malestar malatesta (monólogo)

Sobre el arte poético y la llamada función social.

Sobre el arte poético y la llamada función social.



Ocio increíble del que somos capaces, perdónennos
los trabajadores de este mundo y del otro
pero es tan necesario vegetar.
Dormir, especialmente, absorber como por una pajilla delirante
en que todos los sabores de la infelicidad se mixturan
rumor de vocecillas bajo el trueno
(Lihn -Mester de juglaría)


Sobre el arte poético y la llamada función social. Mucho se puede decir al respecto, a lo largo de la historia han existido infinidad de discusiones bizantinas e inoficiosas (lo cual no les resta valor, es un ocio necesario) asimismo se han logrado alcances interesantes y un poco más certeros sobre el tema, sin embargo, mi intención al redactar este artículo, no es entrar teóricamente a la discusión (aún cuando me cueste mucho desprenderme de aquel ropaje). En realidad, me auto-impongo el asunto, como oportunidad para el diálogo, lo cual no deja de verse afectado por mis aprehensiones y pensamientos y por qué no, también por las intuiciones que sostengo en torno a la poesía, con sus respectivos aciertos y fracasos.

No hace mucho en una reunión con amigos escritores, cuyos nombres voy a obviar por motivos de seguridad hacia mi persona; todos de diversas edades y criterios, con una visión forjada desde puntos disímiles, no sólo por el área de la cual provienen, ingenieros, autodidactas, ermitaños, antropólogos, profesores, estudiantes y aquellos que sólo prefieren llamarse poetas, se puso en tela de juicio, la llamada función social de la poesía; para ser sincero, hasta ese momento, si bien he pensado mucho en la función social de infinidad de aspectos de la vida humana, sin ignorar que la poesía como tal, no escapa a ser sometida a ese escrutinio, debo confesar qué jamás, pensé en confrontar mi propio quehacer literario y poético con ese concepto o constructo “función social”, quizá esto ocurre porque siento que dialécticamente el pensar y escribir es un “hacer”, aún cuando muchas veces resulte para algunos un oficio, vano y solitario, pasión inútil en su máxima expresión de ociosidad, fluir de la conciencia o para el más objetivista, un soliloquio textual sumamente consciente, y no un producto de las musas, pero en definitiva, una actividad sumamente burguesa y contemplativa, incluso más que el drama, destinado a su montaje y la novela a la entretención, documentación y elevamiento espiritual.

La poesía, de cualquier modo en su decir y crear, nos ubica ante una función social, destinada al individuo puede decirse, pero social al fin y al cabo.

Me explico, el emisor, que en este caso recibe el nombre de creador, genera un signo poético a través de un proceso escritural que pretende o intenta hacer una lectura o desviación de la realidad o ambos procederes juntos. Instituir una nueva visión, para un impensado receptor, o quizá, no tan impensado… quizá el destinatario está implícito y puede por tanto existir una codificación, encarnadura, apropiación de la realidad como quieran llamarla, pendiente hasta en el más mínimo detalle. Escritura anticipatoria de los movimientos del receptor; desde el perfil que debe tener hasta la compra que hará del libro y la posición que debe asumir, física y mental en la lectura y re-escritura de lo dicho… de modo que el acto creativo poético, tiene una segunda arista social, no sólo ligada al individuo que exorciza sus demonios, experimenta con el lenguaje, encubre y descubre su voz, está también la recepción que puede o no ser representada por una colectividad, un ente ficticio, algo así como el narratario o un ente de carne y hueso pero impensado, sin rostro, sexo o visión definida; y claro, también puede tratarse de uno mismo, en el más puro y narcisista acto por no decir onanista, en fin, la consideración y prefiguración de una enciclopedia venga ésta en el vehiculo que sea, resulta consecuencial y necesaria dentro de la comunicación y eso implica ya, una función social, entidades diversas que se vinculan en una síntesis que comprende la confrontación de lecturas e idearios, experiencias, cosmovisiones y temporalidades.

De manera que, en la aventura de enfrentar un texto, producido por uno mismo u otro, se conjuga la otra cara de la función poética, la agonal mixtura del lenguaje original y voz propia del autor, esa metáfora que surge ante la lengua general (esa lengua a la cual el escritor también pertenece y que confronta personalmente en su lucha artística) Por ende, en la medida que hay interpretación de mundo, extra e intertextual, se va generando sin excepción cultura en las herramientas, estructuras, estrategias y signos, política en el autogobierno y toma de decisiones, y sociabilidad en el proceso dialogante o monologante, si atendemos al caso del ermitaño o naufrago que se comunica consigo mismo en calidad de alterno, el primero habla con el ermitaño y naufrago de mañana dirá Umberto Eco en su tratado de semiótica general

Por tanto en el desarrollo creativo y en el vértice mas reduccionista, incluso bajo el desglose del más purista ojo, se cumple de todos modos aquella bendita función social, tanto para el autor y para ese lector en potencia que no requiere materialidad, así lo he pensado, eso argumenté y argumento ante mis compañeros escritores y no escritores, así he pensado y sentido mis textos, en ese orden… con un cogito escritural que no abandona lo intuitivo ni lo pormenoriza, por ello creo sinceramente que todos vamos creando textos para nadie y para todos al mismo tiempo. Quienes me han leído pueden rescatar ello, aunque bien pueden no haberme leído jamás o al hacerlo comprender los mismos textos bajo otra óptica, la personal, en cualquiera de sus dimensiones y posibilidades, en fin, la combinación no es uniforme y plana, pues esa otra escritura, la del lector, es la mitad necesaria del acto, acto que en verdad es uno mismo y sin escisión y que separamos y confundimos al verlo simplemente desde ángulos diversos, por tanto lo que expongo… resulta en síntesis, más bien la suma de riesgos y bondades de una maravillosa lectura abierta; ahora debo aclarar que para muchos, esto parecerá farragoso, y ultra-teórico, pero es una poética, una postura ante la creación y la vida, que por lo mismo se opone, complementa o desvía otras visiones previas y venideras, y entre esas, la noción de “función social” que muchos esperan o consideran como válida y única, al hablar de poesía y voces comprometidas, telúricamente, líricamente, románticamente y sobre todo en medio de la revolución.

