás a disimular tus conocimientos? Eres tan abrumador, tan épuisant... ¿no le parece? —concluyó de pronto, dirigiéndose a mí.(…) Todavía hoy me admira que haya oído con tanta atención todas esas idioteces y, sobre todo, que las recuerde con tanta fidelidad.(…)"Esta gente es frívo­la, superficial. (Sábato 2000:38)



El lector confronta a través del narrador un tipo de vida superficial, autocontemplativa, muy ligada a los sectarismos y a la discusión frívola en torno a ciertas teorías y prácticas que son consideradas temas de vanguardia. Al respecto, resulta valioso tener en cuenta lo que Eduardo Mallea denomina la argentina visible, al caracterizar al estamento social Platense que controla los medios de producción e intelectualidad en aquellos primeros años del siglo XX: (…) comprobación desoladora, la comprobación de que la función ejercida por ese hombre en este país era, según lo presumible, una aplicación prolongada de ciertas aptitudes y facultades fundamentalmente humanas, sino un tumor del hombre, cáncer que lo desnaturalizaba y consumía, nudo fisiológico que obstaculizaba su crecimiento y destino natural (…)Y ese hombre, ese hombre que salía primeramente a mi encuentro en Buenos Aires, presentaba a todas las corrientes libres de cultura una sangre sin resistencias, sin potencia de selección, de rechazo –una sangre, intelectualmente hablando, blanca. De ahí provenía también su confusión al creer ¡tan a menudo, con tanta obstinación! –que un mero erudito es más substancialmente culto que un labriego de sabia raza o que un indio azteca (Mallea 1937)


Sábato por su parte agrega: "En este momento crucial de la Historia se produce uno de los fenómenos más curiosos: se acusa al arte de estar en crisis, de haberse deshumanizado, de haber volado todos los puentes que lo unían al continente del hombre."(Sábato 1963) Pero éste es el gran sofisma de nuestro tiempo, porque una cosa es la humanidad y otra la masa, es decir, ese conjunto de seres que han dejado de ser criaturas humanas para convertirse o para ser convertidos en objetos numerados, fabricados en serie, moldeados por una educación estandarizada, embutidos en oficinas y fábricas, sacudidos diariamente al unísono por las noticias lanzadas desde una Central Desconocida." (Sábato 1970 los destacados son míos)



Un ejemplo de estas conductas gira en torno a las disciplinas científicas y médicas como el psicoanálisis, tan en boga en aquel momento al punto de fomentar el surgimiento de escuelas locales en torno a dichos espectros del pensar.

(…)Un día, apenas llegué al con­sultorio, Prato me dijo que debía salir y me invitó a ir con él:

—¿A dónde? —le pregunté.

—A un cóctel de la Sociedad —respondió.


—¿De qué Sociedad? —pregunté con oculta ironía, pues me revienta esa forma de emplear el artículo determinado que tienen todos ellos, la Sociedad, por la Sociedad Psicoanalítica; el Partido, por el Partido Comunista, la Séptima, por la Séptima Sinfonía de Beethoven. (Sábato 2000:8)


De cualquier modo, más allá de la visión individual referida a sus adversarios y supuestos amigos, Castel no escatima reveladores juicios de carácter peyorativo en cuanto a su percepción total de la sociedad, las intenciones de la humanidad y los vínculos que esta estrecha. Por tanto lo que bien puede servir al pintor para elaborar una visión personal y crítica frente a un individuo, se aplica con igual agudeza a los partidos políticos, modelos de gobierno y toda forma gregaria y organicista con sus respectivos códigos.


(…)Diré an­tes que nada, que detesto los grupos, las sectas, las cofradías, los gremios y en general esos conjuntos de bichos que se reú­nen por razones de profesión, de gusto o de manía semejante. Esos conglomerados tienen una cantidad de atributos grotes­cos, la repetición del tipo, la jerga, la vanidad de creerse su­periores (…)Basta examinar cualquiera de los ejemplos: el psicoanálisis, el comunismo, el fascismo, el perio­dismo. No tengo preferencias; todos me son repugnantes (Sábato 2000:8)


3.2.-La relación arte y distopía en las ideas fuertes de Castel.

El discurso cínico del protagonista, encuentra sin embargo un canal idílico en el arte, por medio de este Castel puede expresar su malestar de manera sensible. A través de la pintura el narrador protagonista, consigue manifestarse dialécticamente dentro de una sociedad que considera adversa y negativa.


