Semblanzas Profundas: Graciela Quiñones



Nacida en Putre, pero ferroviaria de corazón, la infancia de Graciela Quiñones, transcurrió a partir de los cuatro años, en Quebrada Honda, un sitio vinculado al Ferrocarril de Arica-La Paz. A partir de ese momento, forja una estrecha relación con la zona, su historia y gente, captando sonidos, paisajes, rostros y vivencias que madurarán, en espera del momento en que pueda plasmarlas a través de la palabra escrita.

Su posterior vida en la ciudad, desarrollada a través de la fotografía junto a su esposo Alfredo Sánchez y con una marcada dedicación a su hijos y nietos, forja en esos avatares del laburo y cuidado familiar, la disciplina, entereza y ojo narrativo que le permitirían finalmente, llevar a cabo su sueño de escribir, publicar y difundir de manera independiente sus obras.

Autoeditadas y con un espíritu de nostalgia y evocación, así como homenaje y retrato de la mujer y hombre del norte grande, el lector, en títulos como "Los mártires de la montaña", "Crónicas en Tiempo de Arica", "Los Carrunchos y el Capataz de los Rieles" y Cosmelia, se impregna del clima agreste del desierto, la lucha diaria por el sustento, las injusticias del medio y las reivindicaciones personales a través de la fuerza y tesón de quienes pese a la adversidad, toman las riendas de su existencia y dan un vuelco a las circunstancias, sobreponiéndose al espacio y tiempo que les tocó vivir, los prejuicios y toda una tradición o forma de pensar que limita y circunscribe sus vidas a ciertos roles, trabajos y creencias que les impiden escapar del estigma y esteriotipo.

"Cosmelia, recordando el ayer" según señala la misma autora, es el relato de una niña que vive en una zona rural. "Como muchos niños que no tenían opción de ingresar a la educación, era inteligente y humilde; sólo le faltaba la oportunidad. Más tarde, como autodidactas, muchos como ella, lograron realizar sus aspiraciones, con el apoyo de un profesor que comenzó a alfabetizar", La protagonista de la novela fue modista, fotógrafo y ante todo esposa y madre. Lo cual demuestra el manejo que la autora hace de lo experiencial y biográfico pues como su personaje, ella nació a la literatura, al corriente de hechos registrados en el ferrocarril a más de 2000 metros de altura, cobijada por un nutriente mundo andino.

De manera que al realizar un recorrido por la obra de esta autora, encontramos historias como "Los Mártires de la Montaña", del año 96 en la cual se recrea y relata en forma sugestiva el mundo rural y su cosmovisión, valiéndose de un hecho verídico que ocurrió en 1910 en los cerros cercanos a Putre, a fin de generar el conflicto en la trama y exponer frente a las costumbres y cosmovisión de un pueblo ancestral, la cruel masacre de una familia de pastores, la cual nos vuelca de lleno, ante los dramas y alegrías de un grupo remecido por la intempestiva violencia del espacio en que vive. Por otra parte, en "Los carrunchos y el capataz de los rieles", título editado en el año 98 nos topamos con una semblanza y retrospectiva a la vida familiar y el cuidado paterno, el mundo a la luz de un hombre que trabajó muchos años en la vía férrea Arica-La Paz. En ese matiz cotidiano y lárico, no se escamotean las pinceladas históricas que hacen referencia a hitos y personajes de nuestra época, figuras que forjaron y dieron curso a la política y economía nacional. En una línea similar, de remembranza y alegoría surge "Crónicas en el tiempo, Arica la capital del tesoro", la autora decide dar en esta obra, una muestra de las bondades de su ciudad, sus lectores, realizan de forma bastante lúdica, un paseo por el esplendor del Arica de antaño. Para ello, la obra se acompaña con inéditas fotos tomadas por su marido, en las cuales se ve el majestuoso Hotel Pacífico y la bullente vida que rezumaba la frontera norte en esos días.

Otros títulos que no hay que olvidar son la ya mentada Novela Cosmelia y "El wachimán", esta última, nos cuenta la historia de don Esteban un hombre que cuando niño, año 1907, fue testigo de la masacre de los obreros de la pampa en la Escuela Santa María en Iquique, como en los Mártires de la montaña, nosotros nos hacemos parte de su recorrido vital y visión, la cual nos transporta a sus últimos días como celador en el puerto de Arica, de ahí el nombre de la obra. Sin duda, la labor literaria de Graciela Quiñones, esta dotada de una profunda humanidad y es sufrida por el héroe del diario trajín. Personas sencillas, muchas veces periféricas lo cual dota a su quehacer y decir artístico de un carácter especial, por ser el espacio idóneo para el desarrollo de voces tantas veces relegadas o perdidas en el elitismo y la alienación.

Autor: Daniel Rojas




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