En mi caso, no creo que la poesía se haga para salvar vidas, para apaciguar las venganzas o iniciar tragedias, y dudo que se logre curar la hambruna y las enfermedades del globo con poemas, eso es demasiado idealista y utópico en una realidad francamente distópica, por ello en lugar de favorecer a los textos y sus autores, los grava con una responsabilidad que no les compete en lo absoluto, al menos no particularmente como aedas o vates, respondiendo a un llamado divino. Aunque; en un sentido contrario, también vale la pena destacar que esto tampoco les excusa e invita a la indiferencia, el rol que les compete es igual que el de los demás como especie, pero en fin… eso es harina de otro costal y lo que nos importa en este momento es la poesía, por tanto, lo expuesto previamente se puede entender mejor leyendo a un poeta; Enrique Lihn:

Porque escribí no estuve en casa del verdugo / ni me dejé llevar por el amor a Dios /
ni acepté que los hombres fueran dioses / ni me hice desear como escribiente /
ni la pobreza me pareció atroz / ni el poder una cosa deseable / ni me lavé ni me ensucié las manos / ni fueron vírgenes mis mejores amigas / ni tuve como amigo a un fariseo / ni a pesar de la cólera / quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta, / porque escribí porque escribí estoy vivo.

Ahora de que la poesía puede mover masas, eso es relativo, lo ha hecho sí y desde luego ha servido como arenga y hay actos que en estricto rigor, en lo épico y maravilloso de su canto y realización adquieren el carácter de poesía pura, pero del mismo modo, el acto poético puede ubicarse en la inutilidad misma, en la Intra- e Infra-historia, incluso en la ahistoricidad y en la negación misma del lenguaje, en el tartamudeo feroz, y en la espera irresoluta y estoica a la manera de Beckett, sin mas sentido que el no decir, y aún así tener un carácter social, pues todo es un juego de probabilidades, de emisión y destinación en un circuito cuyos casilleros deben enfocarse sin restricción; pues no hay una regla de oro para demarcar a sangre quien inicia y recibe el mensaje o cómo lo diseña y envía, si es que lo envía en verdad, y que naturaleza y condición tiene o debe tener el acto en su totalidad; de modo que no hay certezas o absolutos, incluso muchas veces cuantificables o directos en su proceder, como ocurre por ejemplo en otro tipo de acciones, tales como regalar una limosna o un mendrugo de pan, hacer una protesta, o lanzar una molotov, ahora que si lo pensamos bien, esos también son signos, y haceres cuyo fin tampoco es comprobable a plenitud, quizá en el momento y en la reacción inmediata de alegría, disgusto o violencia que generan, son actos más concretos pero de cualquier modo no pasan del gesto, pues al final movilizan al hombre en torno a improbables cuyas repercusiones son inenarrables e insondables, piénsese cualquier cadena de eventos, como por ejemplo el asesinato de Franz Ferdinand, quien hubiese dicho que eso desembocaría en arte y vanguardias producto de las guerras mundiales y desde allí una cadena de influencias e intertextualidades infinitas como una banda indie con el nombre del monarca asesinado… lo importante es que los actos movilizan, no curan, alegran, entristecen o dañan; movilizan sin adjetivos o cualificaciones, al igual que la poesía de todo tipo, desde la más hermética a la más explícita, movilizan los engranajes emocionales y mentales del creador y de sus receptores, sean estos de la índole que sean; por eso en la condena eterna en la que el hombre está sumido, repitiéndose entre aciertos y errores, distancias y aproximamientos; en un acertar que yerra o el error que certeramente pone en desequilibrio la realidad, con normas y lenguaje incluido (el signo de mayor arbitrariedad), sin obviar las consecuencias que eso guarda para el pensamiento; la poesía en conclusión, evidencia la carnadura más profunda de nosotros y el mundo que hemos construido y seguimos construyendo por encima de todo lo anterior al lenguaje. E ahí, en ese desenmascaramiento, la función social de la poesía, el decir… el decir y no decir…

Autor: Daniel Rojas Pachas
Publicado en: Cinosargo.


AQUEL MALDITO DESIERTO...



ass

Vivir en el desierto, más allá de los chistes que uno mentalmente pueda hacer para no deprimirse con el rutinario paisaje de un devorador tierral de cerros que te aplasta, puede ser una verdadera lucha, no sólo en contra del aislamiento monocorde, al ser la esquina perdida de un centro no menos caníbal e indiferente y estar de lleno, plagado por el prejuicio de voces repetidas que sin embargo, les encanta deleitarse en su propia orfandad, atenuada por el prestigio que les da la tradición tutelar y la milenaria iconicidad de la alpaca y el cacto