Sábato al respecto señala: "En primer término, porque el Arte contribuye a (…) el acceso a las cumbres de la realidad espiritual... cumbres que ella y únicamente ella, puede alcanzar, aun en medio de las más terribles miserias físicas y morales. Luego porque sirve a la necesidad que el hombre tiene de comunión, como uno de los instrumentos que le permiten salvar el abismo entre las conciencias. Abismo propio de su condición social, pero ahondado vertiginosamente por el enajenamiento que sobre el ser humano han producido las estructuras del mundo contemporáneo." ( Sábato 1974)


Por ello la frivolidad y contradicción de los postulados humanistas e ilustrados, propios de una realidad destructiva y cruel más allá de las máscaras que adopte la sociedad, se evidencian de manera drástica en el siguiente pasaje que relaciona el origen de la escena principal presente en su cuadro maternidad, con una situación sumamente absurda y gratuita ocurrida en un campo de concentración y que el artista conoce gracias a la prensa de la época: No sé, todo esto tiene algo que ver con la humanidad en general ¿comprende? Recuer­do que días antes de pintarla había leído que en un campo de concentración alguien pidió de comer y lo obligaron a comer­se una rata viva. A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la co­media inútil.(Sábato 2000:17)


El pasaje anterior explica en gran medida el conflicto que Castel tiene con su medio. La decepcionante opinión que el mundo y su falsa racionalidad humanista le generan. Por tanto los presupuestos existenciales que se atribuyen a su misantropía y soledad, tienen en gran medida su causalidad en las absurdas condiciones del mundo moderno, sin embargo, cabe destacar que esta relación abiertamente en crisis, va más allá de las aprehensiones sensibles y de pensamiento que unilateralmente el pintor pueda tener. Castel se ve en términos personales afectado a causa de la mirada que la sociedad de su época impone. Esta opera como un ente o sujeto colectivo que sin dilación, somete y encasilla al narrador-protagonista dentro de un estereotipo. El siguiente pasaje es demostrativo: Era por el estilo de muchos otros anteriores: como dicen los críticos en su insoportable dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado. Tenía, en fin, los atributos que esos charlatanes encontraban siempre en mis telas, incluyendo "cierta cosa profundamente intelectual" . (…) (Sábato 2000:6 los destacados son míos)


Castel y su quehacer estético, aparecen conceptualizados, definidos bajo ciertos parámetros y rasgos que lo hacen operativo como entidad productora de arte. Coherente en función de los límites valóricos, ideológicos e intelectuales que organizan la cultura y su recepción en dicho momento. Como sujeto, Castel es claramente cosificado y escindido. Por tanto las apreciaciones en cuanto a su calidad como individuo y artista se hayan diseminadas dentro de los círculos especializados y ciertas esferas sociales de Argentina. Él mismo lo revela al señalar los adjetivos que usa Hunter al momento de definirlo ante Mimí. Estas calificaciones se corresponden fielmente con las usadas por los críticos de arte: —Castel es un magnífico pintor —explicó el otro Después agregó una serie de idioteces a manera de elo­gio, repitiendo esas pavadas que los críticos escribían sobre mí cada vez que había una exposición : "sólido", etcétera. No puedo negar que al repetir esos lugares comunes revelaba cier­to sentido del humor. (Sábato 2000:36 los destacados son míos)


3.3.-Los razonamientos del protagonista como consecuencia del conflicto sujeto-medio


Pese a lo revisado por mucho que Castel, cosificado por su medio, intente constituir su mirada como independiente y contrapuesta a la sociedad de su tiempo, el pintor no es ajeno a un tipo de discurso fuerte, totalitario y contradictorio similar al que esgrime su medio y prototípico dentro del modernismo y su racionalidad. Esta actitud busca fijar patrones puntuales, establecidos principalmente en el lenguaje, en las reglas sociales y bajo el modelo de ciertos preconceptos valóricos e ideológicos que se consideran preferibles; ello a fin de objetivar la realidad y disminuir el caos: Traté de ordenar un poco el caos de mis ideas y sentimientos y proceder con método, como acostumbro. (Sábato 2000:21) Del mismo modo que la lógica general, el pintor opera con mecanismos organizativos fundados en patrones regulares. Fija una enciclopedia de normas, y usa los mismos procedimientos cognitivos: Analogías, planteamiento de dicotomías, manejo de procesos jerárquicos de deducción e inducción. (…) ¿no me había pasado meses razonando y barajando hipótesis y clasificándolas? Y, en cierto modo, ¿no había encontrado a María al fin, gracias a mi capacidad lógi­ca? (Sábato 2000:16)


Es usual también la mantención de ciertos comportamientos autodestructivos y discursos falologocéntricos, lo cual lo hace coparticipe y actor regular de la misma humanidad que tanto detesta:


(…) A las siete menos cuarto no salía casi nadie: solamente, de vez en cuando, algún alto empleado; a menos que ella fuera un alto empleado ("Absurdo", pensé) o secretaria de un alto empleado ("Eso sí", pensé con una débil esperanza). (Sábato 2000:14)

(…) En esos casos siento que el mundo es despreciable, pero comprendo que yo también formo parte de él; en esos instantes me invade una furia de aniquilación (Sábato 2000:33)


A fin de comprender mejor la contradictoria racionalidad de Castel hay que revisar lo que Jorge García Gómez, en el estudio “La estructura imaginativa de Juan Pablo Castel” plantea: Para Castel, el canon general de toda realidad debe estar sometido a la razón, esto es un requisito vital. Un ejemplo ilustrativo que García Gómez propone aún cuando hay muchos a lo largo del discurso del protagonista, es la disputa que Castel entabla en el servicio de correos. Allí el actante principal argumenta con respecto a la identificación del presunto autor del reglamento de correos, dejando ver el dominio de ideas fuertes que operan en su persona.