… De cualquier manera, ningún cristiano acérrimo o simple pagano dentro de sus cabales, se atrevería a decir que el paisaje desértico es sólo un gran vació lleno de asqueroso polvo o la eterna muletilla de escritores obsesionados con la majestuosidad de la pampa salitrera y sus vestigios, si viésemos el anverso, el otro ojo, ese que no esta tan lejos y no es tan alienado como se sospecha… Si bebieran de aquel cóctel demencial que nos brinda la música stoner, Kyuss, Fu manchu, Eagles of death metal, Datsuns, Orange goblin, Astroqueen, High on fire o el masivo Queens of the stone age, otra opción la presenta Corrosion of conformity que le añade un toque más hardcore y en chile podemos encontrar este estilo representado por Yajaira y Hielo negro, todo sazonado con una exquisita psicodelia, sin embargo el efecto es el mismo, la experiencia sonora te transporta a mil por hora y coloca sobre una harley, un destartalado ford o un viejo cadillac restaurado (onda MAD MAX) Con el viento de la autopista soplando en contra y con un cigarro (marllboro) a medio consumir. La sexy flama danza con forma de mujer entre tus dedos y el diablo es tu copiloto en este viaje ácido en el que viejos dioses del rock como motorhead, the stooges, sabbath y acdc abren paso y legan su influencia al galope de 200 caballos de fuerza. Si eres menos melómano, pesca un libro beat en su apogeo, tipo Kerouac en On the road y matízalo con el cine de carretera desnudado en cintas como Wild at Heart del tío loco David Lynch. Pero no hay que olvidar lo que nos compete como continentales, igualmente lastimados por la aridez. Así como Wilfredo Lam, muestra el influjo africano en su surrealismo cubano, la geografía agreste la retrata el pintor mexicano Gerardo Murillo y nos invita a dar una revisión más profunda y menos predeterminista a la pesadilla de Rulfo a la luz del mundonovismo y por encima del manoseado realismo mágico y de paso, revisitar a Rómulo Gallego para conocer el poder del paisaje, lo devorador de la Vorágine en Eustasio Rivera, y saber que fuimos los que acuñamos ese concepto de novela ligada al espacio como personaje (Francisco Contreras en 1917) y pronto veremos como noventa años después, otro chileno, pero para que ponernos patriotas, mejor digamos un trotamundo literario, lo consumó en su póstuma y monumental obra, 2666. Bolaño en ella, nos habla otra vez de ese infame desierto, ahora como purgatorio y centro, en el cual confluye toda la miseria y nobleza de nuestro ambiguo humanismo.


Por tanto, si quieres y tienes los pantalones bien puestos como para transportarte de tu urbanidad rutinaria compuesta por, digamos, 21 de mayo y sus alrededores en Arica o cualquier paseo principal en tu región, para ser menos localistas… podrás reencontrarle un sentido alternativo al montón de fósiles y estéril suelo sobre el cual directamente reposan tus pies. Esa nada terrosa, que para otros es en cambio un desierto nevado, o un lodazal o un desierto plagado de cuerpos que flotan como partículas sin rostro, quizá Paseo Ahumada.


Para un giro de tuercas, te recomiendo lo que a mi juicio es actualmente aunque ya tenga sus años, una de las mejores ramificaciones del rock, déjate fluir por el efluvio de los coros agrios de bandas como las que mencione, guitarras cascabeleantes que refunden la potencia de Metallica en sus mejores tiempos (Kill them all) los Riffs de Toni Iommi en Sabbath más la sensibilidad blusera de Cash en I HUNG MY HEAD acompañado de un buen libro como, los cuentos de Raymond Carver, Sergio Pitol o alguna novela de K.Dick o Cormac Mccarthy o un poemario como Aullidos o algo de Ferlinghetti y para rematar, que se yo un vistazo a Easy Rider o Fear and Loathing in las Vegas, yo no respondo del resultado…



Paz yo me disuelvo.
Daniel Rojas P.


Queens of the Stone Age (Go whit the flow)

Corrosion of Conformity (Stone-Breaker)

Yajaira (Abre el camino)


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Vuelo final.



Aquí, saltando, desde la infinitesimal oquedad, un olor a rancio, de tu cuerpo y el mío, muertos aparejados, soñando con un silencio, que no se esparce, que no riega nuestra piel y sin embargo, constricto-decisivo, contagia al resto y su caminata, famélica-mente, siempre despierta a la fuerza, escuchando tecno-señales, mecanismos ovíparos, desde el infra-versal-dorso, de otros vacíos. Estos se conectan con la garganta de un tío podrido en Inglaterra, (a veces vivo) Y en cualquier punto-periodo, que haya gestado sonrisas y sonidos y de vez en cuando, algún movimiento, no necesariamente cariño, al estilo perra londinense… suena, Aunque tantos, repetidos, salten como furias perversas… al compás de sus llamados berrinches aguardentosos, vuelvo sin oír, a tu perfil, grueso, mudo, siniestra afilada maraña, de húmedos cabellos y ojos extasiados. Pálidos, inmensos, como la muerte que quisiera, y congratulándome, en el crepúsculo, vuelvo a montar la ligereza del gemido secreto, ese mohoso vehículo de huesos y músculos superpuestos y se repite, en cadena se repite la cuestión hasta el hartazgo, esa tenacidad ciega, que nos ponemos e imponemos, consumiendo cada celular vestigio de algo tierno, equivoca-mente, llamado así, nueva-mente- todo mente y por qué, no llana y simple-sin mente, repetidos, como tantos otros absurdos desarrapados, no somos sólo vivos, mendigos en la desembocadura de nuestra aberración, de nuestro íntimo claustro, sin olores, sin la tensura de tus garfios y las garrapatas del expreso a-Marte.

Autor: Daniel Rojas.


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El Ingenio.

El ingenio ha trompeteado su penúltima calamidad, la última todavía se cocina bajo las piedras con piramidal cuerpo, ese cuerpo es una desgracia para las formas múltiples del hombre, que parco luce las cicatrices de la evolución.

Sus manos ininteligibles, a cuanta bestia ha sufrido el desgarro de su práctica inteligencia, sirven para elevar la roca, moldearla y asesinar a molestos congéneres que se roban parte del poco oxigeno que debatimos…

Algunos saben dar mejor provecho a estos misterios mecánicos de carne y hueso e inspirados en su propia imposibilidad, definen lo imposible con imágenes. De vez en cuando, cuando el caos precario conspira –nace un Munch o Brahms

Autor: Daniel Rojas Pachas.


Daniel Rojas. escritor chileno, poeta arica, poeta ariqueño, delusión, música histórica, daniel rojas pachas,

Divagación.