—No hay nada que hacer. El reglamento es terminante.

El reglamento, como usted comprenderá, debe estar de acuerdo con la lógica —exclamé con violencia, mientras co­menzaba a irritarme un lunar con pelos largos que esa mujer tenía en la mejilla.

—¿Usted conoce el reglamento? —me preguntó con sorna.


—No hay necesidad de conocerlo, señora —respondí fríamente, sabiendo que la palabra señora debía herirla mortalmente. (… Usted comprende, señora, que el reglamento no puede ser ilógico: tiene que haber sido redactado por una persona normal, no por un loco. Si yo despacho una carta y al instan­te vuelvo a pedir que me la devuelvan porque me he olvidado de algo esencial, lo lógico es que se atienda mi pedido. (Sábato 2000:46 los destacados son míos)


Su tesis presupone que el redactor debe ser una persona normal y no un loco, esto tal como señala García Gómez demuestra como el personaje siempre actúa frente al caos de lo que considera miserable, fallido y rastrero con ideas inflexibles y destructivas orientadas por su razón, la que busca desesperada imponer el equilibrio y la justicia. Ante el orden irregular del mundo, Castel opone su propia organización. El choque e irreconciliabilidad de ambas maneras de pensar y proceder muestra a Castel ante los demás como un ser obtuso, juicioso y dañino.


—¿No me reconoce? La mujer me miró con asombro: seguramente pensó que era loco. (…) El asombro de aquella estúpida pareció aumentar y, tal vez con el deseo de compartirlo o de pedir consejo ante algo que no alcanzaba a comprender, volvió su rostro hacia un compañe­ro (Sábato 2000:45)


Consecuentemente, para el pintor y su juicio, el mundo y su forma de operar tiene similares condiciones, precario, inconcluso, fallido, frívolo, detestable.


(…)siempre he mirado con antipatía y hasta con asco a la gente, sobre todo a la gente amontona­da; nunca he soportado las playas en verano. (…) en general, la humanidad me pareció siempre detestable. (Sábato 2000:19)


La relación sujeto-medio es abiertamente conflictiva. Al respecto, agrega García Gómez: que la crisis no es meramente intelectual o sentimental. Es un conflicto que le nace a Castel de la totalidad de su persona, de sus últimas raíces. El conflicto se presenta en una serie de alternativas, cordura o locura, racionalidad o ilogicidad, finalidad o gratitud, libertad o compulsión. La mirada de Castel en esa medida, tiende a polarizar y dividir al mundo. Así lo hace eventualmente en su relación con María, a la cual califica alternativamente como virgen o ramera: Por momentos parecía una adolescente púdica y de pron­to se me ocurría que era una mujer cualquiera, y entonces un largo cortejo de dudas desfilaba por mi mente: ¿dónde? ¿Có­mo? ¿Quiénes? ¿Cuándo? (Sábato 2000:27)


La realidad para Castel jamás es como se muestra sino como debe ser, y cuando está no se ajusta a sus comandos lógicos, debe ser forzada a ser como él desea. No puede ser contraria a su voluntad. Eso se nota de acuerdo al estudio de García Gómez, en el enunciado compulsivo con que corona su reclamo violento en el servicio de correo “ahora no lo quiero” Estas consideraciones demuestran lo que Vattimo entiende por necesidad de un pensamiento débil, "Frente a una lógica férrea y unívoca, necesidad de dar libre curso a la interpretación; frente a una política monolítica y vertical del partido, necesidad de apoyar a los movimientos sociales trasversales; frente a la soberbia de la vanguardia artística, recuperación de un arte popular y plural; frente a una Europa etnocéntrica, una visión mundial de las culturas".