Un escritor en estos días, es un loco, un vago o un oasis en la mente de otro loco, vago amante de las letras. Un amigo imaginario en el desierto de la multitud y su bella vora-cidad. Sin embargo, quién puede afirmar o con mayor dificultad, decir no, a este juego mental. Probable-mente tú, eres una simple creación, de ti mismo y el verdadero escrito, no es la poesía, sino tu caminar en la voz, de ese otro que creías hasta el infinito: Una ilusión.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Daniel Rojas. escritor chileno, poeta arica, poeta ariqueño, delusión, música histórica, daniel rojas pachas, carrollera, poesía arica

Inter-Tanto.


Mientras
siento
"esto"
destrozarme por
dentro
mientras las conversa-ciones
se vuelven alambra-das
dividiendo
mi carne
en pequeños trozos
para la digestión de enanos
miedos,
comunico
a mi ingesta
la vanidad
de las palabras
que giran sin orbita
definida
sin destino
conocido
y trato de llegar
sin mucho éxito
a un mudo acuerdo
con mi ignota
felicidad que
no es a juicio
de mi propia enfermiza
porfía
más que una mentira
sádica
preparada
para romper la estructura
ósea
que recubre la apariencia
cuerda de mi amanecido trasnochar:
El hombre sensible
prescindible
no es más que la cómoda
fachada
de esta desgracia
esperando
su segundo para la comunión
del brillo
y el plasma

Autor: Daniel Rojas P.


Bastardaje II





Y catando la ausente caridad
palpo la codicia del amor,
es el horno macabro
en que miles de veces cae,
caigo.
Esperanzado,
mi esperanza…
Alimenta,
nutre
la ceniza
y tu cama lengua.
Recibes la humedad
del trago…
La amarga sequedad
y la soldada de mi afecto.
Mutilado, cobrizo,
mudando
a cada instante
en cada rápida imagen
que tus cámaras
de carnicera,
cuelgan de sus dedos garfio…

La línea es una paralela,
oblicua oquedad,
túneles de cera
que en su costra fermentada,
revelan el rostro.
La enajenación bruja,
la paridad de nuestro sexo.
Allí preso de tu maraña
furibunda…
Soy cualquiera, luego otro,
Más tarde mientras
llueve mi costado,
vuelvo a ser yo mismo
y pierdo mi principio,
la identidad de mis ojos,
el color de mis pies,
la rapidez de mi boca
y ya no se qué puede ser,
lo que rezo y como,
lo que tengo y deje pasar…
pues en tu centro
gravitatorio,
las partes de mi trizada
figura…
son un recordatorio,
opaco,
mustio,
anegado
de un retrato que olvide…
Es el canto del pájaro mudo,
la sórdida difamación,
la carcajada irresponsable,
la droga en mi párpado
y nueva-mente
la mente re-nueva,
el friolento
trato,
el acuerdo tácito,
la violencia
de ese
útero a la moda,
que anda
pariendo,
despojos…


Autor: Daniel Rojas P.






Bastardaje I



Formulas reptantes, hondan la vanidad del llanto, esa críptica necesidad del yo

y la alteridad crucificada,
desnuda,

arrastrada por los confines del abandono.

Son los huérfanos del alma, los porno-míseros que tienden su emoción,

al alba cristalina y enferma,
a la noche cerrada,

que pende de una sonrisa afable que todo el tiempo de todas las otras noches,

menos ambiguas y descorazonadas, le niegan

sin piedad.

Y como dios manda, tu dios: el fuego,

se prende el terrón infame de esta maldita cumbre de primates grandilocuentes.

Y la ardiente negación regresa,
sintoniza la desconfianza.

En nuestra maldad encarada, descansa un tango hipnotizado por su gloria ignota

y sabia tentación de pasajes bellos,

aún no han sido recorridos por los pies descalzos

y tallos mágicos
de la enredadera humana…

Por qué lloras madre, pregunto confundido

y luego corro,

corro entronizado por las callejuelas de mi desdicha

temiendo la respuesta.

Soy yo la desgracia y la poesía o sólo un refugio pasajero.

Soy yo la otredad que carcome tu vientre rutilante,

tu juventud desaforada que aguanta y vuelve al cauce de su inocente miedo…

Tan devastador es el reflejo, en verdad; saberse un sabedor.

Rata pensante, carcomida desde el rabo a la cabeza,

por la furia de los dientes y esas millones de interrogantes.

Este roer y saltar vallas,

se ha vuelto un maratón y cataclismo… Idas y venidas,

tantos cruces y circunvalaciones.

Soy entonces un narciso erostrato, un errado enamorado de su imagen al viento.

Odiando al mundo,
sin nada mejor que hacer

que pasar al recuerdo. Al inconsciente colectivo,

con el horror de mis arrebatos
y el tatuaje perenne.
Ese retorno constante y fallido
de mi violación a la cordura.
De mis remansos atávicos,
de mis desviaciones genuinas,
nace este canto infame,

esta impúdica salvación a mi propio utero

y la gesta de mi nacimiento nuevo, que se reconoce en la resurrección del error

y la palpitación del henchido mal.
Oculto en los numerosos
vacíos de una corriente desconectada,
drenan el raud odintel
a mi propia destrucción.

Las uñas largas, el cabello como un océano de relámpagos.

No despejan,

la polvareda ominosa de mi abrevadero…

Allí,
aquí,
acá,
allá,
destronado en la puerta del sol.
Desuso mis espasmos
y las variantes de la carcajada…
Tu desnudez empalma con mi vacilar

y mi blasfemia se materializa, en solipsismos de autoengaño y autoafirmación.

A quién engaño y afirmo,

si no es a mi mismo, a este íncubo fracasando,

en las aceras delicadas, del yacer en soledad…


Autor: Daniel Rojas P



"some shit 10"


Las ondas mueven los pies y la tierra
avanza con satisfacción.
El mundo gira en nuestras cabezas;
rotamos por completo, ceñidos
a la circunferencia y gravedad de este huevo espacial,
plagado de monos absurdos.
La desgracia se vuelve un batallar
en los linderos del absoluto y vaguedad.

Desgasta la paciencia de dioses opacos y vengativos, cuyo hermoso recurso, es la inundación.

Esas ondas que se elevan y ponen nuestro mundo al revés.


AUTOR: DANIEL ROJAS P.

"some shit 9"




Somnolientas las palabras, se tornan guardianes del infortunio y desesperación,

Carcome las vísceras de cada estructura, una cárcel léxica y lógicos barrotes.

Uno a uno, destazan una y todas las fibras mentales,
de ese cuerpo blando, quedan extenuadas partes,
ruinas
y trizas,
de CARNE, piedra y SUEÑOS,
mundos perdidos, oníricas regurgitaciones.
Imágenes

y vasallos ruegos.


AUTOR: DANIEL ROJAS P.


"some shit 7 Y 8"



7


Errabundas escaleras, descienden del terreno pardo

y las estrellas se consumen en la bocanada,
ese último digerir
antes de tocar el suelo,
se confunde orgásmico
Con la arcilla en un toque delicioso,
eje de setos y espinos
Atragantado por el ventoso grito



AUTOR: DANIEL ROJAS P.


8

Y las voces se diluyen en la rueda
Esa inmensa mordaza técnica
Viene pisando las lenguas de cada ser-piente
Sa-piente
¿Qué mierda es piente ?
Y por que ella nos dio a morder, del árbol de la ciencia,
Tener vergüenza y dejar la incon-ciencia ¿ ciencia ?

¿Fue regalo o maldición?


AUTOR: DANIEL ROJAS P.


"some shit 6"



Cursando abismos en pequeños barcos de papel, surcando cascadas negras de vacío

Y hermosas aves con rostros de niño enjuto, lanzan besos lujuriosos al horizonte.

La prisa del óleo se confunde entre tus delgados dedos. Un gris leprosario tiñe el venal cielo, suelo, mar, marejada de postergadas voces.

La tierra muerta, el velo de árboles huecos, naturales tumbas y extensas miradas que se expanden siniestras

y desde esa izquierda atrevida,
volvemos a recorrer el curso abismal.

Autor: Daniel Rojas P.

"some shit 5"



La silla sigue allí
La presión aun bulle
Y la carrera no se apaga.
Los botones del tablero, están ardiendo
Y la alarma te dice: Cuando vas a morir.
Intertanto, la sierra acre,
No deja de seguirte, le gusta el añejo,
Sabor a hueso.
Tu espalda y el ánimo de sentarse vuelve…
Sientes las ruedas y el camino recorrido.
Gritas tu odio a los que amas,
Qué justicia hay en tu discurso,
Cuál es la consecuencia, de esa absurda metafísica;
Aburre
Y la carga de vivir,
Sigue rodando, sentada allí

Y tu también.


Autor: Daniel Rojas P.


"some shit 4"




Una guadaña pende de este estomago yerto,

en sus brazos Rechonchos y diminutas manos, duerme la guagua rota, sin labios y con ojos cocidos. Desde su centro albino, se extiende la cosmogonía de espectros, transparentes hombres y mujeres, el jardín cerrado, el advenimiento del terror y la raíz muda. Su madre gime colosal, el filo de la hoja, que pendular crece, ciñe entre las entrañas el rojo erial y la cariñosa abandona su mueca sonriente. Una nueva lágrima… echa a volar y rompe el capullo, la gravedad y el mundo de fuera, nuestro útero patriarcal…

Sigue muriendo.



Autor: Daniel Rojas P.

"some shit 3"



Gritando para llenar de estertores,

Esas venales circunvalaciones.

En una cónica desembocadura,

callejuelas mentales,

residen todos, desde la administración

hasta el control del que no puede silenciarlos

y menos creer en algo.

Embarrados en la gris,

vomitiva demencia,

de esa plana repetida, monótona

descartable, mundana alegría...

Sus aulas son un sudario de apatía

un maldito rapear de vidas,

ilusas, apasionadas por el absurdo

y las hormonas…

Lazadas en picada, son el mural

Del cual otros, toman esclavos

y marionetas al uso…

Feroz abismo de imbéciles,

sonoros descompases

Apedrean su baile…

Es su escueta forma de no tener

Voz y parasitar una identidad,

Gastada, cómoda, insufrible…

la locura de estos monos...

que ironía!!!!!

En algún momento lo creí posible…

sus lagrimas,

me provocan una diarrea

y carcajada,

que no termina

nunca acaba,

más que en otro llanto,

el que no tiene salida.


Autor: Daniel Rojas P.

"some shit 2"


¿Cuántos segundos encierran las pesadillas y cuántas veces muero en ellos? ¿Cuántas gotas pueden absorber mis poros, antes de volverme una y escurrido fluir por las cañerías? ¿Cuántas canicas puedo meter en un saco de papas y cuánto tiempo aguantarían el azote del suelo? ¿Porqué tan absorto pienso en ello? Y ¿Porqué estúpidas preguntas como estas, recubiertas en innata y sutil violencia, son consideradas estúpidas en primer lugar?.

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Tienen menos valor que la cacería del oro negro, el suicidio del dólar y una noche de sinuoso baile y meneos electrónicos marinados en éxtasis, mediocre irresoluta confusión, importados brebajes... Tienen menos trascendencia que el asesinato de algún corrupto congresista,
en un convulsionado país y el derrumbe de millones de ladrillos, apilando ciego conformismo y la neurosis plástica de una guerra por fe.