Lo exacerbado de la racionalidad del artista pone en juego un mecanismo lógico que irrumpe sobre la alteridad con la misma absurda coerción del hecho que en primer lugar, lo motivo a pintar la escena de la ventana. Su pensamiento indefectiblemente tiende a encauzar y dirigir tal como lo hace la psicología de masas, de modo condicional y cosificante las relaciones interpersonales. Su nexo con María, el desarrollo del affaire y su fatal desenlace así lo demuestran: Lo que más me indignaba, ante el hipotético engaño, era el haberme entregado a ella completamente indefenso, como una criatura.—Si alguna vez sospecho que me has engañado —le decía con rabia— te mataré como a un perro. Le retorcía los brazos y la miraba fijamente en los ojos, por si podía advertir algún indicio, algún brillo sospechoso, algún fugaz destello de ironía. (Sábato 2000:28)


3.4 Los procesos psicopatológicos de personificación y cosificación en el discurso de Castel.


Bajo estos parámetros si volvemos al arte de Castel, podemos apreciar como esta situación de conflicto sujeto-medio promueve al interior de su obra pictórica la creación de un mundo aparte, personalísimo. Prueba de ello está en cómo ante la imagen central del cuadro maternidad, figura que representa valores e imágenes superiores como madre-filiación y por ende juicios racionales esperados dentro de la sociedad en que Castel habita (expectativas que indefectiblemente el narrador vincula a la opinión de los críticos y que él se rehúsa a aceptar voluntariamente) emerge otra escena; una de carácter periférico y que constituye un mensaje codificado y especial que semiotiza su verdadera ansia de comunicación y su soledad desesperanzada, debido al proceso de cohabitar este mundo . El siguiente pasaje explica esta visión de Castel.


—Yo no soy crítico de arte —murmuró. Me enfurecí y grité:

—¡No me hable de esos cretinos! (…) —Usted se queja, pero los críticos siempre lo han elo­giado.


Me indigné —¡Peor para mí! ¿No comprende? Es una de las cosas que me han amargado y que me han hecho pensar que ando por el mal camino. Fíjese por ejemplo lo que ha pasado en este salón: ni uno solo de esos charlatanes se dio cuenta de la importancia de esa escena. Hubo una sola persona que le ha dado importancia: usted. Y usted no es un crítico. (Sábato 2000:16 Los destacados son míos)


En el fragmento transcrito, se refuerza textualmente la relación distópica del pintor con su medio inmediato, el círculo de arte y la correspondiente cosificación que este le impone: Es una de las cosas que me han amargado y que me han hecho pensar que ando por el mal camino. A su vez, Castel, que gracias a su lógica procura operar de modo opuesto en contenido e ideas a la sociedad y su razón, demuestra en el mismo enunciado cuan similar es al medio en su calidad de coercitivo mecanismo de objetivación. Esto se aprecia, en el rol que atribuye desde un principio a María. Hubo una sola persona que le ha dado importancia: usted. Y usted no es un crítico. Incluso antes de este encuentro y diálogo, previo a conocer la identidad real de la mujer y su genuino interés en la pintura, basado tan sólo en una percepción Castel otorga a María la pesada carga de representar sus anhelos más íntimos.


Fue el día de la inauguración. Una muchacha desconocida estuvo mucho tiempo delante de mi cuadro sin dar importancia, en aparien­cia, a la gran mujer en primer plano, la mujer que miraba ju­gar al niño. En cambio, miró fijamente la escena de la venta­na y mientras lo hacía tuve la seguridad de que estaba aislada del mundo entero; no vio ni oyó a la gente que pasaba o se detenía frente a mi tela. (…)(Sábato 2000:7 los destacados son míos)


Castel utiliza a la joven como token o significante que pasa a reemplazar la imagen periférica del cuadro Maternidad dentro de la semiosis o proceso de significación. María queda asociada como objeto al significado e importancia que él da a la imagen, por ende la suerte que corra su eventual relación con ella, será la suerte de su pintura y al ser esta disciplina su principal canal emocional, también queda determinado su fuero interno, sus anhelos más íntimos y su conducta frente al mundo. Esta situación evidencia tempranamente y de modo transversal la interrelación de ambos fenómenos en estudio, la personificación del objeto; en este caso la figura y mensaje oculto en la pintura representando parte esencial del ser de Castel y la cosificación del sujeto, específicamente María Iribarne que pasa a significar el ideal comunicativo del pintor. Esto considerando que la escena de la ventana o imagen de la mujer mirando la playa dentro del cuadro principal, tal como literalmente lo indica Castel encierra un mensaje especial, indescifrable incluso para los críticos, miembros egregios de la sociedad, frívolos y decadentes en su razonamiento,


Arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pe­queña y remota: una playa solitaria y una mujer que miraba el mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizá algún llamado apagado y distante (…) Nadie se fijó en esta escena; pasaban la mirada por enci­ma, como por algo secundario, probablemente decorativo. Con excepción de una sola persona, nadie pareció compren­der que esa escena constituía algo esencial. (Sábato 2000:7 l os destacados son míos )