Autor: Daniel Rojas.

some shit


Ver un rostro es enfrentar un tiempo, un calendario subjetivo y una historia privada llena de hitos, miserias, guerras pandemónicas, hambrunas mentales y victorias diminutas. Algunas veces autenticas, la mayor cantidad de momentos, falsas victorias y sólo guerreras, hambreadas miserias tras mascaras que ocultan ese rostro sin voluntad. Sólo esclavitud que desfigura la tarea de ser y al mismo tiempo, esa historia personal e hitos, son dirigidos bajo un fantaseado destino, una ilusión de libertad o el poder supremo de la simple, conformista paz, una pasividad que se conforma con el devenir y dominio circunstancial... Ver estos rostros, tales tiempos y miserias ¿qué me dice?, ¿cómo rompe mi malatesta?,¿cuál es su historia o desistoriadora forma de desalentar?, en un edificio abandonado, en la trastienda de un local que vende sombreros de la década de los cuarenta, en una etnia castigada y tras los amurallados rincones, lujosas recámaras de un palacio gubernamental, el percutor de un arma y el palco de honor bajo la trinchera, bombas rozan tu trasero embarrado en las apolilladas páginas de un libro censurado que reposa en el estante siete a la izquierda, entre la biblia y zaratustra. La biblioteca es una colección pasiva esperando la quema de algún pequeño dictador en motocicleta... lo último esta basado en un desagradable hecho verídico. Entonces ¿cuál es esa historia secreta, codificada, misteriosa, anónima, la gesta de un árbol perdido en un gran bosque negro de almas desalmadas, espíritus desesperados y esperanzas que no se concretan?

autor: Daniel Rojas P.

Encrucijada

(Leelo en la direccion que gustes. Cuidado con la "Testa")



...Salgo de un letargo menor, me ducho y encuentro ante el espejo para sumarme a la rutina de evasión, el mayor y eterno letargo. Desperdigando toda la energía de mi ser en una máquina de afeitar que corta más al ras, una colonia que solo yo huelo, el desodorante que dice atraer al sexo opuesto, mi ropa, mi desayuno balanceado, las noticias deprimentes, las estadísticas favorables y las políticas de gobierno que a nadie importan hasta que tenemos que evaluar cuanto nos han robado mientras distraídos somos demócratas en la nación de nuestros propios pies. Sí. Todo me preocupa poco y avanzo pues eso me han enseñado a hacer y lo creo como agente, hombre activo en lo humano, justo y normal, modelo estable y estabilizador. Entonces con el patrón como ley, me mato mintiéndome o ignorando. Porque es mas fácil que contemplar, escarbar tras la artificialidad y saber que he perdido tiempo con cada automatizado elemento, auto, trabajo, amistad, relación, progreso, tecnología y diversión vana, pues mientras menos me importo, más importante resulta tener, para no sentir que estoy cayendo y al menos tengo de que asirme, la compañía, status, rol y dignidad a la que me sometí errado o acepte porque es el paso común y que todos y yo, automatizado también, considero ideal porque sino soy un freak y no lleno las expectativas. ¿Pero las de quién?; si realmente no tengo más expectativas que las que me han impuesto otros a los que también se las impusieron y dejaron de cuestionar cada día, cada segundo, esa cama, compañía, cuarto de baño, rasuradora y sentir de pies que ya avanzan muertos pues no hay espacio y tiempo para detenerse a verlos. Solo se tapan con zapatos que también me definen, determinando de donde vengo, a donde fui e iré, cuantos años he avanzado pero cuán poco he crecido en verdad, cuán poco desde esa mañana en que abrí los ojos con temor al oxigeno y deje el abrazo de un líquido para transponerme a otro, ya no amniótico, hoy social y de nutrición representativa en que cada segundo del por qué de mi mismo, se diluye...



. ..Entonces al volver a mi y salir de nuevo para juzgar a otro, siento la enfermedad endémica, desde que miro al lado y a quien yace junto, aún entre sabanas. Sin moverse demuestra cuan poco soy sin compañía, sin el juicio último de otro. Y si procuro mirar más lejos y fuera, igualmente se retrata la estúpida necesidad de compañía, por ella matamos, basta con asomarse a la ventana y verlos correr a sus trabajos, escuelas, en el parque, todos, de la mano o golpeándose. Todas son interacciones y el juicio necesario nace de la boca de otro, por que no hay derrota y triunfo final, si otro no lo hace patente, porque al final, esa es la justificación última de dios, darle personalidad a tu conciencia, a tu soledad que no te puede evaluar y en ese caso debes recurrir a otros, medios, foráneos o internos otros...
...Así, retratado, eternizado, congelado y estupidizado ante mi diario vivir, ante mis posesiones con personalidad y dueñas de la identidad que tengo o que teniéndola, impertinente me dispone raudo a seguir consumiendo la gracia de cuanto producto me define: mi bebida gaseosa, mi café, mi cigarro, mi droga, mi arte, mi culto, mi veneno, mi arma, mi odio a muchas causas, y mi afiliación a una, igual a todas pero distinta de mi. Se al fin; al levantarme, cuanto he aplazado mi vida. Fuera de foco, la pasión inútil del hombre es un manifiesto en la boca de todos, incluso en la de esos parias que se dedican a estudiar con sus nihilistas sagaces insultos a la sociedad: "La mísera urgencia de pertenecer". Detenerte a observarlo y criticar, es salir de ti; y ver cuanto has sido por ellos, viviendo para ellos, para la imagen que te has dado, la cual debes sostener, ante todos en la locura de responder a fantasmales pedidos; ante un caricaturesco y simple desconocido yo, edificado por tu miedo y ese siniestro ego...



...Ahí; concentrándome, enfocando toda mi atención en aquel preciso momento en que desde el plano confuso de mis juiciosas retinas veo mi silueta, rostro y cuerpo parado, frente, contra, ante y bajo el espejo marino, no se confrontarme, no se romperme en dos y tomar una consecuencial vía. Anteponer mi inveterado miedo parece lo único que humano se sobrepone con pretensión y ego al inocente animal y hermoso salvaje que llevo dentro, inmerso bajo esa piel de mamífero pedestre, bípedo y desplumado; al hallarme bajo la luz del escrutinio, puedo comprender mi naturaleza muerta, la renacida en el albor de lo deliciosamente decidido y aceptado de antemano; débil, muy débil, al estar parado, frente, contra, ante y bajo la subjetividad, contrastado con esa maravillosa dimensión que rompe la marcha de humanismo capital y socialismo democrático, esclavos preciosos en el caos de la revolución izquierda y tiránico libertador brazo del anarquista borracho y terrorista remilgado con corbata y haraposos zapatos de taco alto; debo subconcientizar y ascender al inverso de mi cuerpo. Hallar el espíritu lejos de la representación, en el sueño absurdo, opuesto y libre, maldito y desgraciado por la absurda y referencial verdad que no lo es tanto pues pende de otros, de mi soledad pautada y mi consecución con el resto que tampoco sabe y sigue acumulando para ver si así consigue. Pero yo ya no quiero conseguir. Ahí, parado se cuanto no quiero unirme y cuanto más deseo saltar disociado a esa barbara e ilimitada demencia de perro, a esa ternura felina y rapidez de intrépido, demencial en su selvática madriguera, por ello, parado, frente, contra, ante y bajo el espejo me decido a romper el reflejo con mi mano y ser yo mismo, yo sin una distorsionada caricatura de mi imagen, yo sin un ideal vanidoso o terrorífico modelo, pasmado en el eterno estúpido congelar de la copia, de la infernal mimesis sin catarsis, por eso parado, confronto mi temor, abrazo la compasión y puedo hallar la infraestructura de mi alma, saber que no existe tal, saber que no hay un daguerrotipo espectral que juzga mis actos y esgrime una voz moral, yo no soy un accidente del líquido interior, soy el arquitecto de mi sacrosanta fatalidad, un vacío supletorio de la irrealidad, temor que por mucho se constriña a la jaula del hombre esqueleto y amor de vírgenes suicidas, se retuerce en la pasión del homicidio fueguino de muchas pasiones que se enfocan con miseria hacia remilgados puntos sin conseguir más que desperdigarse del verdadero centro, mi voluntad poco cuerda y otras tantas, mi libertad sensata con angustiante desamparo que se reconstruye en una constante lucha, parada, frente, contra, ante y bajo la desesperación de las caricaturas que ante y bajo la imagen de ese cadavérico maestro y anfitrión fúnebre en el circo de falaces almas y occisos caminantes de su propia falta de decisión y abrazo perceptivo, se desnudan para el espejo miserable de mi cobarde pero siempre localizable heroísmo, en que romper el sueño, la referencia del escudo y la sublimación del dolor es pararse, frente, contra, ante y no más bajo el miedo al miedo...sólo, romperme solo, para conseguir sin tener; pero para ello, debo primero ver dentro, muy al fondo...

Autor: Daniel Rojas.


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El problema es...



El problema no es que seamos bárbaros despiadados, violentos, iracundos, beduinos furiosos e insensibles. Desdeñables bedeberes, irascibles bardos carentes de control o animales arrastrados por su pasión, vileza, ansia, morbosidad y urgencia. El problema es que vivimos en un sistema civilizado.
Un ámbito organizado y estructural, frío e impersonal; con burocracia, políticos, grupos de poder, prensa inquisitiva y sensacionalista; servicios de impuestos castrantes, dirigentes sindicales, tramites, timbres, firmas, estampillas y toda clase de insulsos conductos regulares: Créditos, hipotecas, avales, tasas, estadísticas, pesos, medidas, paradigmas, ideologías, paradojas, arquetipos, teorías y al final un millón de etcéteras más, que solo se sustentan en la bolsa y sus fluctuantes especulaciones. Balanceando nuestro destino, como si este fuese un elefante sobre la tela de una araña. El problema no es que seamos indignos, maledicientes, rastreros, violadores de la libertad de otros, estafadores, tiranos, despóticos dictadores, autócratas fascistas que pisotean el concepto de justicia y se mean en la igualdad social. El problema es que estamos plagados por leyes y procesos. Distingue aquí, crea un modelo acullá. Eres parte de una elite señor abogado, letrado, jurista, juez, ministro de corte, magistrado de la Suprema. Quizá secretario, relator o simple oficial primero, que anilla este fárrago y archiva el caso por otros cincuenta años. En conclusión, una suma integral y mecánica que enreda la ejecución y validez de inherentes derechos. Estados, naciones o reinos, modernidad, progreso y avance: Llámalo como quieras; al final se trata solo de un autosuficiente Frankenstein de metal y plástico, que con un espíritu consensualmente concebido, termina por volverse fin, para esos tan minúsculos medios en que absurdamente los humanos de carne y hueso, conscientes, racionales, dialécticos retóricos, intelectuales, sensatos, prudentes, prestos y lógicos, nos hemos tornado. "Pasando de consumidores a consumidos" Y es que el problema no es creer en nada o nadie, sino la gran cantidad de información que desde que Aristóteles redacto la política, te quieren meter en la cabeza; con la maldita técnica de Ludovico, como si fueses Alex de Large en la Naranja Mecánica. Empezando por Anarquismo para desordenarse y continuar con sabotaje, guerra de guerrillas, terrorismo, democracia, el Duce colgando de la plaza, Gabriel Princips y la mano negra, Franco, Adam Smith y la mano invisible, Aristócratas, Maoístas, La matanza de Iquique, Revolución Francesa e Industrial. La Sorbona, Maquiavelo, Feurbach, Jesucristo crucificado y los Romanos celebrando. Capitalismo, los reyes católicos, La reina Isabel que todavía no se muere, Milton Friedman, Marx y Engels "Vaya duo", Bush "Vaya idiota". Los socialistas utópicos, Cortina de hierro, los talibanes y sus aviones. Kennedy con la crisis de los misiles y la bala mágica. Golpes de estado, once de septiembre, Las torres gemelas y la moneda bombardeada. El Doctor King y su sabiduría terrenal, tuve un sueño dijo él y también Ghandi antes de que lo mataran. Nixon, Watergate, Vietnam y su afán por deportar a Lennon no Lenin. Pinochet, Víctor Jara, Bolcheviques, Stalin, El muro, no el de Pink Floyd sino el de Berlín. Ya que estamos por esas tierras, no olvidemos a Hitler, que equivale a Nacional socialismo, mejor conocido como Nazis por los judíos: Siempre perseguidos y guiados por su fe. ¿Ya nombre a Moisés? Bueno que más da, sigamos con el Che Guevara, los Maltusianos, Lutero, Sartre y otros existencialistas. Castro, Fujimori en Japón comiendo sushi, Balmaceda pegándose un tiro en la embajada, el corralito, ruido de sables en el parlamento, La ley de defensa de Videla y los baños termales de Ibañez del Campo; Apología de Socrates y bebe cicuta; mientras gobiernan los neoliberalistas. Por fin, todo se va a negro o a pique. ¡Da lo mismo!. Pues el problema es que con tanta mierda (Y eso que no ponen aun el cassette sobre Religión y Teología) Te das cuenta que nos falta locura, ¡Pero de la buena! Romper esquemas, tabúes, trancas y barreras, realizar un acto poético, ignorar lo que abunda y apesta. Tira el celular, reloj y esa estúpida agenda que determina tu locación actual y próximo paradero. Pues el problema es que no hay realmente problemas, al menos no fuera de nuestras cabezas, que ponderan Inútilmente comodidades esclavizantes, rutinas demenciales y dependientes, posesiones materiales, ritmos de vida, lujos, fruslerías y un montón de insubstancialidades que se imponen sobre nuestra voluntad de elegir, mutando en cadenas abstractas para el soñar. Ahora, para concluir: Simplemente debo preguntar ¿Eres parte del problema o la solución?