Esta primera característica, dota a la escena de atribuciones personales muy ligadas al fuero del pintor y su visión distópica de mundo, la incomunicación y soledad se refuerzan como sentidos unívocos. Completa el valor comunicativo de la escena, la violencia de los regímenes totalitarios como parte de la desesperanza y absurdo que dio origen a la pintura. Recuer­do que días antes de pintarla había leído que en un campo de concentración alguien pidió de comer y lo obligaron a comer­se una rata viva. A veces creo que nada tiene sentido. (Sábato 2000:17)


De este modo, reforzamos el génesis social que tiene el hermetismo existencial de Castel, sus condiciones psicológicas irresolutas, y la tendencia a manifestar estas en la producción de su arte: —Esa escena de la playa me da miedo —agregué después de un largo rato—, aunque sé que es algo más profundo. No, más bien quiero decir que me representa más profundamente a mí... Eso es. No es un mensaje claro, todavía, no, pero me representa profundamente a mí. (Sábato 2000:17 los destacados son míos)


Sábato agrega: "Hay, evidentemente, una relación entre el arte y la sociedad y quizá hasta se pueda hablar de una homología. En la sociedad como la de hoy, por ejemplo, en que el hombre está angustiado por la cosificación, es más intensa la nostalgia de la individualidad perdida, de la intimidad avasallada, del yo violado: ¿cómo no esperarse una mayor tendencia a la expresión lírica? Pero esta actitud no es un reflejo sino un acto de rebeldía y negación, un acto creativo con que el hombre enriquece la realidad preexistente." ( Sábato 1963)


En definitiva el objeto representa la sensibilidad de Castel, su necesidad de entablar una genuina comunicación. Se trata de su consciencia desesperanzada y solitaria manifestándose. En cuanto a la relación de esta escena con María, Castel llega en su desesperación por poseer íntegramente a la muchacha a exponer la materialidad de un vínculo superior; capaz incluso de sobreponerse al tiempo: como lo intuí desde el momento en que ella miró la escena de la ventana. En verdad cómo podía no tutearme si nos conocíamos desde siempre, desde mil años atrás. Si cuando ella se detuvo frente a mi cuadro y miró aquella pequeña escena sin oír ni ver a multitud que nos rodeaba, ya era como si nos hubiésemos tuteado y en seguida supe cómo era y quién era, cómo yo la necesitaba y cómo, también, yo le era necesario (Sábato 2000:24 los destacados son míos)


Sobre esto Macuzza en su artículo El partener complementario del psicópata señala, una reflexión sobre el rasgo que ha sido clásicamente descrito en la psiquiatría como la cosificación del otro: La cosificación implica no respetar los derechos del que esta fuera de mí, no tratarlo o considerarlo como un sujeto, como una persona. En este sentido conviene formular dos observaciones aparentemente contrarias. Por una parte, que el psicópata tiene una empatía muy especial con el otro, que le sirve para detectar sus necesidades sofocadas, sus debilidades y tentaciones, los lugares de su angustia, y que es justamente desde esta posición de empatía y de identificación con el otro que obtiene el lugar desde donde puede operar sobre su pareja o partner, es decir, es la que le otorga y le permite sus grandes habilidades y su posibilidad de manipulación. En el caso de Castel, este consigue a través de su arte, una comunicación especial que lo une a María. Bajo este presupuesto se forja y sostiene el vínculo, que en su punto más alto se manifiesta bajo el rostro de un enamoramiento convencional: Escenas semejantes se repetían casi todos los días. A ve­ces terminaban en una calma relativa y salíamos a caminar por la Plaza Francia como dos adolescentes enamorados. (Sábato 2000:28) y en su ocaso más profundo como piedad ante la desesperada violencia y soledad del pintor: De pronto me aco­metió la idea de que ese puente se había levantado para siem­pre y en la repentina desesperación no vacilé en someterme a las humillaciones más grandes: besar sus pies, por ejemplo. Sólo logré que me mirara con piedad y que sus ojos se ablan­dasen por un instante. Pero de piedad, sólo de piedad. (Sábato 2000:32)


De cualquier modo, María se siente en gran medida representada por el mensaje oculto que este codifica en la escena de su cuadro maternidad, así al menos lo expone Castel en su testimonio: El mar está ahí, permanente y rabioso. Mi llanto de entonces, inútil; también inútiles mis esperas en la playa solitaria, mirando tenazmente al mar. ¿Has adivinado y pintado este recuerdo mío o has pintado el recuerdo de muchos seres como vos y yo? Pero ahora tu figura se interpone: estás entre el mar y yo. Mis ojos encuentran tus ojos. (Sábato 2000:24 los destacados son míos)