Autor: Daniel Rojas P.

Inflexiones misantrópicas

1 (Declaración de principios luego de hacer zapping)

Cual es la necesidad de estar con otros; no comparten necesariamente lo que sienten, por lo general se engañan y pretenden. Quizá la única razón es hacer más llevadero el silencio y menos dolorosos los cuestionamientos potentes de su mente. Lidiar con la miseria sosteniéndose en la respiración acelerada de los que tampoco saben quienes son; pero que al menos en manada, pueden desprenderse de la carga de entender. Inexistir bajo la presión simplista y patética de tomarse de las manos y formar una ignorante colectividad. Todos escapismos, todo un burdo y demencial atragantarse de emociones, vomitarlas y responder a expectativas de almas que ni siquiera son tales y que también sienten la obligación de afirmarse en ti, en tu debilidad que los alienta o fortaleza que les intimida...
Todo es un juego de no saber y ver quien lo oculta mejor... En ese transito sobreviven dándose martillazos en la frente... Y luego se supone que los que vemos; esos pocos a los que nos afecta tanto simplismo, tanta repetición y decadencia. Tenemos que levantarnos, dejar nuestros mundos y aplaudirlos por seguir. Lo único que han conseguido es sobrevivir a su propia estupidez...

2 (Sound and Fury)

I deas violentas concurren con deliciosa malicia y gustosa necesidad; de pronto tengo el imperioso urgente deseo de matar a alguien... se mueve en mi, en las yemas de mis dedos y se escurre en mi garganta. Tiembla mi cuerpo, que acongojado, ríe en silencio... ...quiero una presa, golpearla por la espalda y luego tomar su rostro y aplastarlo contra el delicado suelo. Todo mientras grito en su oído lo que pienso... "Hijo de puta, estamos cagados y tu feliz; transitando como nada, como si esto fuese una perfecta bella estupidez". Atractivos anhelos me empujan a patear su columna como si fuese mi animo, molerlo con la suela y hacerlo llorar sangre, no se a quien a cualquiera, yo incluido. Reventar contra la tierra y masticar un poco del barro alcoholizado y vidrio de las ultimas botellas rotas anoche. ¡Parece divertido intentarlo y fingir!. Digerir colillas de furia ardiente cual nutritivas vitaminas... Jalar el polvo que usa mamá para maquillarse, inyectarme hasta el jabón liquido del baño; por que ya no se que mas probar... ...Todo es saliva de odio sobre mi asquerosa piel. Pellejo de vagabundo desgraciado: Aísla y da asilo a la miseria. Todo converge y se apunta en mi hígado, ideas que me complacen al caminar, subir por entre la multitud y verlos. Observo con una irónica sonrisa que da rienda a mi cínica carcajada... Cuerpos diluidos, sexifragos entre su propia neuralgia de mierda, muertos sin saber; vivos sin quererlo. Sobreviviendo; aunque temen pensar cuanto pierden con cada paso de infamia... Subyacen en el cáncer humanista. Residen en su infernal respiración que afirma y perdona... Justifican, sintiéndose especiales por ser y luego no... Es una cagada pensar mucho en cuan poco son... ...entonces no lo hago; pero su básica complejidad me desaliña. Prefiero elevarme con volumen y desgarradores decibeles actúan sobre mi cerebro. Comprendo en ese segundo orgasmico que la música es vida y el resto solo ruido... ¡Solo un ahogado pedido de auxilio que nadie entiende o busca satisfacer!. Orgías de escuálidas almas en un vertedero, mismas que desearía destripar con mis caninos y hacer bolo a mordiscos. ¿Pero quien soy para librarlos de su patetismo e invitarlos al mío? Quizá los amo demasiado y como buen aristócrata cuando empiezo a querer, solo me miento y en realidad, lo único que busco, es hacer carne de cañón... Combustible!!! ...Energía para mi sound and fury...


autor: Daniel Rojas P.

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