La joven comulga con el sentido de esta escena ubicada al margen de la figura central, por ende abraza el espíritu y la soledad del pintor, lo comprende, lo compadece y se iguala a él en su desesperanza ¿Has adivinado y pintado este recuerdo mío o has pintado el recuerdo de muchos seres como vos y yo? De este modo, en oposición a lo que los críticos en lo más mínimo aprecian, se entabla la empatía necesaria que Macuzza señala. De acuerdo a la narración del protagonista, podemos inferir que María también es presa de esa soledad que la sociedad de la época impone. De ahí nace su posible interés por Castel y su complejo mundo interior, un hombre capaz de generarle un puente hacia su consciencia, fuero interno que ella evade y aplaca con sus relaciones escapistas. Esta evaluación de su compartimiento concuerda con lo que sabemos del dual estilo de vida de María Iribarne, por un lado una cómoda rutina social la cual se mueve entre la sumisión y respeto hacia su esposo ciego. Esta actitud se contrapone al misterio que la rodea y los muchos hombres que parecen rondar su pasado: Pero debo agregar que no era ese hombre el que más me torturó, porque al fin y al cabo de él llegué a sa­ber bastante. Eran las personas desconocidas, las sombras que jamás mencionó y que sin embargo yo sentía moverse silen­ciosa y oscuramente en su vida. (Sábato 2000:30 los destacados son míos)


En este ámbito también la estancia ocupa un rol simbólico de liberación de sus pasiones: María comenzó entonces a sentirse de excelente humor, y cuando caminamos a través del parque, hacia la costa, tenía verdadero entusiasmo. Era una mujer diferente de la que yo había conocido hasta ese momento, en la tristeza de la ciudad: más activa, más vital. Me pareció, también, que aparecía en ella una sensualidad desconocida para mí, una sensualidad de los colores y olores (Sábato 2000:41)


Sin obviar a Hunter, propietario de este lugar, posible amante de María, y una versión apasionada y desenfrenada de Allende, un playboy abúlico tal cual lo define Castel: Hunter tenía cierto parecido con Allende (creo haber dicho ya que son primos); era alto, moreno, más bien flaco; pero de mirada escurridiza.


Estos elementos, las relaciones furtivas que tanto torturan al pintor, la estancia y Hunter resultan signos evidentes de todo lo que el protagonista puede despreciar en el mundo y pasado de María, pues remite a una conducta desleal que se opone a su lógica e ideas fuertes. En el caso de la fémina estas prefiguran una salida y quiebre ante la sumisión que le impone el medio, una cosificación más bien emocional a la cual la joven se ha visto atada por las costumbres de la época y su rol de mujer. Ella de acuerdo a las declaraciones del relato, transgrede esta condición tanto en su pasado (previo a Castel) como en su presente junto a él, con cada aventura amorosa, con cada escapada a la estancia y posiblemente con su resistencia ante la maternidad. No hay que olvidar tampoco aquí, el medio frívolo y superficial en el que María se desenvuelve, el cual puede ser graficado con la no menor intervención de Mimí una caricatura grotesca de una mujer de sociedad que es además su prima.


Esto volviendo a las ideas de Macuzza se condice con la urgente necesidad que el pintor otorga a la persona de María tras notar la reacción de esta frente a la escena particular del cuadro. El puente entre ambos como ya señalé, estriba en el valor que juntos dan a la escena que él ha pintado, él la relaciona a lo más íntimo de su persona y ella la valora en función de su propia soledad, lo cual los equipara dentro de ese nivel de comunicación superior que constantemente el pintor arguye, en la medida que este se contrapone y anula el valor de otras miradas, incluso por ejemplo, las de los ya señalados críticos. Lógicamente uno debiese esperar la consideración de estos juicios pues provienen de especialistas en su área, sin embargo lo que importa para Castel, y retomo para esto a García Gómez, no es nuestra lógica ni el sentido común, sino su razón frente a lo que debe ser. (…) ni uno solo de esos charlatanes se dio cuenta (…) Hubo una sola persona que le ha dado importancia: usted. Y usted no es un crítico. (Sábato 2000:16)


Dentro de la lógica particular de Castel, María es un signo especial que encarna lo que en principio correspondiese únicamente a su pintura, la posibilidad de comunicación más allá de los límites que impone la sociedad. Frente a ese mundo que lo ha empujado a un oscuro túnel de evasión y repudio hacia la humanidad, María es una esperanza. En su calidad de significante, la muchacha sin embargo, no cumple la función de sujeto, no es valorada bajo sus propias condiciones vitales y contradicciones. En otras palabras, no significa la suma de posibilidades que un ser humano representa sino un objeto y proyección de los anhelos y temores del pintor. Lo que vive Castel es por tanto una introyección, proceso psicológico que le sirve de mecanismo de defensa, al hacerse acreedor de rasgos y conductas, fragmentos del mundo que lo rodean. En definitiva, la joven pasa a operar como paliativo ante las amenazas externas pues a su juicio, ella y su acción debieran reducir la ansiedad que le producen las tensiones o ambivalencias hacia su incapacidad de comunicarse, sin embargo, la conducta inasible de María como sujeto en lugar de acercarlo a la ansiada comunión de espíritus y escape de su soledad ontológica, agrava su violenta aversión hacia el mundo.


Cerca del final de la historia, Castel comprende su error: Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, (Sábato 2000:53 los destacados son míos)


El desfigurado anhelo de comunicación se torna directamente proporcional a la conducta de María, por ello en la medida que a juicio del pintor, la mujer falla en su proceder esquivo y ambiguo o por causa de su pasado no responde a las altas expectativas del artista y sus ideas con respecto al amor y la fidelidad, está atenta contra su lógica y pasa a formar parte del mundo que tanto repudia: (…) o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. (Sábato 2000:53)


La decepción da origen a los actos punitivos e interrogatorios, ante la imposibilidad de una respuesta concreta capaz de alivianar el caos o en último caso, ajustarse a su visión fuerte de lo que el intuye como amor verdadero: A veces me acometía un frenético pudor, corría a vestirme y luego me lanzaba a la calle, a tomar fresco y a rumiar mis dudas y aprensiones. Otros días, en cambio, mi reacción era positiva y brutal: me echaba sobre ella, le agarraba los brazos como con tenazas, se los retorcía y le clavaba la mirada en sus ojos, tra­tando de forzarle garantías de amor, de verdadero amor. (Sábato 2000:27 los destacados son míos)


Castel desde sus razonamientos muchas veces contradictorios y superiores a su voluntad, producto de ideas fuertes, expectativas y anhelos objetivos que él mismo no sabe como conceptualizar acepta como deseables ciertas actitudes y conceptos a fin de conseguir sus fines, lo cual va creando lazos de dependencia y violenta repulsión, propios de un amor simbiótico. Pero nada de todo esto es exactamente lo que quiero de­cir. Debo confesar que yo mismo no sé lo que quiero decir con eso del "amor verdadero", y lo curioso es que, aunque empleé muchas veces esa expresión en los interrogatorios, nunca hasta hoy me puse a analizar a fondo su sentido. ¿Qué quería decir? (Sábato 2000:27 los destacados son míos)


Sobre esto, Erich Fromm en el

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Número VIII de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.


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Séptima edición de La revista la Santísima Trinidad


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Sexta edición de la Revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.


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Quinta edición de la Revista la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas


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Cuarta edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.


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Tercera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.


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Segunda edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.


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Estrenamos la primera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.


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Libros.


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Intromisiones, radiogramas y telegramas de Wilfredo Carrizales - Antología de poesía y fotografía. (leer)



Cuentos de Parinacota. Autor: Juan Carlos Mamani Morales (leer) o (decargar)




"respirar puede ser un fracaso"


de Yamila Greco


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Aguante Barreda de Alejandro Colliard


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Antología de nuevos narradores Arica - Antofagasta


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Gramma : Editorial Cinosargo


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" Realidades Dialogantes "


Editorial Cinosargo



Artículo de Daniel Rojas Pachas sobre Oliver Welden en Critica.cl


ENCUENTRO DE ESCRITORES JÓVENES de Arica y Tacna (Chile y Perú).

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Hoy en los JUEVES DE BOHEMIA LITERARIA, se desarrollará EL ENCUENTRO DE ESCRITORES JÓVENES de Arica y Tacna (Chile y Perú).


Participan: Alejandro Jordán, Daniel Rojas, Mario Carazas, Luis Chambilla, Renato Salas y Gabriela Caballero. Testimonio y lecturas.


Los esperamos este jueves 11 de febrero en el café Zeit, calle Deustua # 150 (Frente a la Reniec), a las 7:30pm. El ingreso es libre.


Saludos,

Willy Gonzalez





Artículo de Daniel Rojas sobre Yamila Greco en Revista Remolinos 42

Saludos, estimados lectores de la Revista digital de creación literaria Remolinos (ISSN: 1997-3489). Le informamos que acabamos de editar el número 42 de nuestra revista correspondiente a los meses de Febrero - Marzo del 2010, la cual contiene la más selecta expresión literaria y cultural de autores de diferentes partes del mundo.

Estrenamos nuestra sexta edición especial de poesía Cinosargo enero del 2010


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Estrenamos nuestra quinta edición especial de poesía Cinosargo diciembre del 2009


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POETAS PRESENTES EN ESTA EDICIÓN


Gabriel Moyano Cárdenas (((Arica-Chile)))

Ashle Ozuljevic (((Serena-Chile)))

Alonso Valencia (((Serena-Chile)))

Marcos Riesco (((Chile)))

Ignacio Uranga (((Argentina)))

Cristóbal Valenzuela (((Santiago-Chile)))

José Garés Crespo (((España)))


Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010


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¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?.


¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?.


Creo que debemos partir revisando la siguiente cita de Vattimo a raíz de su lectura de Nietzsche– El carácter de «fantasma social» del yo tiene asimismo raíces «lingüísticas» (la obligación, para comunicar, de mentir según un sistema de mentiras o metáforas, socialmente aceptadas) y «disciplinares»: es la necesidad de comunicar nuestras necesidades a los otros lo que nos obliga a conocerlos de manera sistemática, a descubrirlos de una manera que resulte comprensible aunque sea superficial; -. La premisa del italiano podemos pensarla a la luz de una de las más destacadas generaciones de escritores chilenos del siglo recién pasado, la del cincuenta, que ha sido universalmente calificada como “demasiado heterogénea” para encasillarla pues ostenta nombres y proyectos escriturales como el de Lihn, Wolff, Teillier, Donoso, Alcalde, Jodorowski y Edwards entre otros. La pregunta de rigor es ¿Qué queda tras leer sus obras y revisar sus carreras por separado? Pienso que darnos cuenta que lo que Lihn hizo o Alcalde propuso por dar un par de ejemplos extremos, no da píe a dudas sobre posibles puntos en común más allá de circunstancias de nacimiento o coincidencias amparadas por el hecho de ser escritores en un medio reducido y dentro de una época que los llevó a toparse en encuentros, revistas o editoriales, formando parte de alguna antología o debido al capricho de algún crítico o académico a ser bautizados como parte del canon pues ¿Qué unión hay entre el surrealismo popular de Alcalde y la metatexualidad de Lihn más allá de ser productos literarios? En definitiva lo único real que hay entre ellos es la creación descarnada, la literatura en movimiento, el resto es prescindible… no hay manifiestos ni manera de reducirlos a un ideario unívoco, cada uno es un universo de voces, de obsesiones, incertidumbres y discursos que ante todo pierden, si queremos a la fuerza enmarcarlos para una postal o libro de liceo. El concepto de generación desde luego tiene un valor para la historia literaria y la crítica; permite ubicarnos espacial y temporalmente y sobre todo cruzar anécdotas, generar mitos para charlas trasnochadas, para tener una bonita introducción en un artículo, un buen punto de referencia pero a veces no pasa de las especulaciones y la chismografía preguntarse por ejemplo cómo tales desventuras afectaron sus escritos, quizá fueron compañeros de parranda y qué enredos amorosos los cruzaron, a qué congresos asistieron y cómo se apoyaron o ningunearon, pero de todo eso sólo queda un artificio metodológico, una moneda de cambio para sintetizar lo irreducible, el canon y la generación como su caballito de batalla es un mecanismo y como tal puede modificarse. Sorprende ver como a las generaciones se añaden o quitan nombres a conveniencia sobre todo cuando está de moda parir textos póstumos. Además hay que preguntarse, ¿Qué queda para la realidad actual con toda su virtualidad inherente y fronteras derribadas?, pensemos en experiencias límite como la de esta “generación del pdf y los blogs” llena de revistas y antologías digitales, los heterónimos y las identidades veladas además del plagio y el tráfico de información están a la orden del día, por tanto, si el caso de los del cincuenta era heterogéneo, el presente subvierte la noción de contexto inmediato y la artificialidad del concepto pondera la diferencia más que la unidad, la fragmentación de colectivos imaginarios se tiende a imponer, son geografías mentales y aldeas globales, no aldeas como las de Tolstoi, la novela mundo que soñaba Balzac ahora se pesa en bytes, esto no le quita el mérito a las antiguas tecnologías del conocimiento y diálogo, sólo las amplía, por ello el norte de Chile y su aridez por citar otro caso, no puede reducirse a la entronización de la camanchaca o las presencias tutelares como una divisa o himno de logia al cual hay que adherir como un miembro al partido, estamos hablando de arte, por tanto la noción y obsesión de generar taxonomías sólo debiera atender a la calidad de las propuestas y a esas circunstancias que fortuitamente producen una conjunción de voces en un momento y tiempo determinado, aceptando que el concepto como tal, reside sólo en la mente de los críticos y los libros de historia literaria y en la utilidad que los lectores le dan como factor metodológico. Creo que una de las victorias de este tiempo y sus ambiguas y cambiantes reglas de rápido consumo signado por los fast food y los realitys, es empujarnos a saber como Vattimo agrega El descubrimiento de la mentira, o del «sueño» (como dice el aforismo 54 de la Gaya ciencia), no significa que se pueda terminar de mentir o de soñar, sino sólo que se debe continuar soñando sabiendo que se sueña, pues sólo así se puede no perecer.


Autor: Daniel Rojas Pachas

Revista Cinosargo


Estrenamos el número XX de Revista Cinosargo edición enero del 2010


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